jueves, marzo 19, 2026

Ser más persona

 

¿El Pensamiento crítico es Posible?

La realidad 

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, lo inmediato justifica cualquier desinterés por todo lo demás. La continua información desordenada, falsa y reiterativa tiene como sólo objetivo acaparar la tención de la persona y distraer cualquier esfuerzo de alcanzar una mirada libre, crítica e indemendiente.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, evitar quedarnos en titulares o contenidos rápidos y dedicar tiempo a la lectura, el diálogo y la introspección. Ello solo es posible con una reflexión serena y pausada que exige disponibilidad y tiempo.

Esto no surge de una manera espontánea, ya que hay una extraordinaria estructura mediática totalmente enfocada de eliminar la reflexión personal y la independencia crítica ante la información pertinente.

Esfuerzo personal 

Superar la tendencia a la superficialidad debe realzarse desde un trabajo personal, educativo y colectivo.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual, el pensamiento crítico debe ocupar nuestro esfuerzo e interés. La información y los conocimientos que elegimos hay que analizarnos, confrontarlos y ponerlos en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida ayuda a formar personas másE conscientes y menos manipulables.


Educativo y social 

Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede encontrarse  mediante el esfuerzo personal, educativo y necesita un ámbito social y cultural abierto en un espacio de dialogo autentico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y superficial, pero también pueden usarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso y este surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea en pequeñas escalas: en la comunidad, en el trabajo, en las relaciones cotidianas.

Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:

¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?
Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo.


Hay un elemento esencial: la coherencia

Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno es el modo concreto d hacer posible el respeto y valoración de toda persona, también la que se equivoca.

La participación en el colectivo con la intención de comprender y comprenderse es un requisito necesario para crecer en libertad y comprensión. Contamos con la filosofía , la ética y el debate bien guiado para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes. 


El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.
La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana, coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.
Conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes de pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.



miércoles, marzo 04, 2026

En este tiempo de guerras


EN TIEMPOS DE GUERRA Y PREPOTENCIA DEL MAL

1.      Las cosas no están bien. Pareciera que todos los esfuerzos y medios que tenemos para mejorarlas están agotados. El desaliento y el desánimo nos asedian, pero la irracionalidad y la crispación pueden llevarnos a cometer errores irreparables. ¿Qué hacer?

Hemos escuchado muchas razones y motivos para hacer frente al mal, pero nosotros mismos vaciamos de su fuerza las palabras y reflexiones que nos llegan.

Hoy quiero recordar que la Palabra de Dios nos ofrece las herramientas válidas para reconstruir la convivencia y la justicia.

 No devuelvas mal por mal, rompe la dinámica de la maldad. Protege, cuida, y haz el bien. Es increíble cómo la fuerza de plantarle cara a la prepotencia del poderoso con la actitud de la serenidad y el valor puede desenmascarar el mal y debilitarle. Dios te ofrece su fuerza si tú eliges su gracia.


2.        Solemos confundir fuerza con rechazo y violencia. La fuerza más transformadora es el conocimiento al servicio de la verdad y el bien común.

No basta tener la razón; hay que tener el valor moral de buscar el bien y la justicia. 

Somos testigos de que la máxima debilidad para oponerse al mal está en nosotros mismos, que estamos contaminados de egoísmo, orgullos y soberbia.

Traducido a la palestra social, somos muchos los que echamos en falta un liderazgo moral y auténtico refrendado por una trayectoria honesta de servicio y una voluntad decidida de reconocer los errores y optar por el cambio personal y social.

 Alguien dijo: "Basta que los buenos no hagan nada para que el mal triunfe", y yo añado: Basta que los falsos asuman el liderazgo para que los que buscan el bien sean confundidos.

 

 3.        Debemos escuchar el llamado y acoger la invitación para unirnos, para liberarnos de toda opresión y mordaza que no nos deja organizarnos para construir la justicia y el bien común. El abuso, la ignorancia y el fraude son la moneda de cambio más abundante en nuestra sociedad.

 Para no entrar en este mercado de engaño y falsedad, el primer paso es apreciar el valor de la responsabilidad, de asumir las consecuencias de todos nuestros actos. La integridad de nuestra conducta. 

Desde esta actitud podremos reparar el mal hecho y comprometernos eficazmente en una acción liberadora y transformadora de nosotros y de la sociedad en que vivimos.

 Siendo misericordiosos y justos como nuestro Padre es justo. La mayor razón para no ser cómplices del mal es reconocernos hijos de Dios.



4.     
Es el tiempo de mirar más allá de nuestros miedos e intolerancias.
      Cada uno de nosotros  ha recibido una llamada. No huyamos.

 Desde la experiencia vivida en nuestra querida Venezuela, es inconcebible que haya gente despistada que no se dé cuenta de que absolutamente todos necesitamos un cambio de actitud y asumir las responsabilidades propias desde el realismo de la esperanza, no desde el miedo y el resentimiento. 

Vencer el interés mezquino y egoísta, para no seguir con más de lo mismo, y optar por un estilo de vida de llamado y vocación para el servicio. Por encima de los fracasos y golpes recibidos, hemos de elegir ser constructores de paz, no de violencia, de convivencia y no de crispación, de justicia y solidaridad, no de abuso y avaricia.

 


5.      Si somos humildes y oramos con verdad al Dios de la vida, él nos dará el coraje y el valor  de luchar con la justicia al lado de los hermanos.

La liberación auténtica es vocación de pueblo, es territorio de solidaridad y justicia.  El Reino de Dios padece violencia, pero nuestra fuerza está en la misericordia y la compasión.

Hace falta más fuerza para ser justos y misericordiosos que para ser vengativos y castigadores.

En definitiva, la victoria es de los que perseveran en el bien y no ponen obstáculos a la fuerza del Espíritu que dirige todas las cosas hacia la plenitud.

Tiempos difíciles, pero también apasionantes, para ser testigos del poder del bien y la esperanza. La fe es signo de nuestro amor y confianza en quien nos invita a dar la vida por los amigos. 

miércoles, febrero 25, 2026

La Palabra de cada día


                                                            La Palabra de Dios de cada día 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-12


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:



«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre».

Quien pide ha superado el conformismo, tiene espacio para recibir,
quien busca tiene el don de la superación y la disponibilidad para encontrar,
y quien llama conoce al dueño de la casa, y él no cierra la puerta a nadie. 
La bondad es uno de los dones que nos dotó el Creador, a su imagen y semejanza, y la maldad no barrió el don.
¿Qué sucede a la humanidad? Se nos ha revelado cómo alcanzar el sentido a la vida y la felicidad: "Todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos". 
Señor, que la humanidad acoja tu Palabra y venza la tentación.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

COMENTARIO 



lunes, febrero 09, 2026

Que hacer en familia

    Tomado de la exhortación "Amoris Laetitia" del Papa Francisco.

La familia es un grupo estable que se fundamenta en una preocupación e interés de unos por los otros, que se reconocen unidos por lazos de afecto y cuidado. La familia tradicional tiene un elemento esencial, que es la responsabilidad de reconocerse unidos por los mismos lazos de sangre, pero no agota el sentido amplio de familia.

En una familia, es un espacio de encuentro y convivencia, y para que no se convierta en un lugar de incomodidad y frustración, se debe favorecer: 

      1.  Educar con afecto en la familia (AL 263)

  • Que no abunden los silencios incómodos.       
  • Evitar discusiones, gritos y malos modos.
  • Que los otros miembros no sufran las consecuencias de nuestro mal humor.
  • Perdonar, disculpar y agradecer los detalles y las muestras de afecto recibidos.
  • Colaborar  de buen grado en las tareas domésticas.
  • Alegrarse de los triunfos y éxitos de cada miembro de la familia como si fueran propios.
  • Apoyar en los fracasos y en los momentos de dificultad a todos los integrantes de la familia.
        2. Crear espacios de empatía y amabilidad

  •           Procurar sonreír. La sonrisa genera ambiente de confianza y cordialidad en el hogar.
  •       Considerar como importantes los asuntos de padres, hermanos, abuelos…
  •       Acoger, escuchar. Cuando un miembro se acerca, probablemente es porque necesita ser escuchado.
  •       Cuando estamos con alguien de nuestra familia, no demostrar prisa, aburrimiento, cansancio.
  •           Infundir ánimos, con palabras y gestos amables, a quien sufre un problema.
 
        3. Escuela de valores (AL 266; 273-274)

  •       Motivación. Vivencia en familia de los valores que se proponen.
  •       Imitación. Es esencial que exista un ambiente rico en valores en el seno familiar.
  •       Identificación. Los valores introducidos en el comportamiento habitual de los padres tienen muchas más posibilidades de ser transferidos.
  •      Compromiso. Manifestar y ejercitar un valor en circunstancias difíciles, incluso adversas, contribuye a reforzarlo.       
  •       Repetición. El valor ha de convertirse en actitud y esta en hábito.
  •       Los valores son algo dinámico que se sitúa en el tiempo:
  •       Los asimilados en el pasado deben ser mantenidos.  
  •       Los valores del momento presente, concientizarlos. 
  •       Los del área de futuro deben ser trabajados.
4. Educar en la libertad (AL 267)

  •       Descubrir críticamente las propias esclavitudes.
  •           Comprendernos como personas que deben liberarse de adicciones que nos dificultan ser libres.
  •           Comprender la fe cristiana como una fuerza liberadora
  •           Contrastar el plan de la creación con las situaciones de opresión y violencia presentes en nuestro mundo.
  •           Conocer los esfuerzos de personas a lo largo de la historia para eliminar opresiones.   

F              5. Fortalecer la voluntad (AL 264. 266)

  •       Valorar el control de los gustos y deseos.                
  •        Colaborar en las tareas domésticas.                                                                                                  Adquirir el hábito de la puntualidad y el orden.                 
  •        Cuidado con pasar mucho tiempo ante el televisor, internet, videojuegos… Puede acostumbrarnos a eludir las actividades que menos nos gustan o requieren esfuerzo y atención.              
  •        Comenzar y terminar las tareas en los plazos previstos, no dejar para última hora.              
  •         El horario y las agendas donde estén presentes las actividades propias: estudio, tiempo libre, amigos, familia, obligaciones domésticas…    
6.              6.   Educar más allá de la escuela (AL 261)
  •        Aprender a compartir y a comunicar bienes materiales y vivencias personales.
  •        Hacer experiencias conjuntas: trabajo , juego, aficiones , descanso…
  •         Importante prestar atención a cada integrante de la familia: sus expresiones, sus dificultades, sus ilusiones…
  •        Aprendemos a respetar la diversidad: favorecer la autoestima, mejorar la convivencia, fomentar el servicio.
  •        Compartir la fe que les une, haciendo vivencia de la presencia de Dios, que es amor, ternura y perdón.

             7. La familia, lugar preferente de socialización (AL 276)
  •        Alegrarse de los éxitos de los componentes de la familia. Compartir su alegría. 
  •        Acompañar al que lo necesita.  
  •       Olvidar resentimientos, envidias y juicios negativos.
  •       Perdonar con generosidad.
  •       Descubrir y valorar cualidades de cada miembro de la familia.
  •       Favorecer el respeto:
  •        - Fundado en el afecto, aprecio y valoración de los demás.
  •        - Evitar palabras y gestos que hieren, molestan y ofenden.
  •         - Aprender a dar gracias.
  •        - No confundir respeto y tolerancia con indiferencia y despreocupación.
  •        - Diversidad vista como riqueza que se integra en la unidad y lleva al afecto incondicional.
  •        - Valorar el rol que ocupa cada miembro para construir familia.
  •        - Respetar el entorno: cuidando y valorando las cosas y personas. 
  •        - Aprender a ver lo bueno y ejercitar una mirada positiva a tu alrededor.  
  •          Dedicar tiempo a las tareas ordinarias: hacerlas con decisión, cuidar, ordenar…  
  •         Aprender cosas nuevas y practicar destrezas.















viernes, febrero 06, 2026

Palabras de Vida

Hermanos y hermanas,
la Palabra que hoy se nos proclama en esta liturgia dominical es Palabra de vida.
Es Palabra que anima, que reconforta el corazón y sana las heridas más profundas.
No siempre tenemos la gracia de escuchar palabras tan llenas de esperanza;
hoy el Señor sale a nuestro encuentro y nos habla.

No son palabras cómodas ni rutinarias.
Son palabras que nos despiertan, que nos sacan de nuestras falsas seguridades
y nos invitan a romper el encierro de nuestro propio ego.
El Señor nos llama a vencer la egolatría,
a dejar atrás el narcisismo que nace cuando vivimos centrados solo
en nuestros problemas, intereses y preocupaciones.
No hemos sido creados para vivir aislados,
ni para buscar protagonismos que nos hagan sentir superiores a los demás,
sino para vivir en comunión, en servicio y en amor.

Así nos exhorta el profeta Isaías:

«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien veas desnudo
y no te desentiendas de los tuyos».

Esta llamada solo puede ser acogida desde la humildad,
como nos recuerda el apóstol Pablo, cuando confiesa:

«Nunca, cuando estuve entre vosotros,
me precié de saber cosa alguna,
sino a Jesucristo, y este crucificado.
Me presenté débil y temblando;
y mi palabra y mi predicación
no se apoyaron en una sabiduría humana persuasiva,
sino en la manifestación y el poder del Espíritu,
para que vuestra fe no se fundara en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios».

Y en el santo Evangelio, el mismo Señor Jesús nos dice:

«Vosotros sois la sal de la tierra…
Vosotros sois la luz del mundo.
Brille así vuestra luz ante los hombres,
para que vean vuestras buenas obras
y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Si vivimos conforme a esta Palabra,
entonces se cumplirá en nosotros la promesa del profeta:

«Surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas;
delante de ti marchará la justicia
y detrás de ti, la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando apartes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia;
cuando ofrezcas de lo tuyo al hambriento
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».

Oremos:

Padre bueno,
concédenos el don de comprender tu Palabra
y la gracia de ponerla en práctica con un corazón sencillo y disponible.
Te damos gracias porque escondes estas cosas
a los sabios y entendidos
y las revelas a la gente sencilla.

Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


https://www.youtube.com/shorts/dc4Av4rZvf4

sábado, enero 31, 2026

Ser Felices

 Domingo IV 

Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13):

BUSCAD al Señor los humildes de la tierra,
los que practican su derecho,
buscad la justicia, buscad la humildad,
quizá podáis resguardaros
el día de la ira del Señor.
Dejaré en ti un resto,
un pueblo humilde y pobre
que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal,
no mentirá ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán,
y no habrá quien los inquiete.

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):

EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 Comentario


Felices, alegres... Bienaventurados 

 A veces, nos gloriamos de nuestra «ortodoxia», de nuestros «conocimientos», de nuestro «poder», de contar «tanto» dentro en nuestro ambiente eclesial, o social. Pero ahí está la comunidad de los pobres para bajarnos los humos, para hacernos ver que Dios elige lo pequeño, lo que no cuenta.
Jesús se destapa con algunas de sus genialidades. Nos dice, sin pelos en la lengua, dónde está el secreto del gozo, el elixir de la eterna felicidad en ocho recetas elementales.  No son únicamente palabras de consuelo, ni de compasiva cortesía. Jesús no bendice sin remover algo, sin activar a la persona bendecida. 
Jesús habla de sí, y nos dice que es feliz y dichoso porque es el Hijo amado de Dios Padre; y que esa dicha la quiere compartir con todos, está abierta a todos de manera incondicional. 
Quieres ser feliz, elige el camino correcto, seguir a Jesús.   Ponte de parte de los pobres, ¡asume la misma actitud de Jesús! Lucha por la justicia y la paz, no tengas miedo, confía en la fuerza de Dios.

Diez mandamientos para ser feliz                                                                                                             1. Si quieres ser feliz comienza, nos dice, despojándote, y liberándote de la fiebre posesiva.                                                                                                                                                2.  Si quieres ser feliz procura tener un corazón manso, suave y bondadoso.                   3. Si quieres ser feliz, acostúmbrate a llorar con quien llora, a reír con quien ríe.              4. Si quieres ser feliz no te permitas ser injusto ni en tu pensamiento, ni en tu lengua, ni con tus manos, ni con tus silencios cómplices.                                                                           5. Si quieres ser feliz cree descaradamente en el prójimo. Aprende a comprender, y aprenderás el camino del perdón.                                                                                                    6. Si quieres ser feliz limpia tu corazón a menudo de tus bajos instintos, de malas ideas, de la tristeza, de la ira, de prejuicios…No des tu corazón a los ídolos.                                         7. Si quieres ser feliz trabaja por la paz ,lucha por la justicia.                                                8. Si quieres ser feliz, atrévete a creer en algo muy serio. Lucha por ello. Sigue luchando cuando te canses. Sigue de nuevo aun cuando los demás se cansen y te dejen solo. Piensa en lo que Dios querría de ti.                                                                                                                 9. Si quieres serfeliz  no le tengas miedo a ser perseguido por la justicia.                                  10. Si quieres ser feliz, sonríe, alégrate porque tu felicidad será para siempre. 




miércoles, enero 28, 2026

La nieve






 Vivir en Fidelidad I

Dios es un Dios fiel, un Dios que cumple la promesa divina y que nunca nos abandonará.

Dios no solo quiere ser un Dios para nosotros, sino que también quiere ser Dios con nosotros. Esto sucede en Jesús de Nazaret, que anda con nosotros, que habla con nosotros, y muere con nosotros.

Al dejarnos, Jesús nos dice: “No os dejaré solos, os enviaré el Espíritu Santo”. El Espíritu de Jesús es Dios dentro de nosotros. Dios nos da el Espíritu divino para que podamos vivir una vida semejante a la de Dios. El Espíritu es el aliento de Dios. Es la intimidad entre Jesús y su Padre. Es la comunión divina. Es el amor de Dios actuando entre nosotros.

Por medio de nuestras vidas hemos de revelar, hemos de revelar la fidelidad de Dios al mundo.

El mundo no le interesa ni la verdad ni la fidelidad porque no sirven para adquirir éxito, popularidad y poder.



jueves, enero 22, 2026

En pocas palabras

 

Saludos. 

Quiero compartir con ustedes un pensamiento muy recurrente en mí y presente en personas que sigo.  Vivimos en una sociedad plagada de imágenes y noticias, que no buscan ni la verdad ni el sentido, sino el entretenimiento y la superficialidad. 

Los jóvenes que se paran un momento y perciben la manipulación y el interés bastardo que individuos y grupos de poder propagan, se sienten manipulados y experimentan la vida como una realidad sin sentido ni metas. No merece la pena soportar ni una molestia; es preferible salir de esto. A veces pueden gritar: “Quiero bajarme de esta mentira”.


En búsqueda 


lunes, enero 19, 2026

Educar para reconstruir un país

Carlos Casanova Leal  - 

La familia venezolana está rota, como consecuencia de la migración, abuelos solos, o niños con abuelos sin padre en el lugar. La crisis llevó al joven a abandonar escuelas y liceos para ir en búsqueda del rebusque para vivir.

Para nadie es un secreto la crisis educativa. La corrupción, criticada, pero a su vez aceptada socialmente, cambió patrones de la moral.

La reconstrucción del país pasa por la formación de ciudadanos íntegros. Los valores que se han impuesto son contrarios a los fundamentos esenciales de la sociedad occidental. Aquí debemos detenernos para encontrar la responsabilidad que tenemos con la sociedad actual para su vigencia en el mediano y largo plazo.

 La juventud hoy vive en el paradigma tecno-céntrico, despojados de una visión holística, configurándose como operadores de herramientas tecnológicas de plataformas digitales, perdiendo la concepción de sí mismos como individuos con propósito y riqueza espiritual; el existir se convierte en métricas de logro y productividad optimizada por una moral utilitaria determinada por la rentabilidad instantánea. Estas conductas lo alejan del bien colectivo y de la dignidad intrínseca que como persona debe tener.

Al excluir a Dios del contexto educativo, reduce al ser humano a un organismo productivo, eficiente o utilizable. La fe católica, en cambio, restaura y devuelve la noción de dignidad trascendente, irreducible a métricas cuantificables de desempeño laboral o rendimiento algorítmico.

Lo que se discute no es solo el culto religioso, sino una comprensión cabal del ser humano frente a esquemas que exaltan lo instrumental sobre lo moral y eterno. Las corrientes tecnológicas contemporáneas, tecnocracia, poshumanismo y el transhumanismo, postulan el avance instrumental como objetivo supremo sin anclaje trascendente, los estándares éticos se diluyen, y la tecnología muta de instrumento al servicio de la humanidad en ideología totalizante; he aquí el real problema objetivo de sus proponentes.

Los transhumanistas señalan que la evolución de la especie humana está en sus manos, el ser humano como reemplazable por partes hasta que sea tecnológico; visto así, el ser humano deja de percibirse como guardián de su propio legado para convertirse en objeto.

 Aquí se fractura la cadena intergeneracional de los valores morales, dando paso a las dinámicas digitales obsesionadas con la inmediatez y desechando lo heredado. En consecuencia, lo que se disipa no es solo un culto religioso, sino una comprensión cabal del ser humano frente a esquemas que exaltan lo instrumental sobre lo moral y eterno.

La tradición cristiana provee estructuras de sentido, conciencia de finitud y deber moral. Su ausencia instala una ilusión de autosuficiencia que obstaculiza el encuentro genuino con el otro, el compromiso con el cuidado mutuo y la búsqueda del bien común. Adicionalmente, genera un empobrecimiento simbólico y ético, ya que la increencia no queda confinada al ámbito privado, sino que conlleva la degradación progresiva de narrativas, principios y costumbres que durante siglos han apuntalado la unidad social, la resiliencia emocional y la brújula moral colectiva.

Por ello considero que la educación religiosa católica debe impartirse en escuelas y liceos, desde la segunda casa, para enfrentar desde la educación la crisis moral, social y la pérdida de identidad. El problema no es la pérdida de fe solamente, sino una educación incompleta del ser humano.

 “El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban educación religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones”. Una educación optativa, abierta a la transcendencia y al sentido. Una educación integral, trascendiendo a lo académico, forma en valores como disciplina, solidaridad y dignidad humana; es así como preparamos líderes y dirigentes éticos en contextos de crisis y de cómo coadyuvar en la reconstrucción del país.



lunes, enero 12, 2026

MES DE DON BOSCO

DON BOSCO El educador y el pedagogo, el padre de los huérfanos y el formador de los niños abandonados, el fundador de una congregación religiosa, el propagador del culto a María Auxiliadora, el instructor de uniones laicales expandidas por el mundo entero, el suscitador de la caridad operativa, el propulsor de misiones lejanas, el escritor popular de libros morales y apologías religiosas, el propulsor de la prensa honesta y católica, el creador de oficinas cristianas y de colecciones de libros, el hombre de la piedad religiosa y de la caridad, y el hombre de los negocios humanos o de intereses públicos, todo junto a un tiempo opera y avanza como si fueran otras tantas personas nacidas o destinadas a ello solo, y se funden en la única persona de un sacerdote sin apariencia, que no descompone jamás la serenidad de su aspecto ni la compostura modesta de su trato con los grandes gestos decorativos, ni enriquece su vocabulario con la retórica de las grandes frases.

lunes, diciembre 29, 2025

Por favor

 

Estoy interesado en saber si para alguien este escrito que comparto es legible, comprensible y con posibilidad de iniciar un diálogo sobre su contenido. Gracias por su atención. Déjenme su opinión, es importante.

Mi manera de leer las páginas del estupendo libro de Antonio Jiménez Ortiz, La fe en tiempos de incertidumbre, Ed. San Pablo 2018.

 1.  Conceptos como Dios, la fe, la salvación eterna, la Iglesia, la oración, aparecen como irrelevantes.    Y al mismo tiempo, en estos últimos tiempos, percibimos algunos signos de que la búsqueda de sentido está llevando a algunos a recoger los símbolos que eran irrelevantes.
Las instituciones religiosas sufren un desgaste más fuerte. En el ambiente social, lo humano adquiere la única norma de la verdad, pero todo este reconocimiento de un elemento que pareciera  que da soporte al sentido , queda disminuido en un relativismo absoluto donde cualquier valor es sustituible y cualquier opción de fe se diluye ante el conflicto y el dolor.
Todo esto no se reduce a una experiencia personal, pues todas las religiones, confesiones e ideologías que se ofertan con libertad, dentro de la legalidad, en un clima que quiere ser tolerante y de respeto, no son otra cosa que una situación de mercado.
La confusión y la sospecha alimentan esta actitud de vacío y debilidad en el creyente poco formado. Fuera de los grupos o comunidades eclesiales, el sentido de las propias creencias corre el peligro de desarraigo de la experiencia profunda religiosa y se convierte en un sincretismo, combinación subjetiva de fragmentos de credos que conduce a la indiferencia.
 Podemos decir que en las sociedades secularizadas europeas se ha desarrollado un clima en el que la experiencia religiosa tiende a quedarse recluida en el ámbito de lo privado, lo elegible y lo opinable.
Esto permite que el individuo seleccione lo que le interesa de la religión, guiado por principios de eficacia y del pragmatismo: “Esto me sirve, esto no me sirve”. La consecuencia de esta negación de una validez absoluta a lo elegido determina una práctica religiosa, la “carta”, regulada por las necesidades personales de los fieles.
Esta debilidad de la creencia no es consciente del error de que no somos creadores de absolutos, nosotros finitos, el absoluto es don y gracia. Ante este error, normalmente se amplía dando cabida a elementos científicos mal utilizados, convicciones esotéricas y supersticiosas.
 Es interesante que las personas que han llegado a este clima de ensoñación individualista se conviertan en grandes proselitistas necesitados de satisfacer su hambre. No se sienten fieles a sus opciones, no hay compromiso de fidelidad. Deciden en cada momento la necesidad y el gusto del libre consumidor.
Termino , en este mismo momento , en el primer cuarto del siglo XXI, cualquier variante que intenta salir de este vacío, y aunque inicialmente abre su mente al absoluto, a lo trascendente, ya sea en la música, al arte, la presencia en la calle es etiquetada como fascismo, ultraderecha, al menos en este país. 

                                                     

1.     2.   Mirando en derredor

 · ¿Qué tan cerca consciente eres de situaciones o ambientes de la sociedad europea que pudieran describirse con los siguientes binomios?

Secularidad y libertad religiosa, pluralismo y tolerancia, incertidumbre y búsqueda de seguridad, individualismo y solidaridad, filosofía de mercado y política social, ambiente empirista y tendencias espiritualistas, participación democrática y poderes globalizantes, ciencia y esoterismo, violencia y movimientos pacifistas, sensibilidad ecológica y contaminación ambiental, política y corrupción.

·        Espero que esta terminología no te sea desconocida y que tengas sensibilidad social capaz de reconocerla en tu propio ambiente.

  3.  Humanismos

Si hablamos de un humanismo cristiano o un humanismo abierto a la trascendencia, debemos superar los prejuicios del pensamiento liberal y laicista que nos desborda.

 Rasgos positivos como defensa de los derechos humanos o de las minorías étnicas y sociales, la condena de la guerra y de la violencia, el respeto a la naturaleza, la búsqueda de la justicia social y el rechazo a todo tipo de xenofobia son proclamados con insistencia, aunque con un matiz interesante: estos mismos rasgos positivos solo parecen existir unidos a la ideología de moda.

 

La exaltación del consumo y de la imagen, la fragmentación existencial y la exaltación del bienestar psicológico van acompañados de una desconfianza de la razón, del rechazo a los grandes relatos, de inseguridad ante el futuro, de relativismo e individualismo.

Concluimos diciendo que se percibe un interés por los valores postmodernista, pero que choca profundamente con una superficialidad y la carencia de interioridad que condiciona la experiencia religiosa.

El intento de buscar nuevas coordenadas que hagan posible vivir humanamente, más allá de los compromisos religiosos y políticos, hace que pierdan influjo las referencias tradicionales: cristiana, ideología política, las escalas de valores.

 3.          4.  La relación

 








Seguidores