martes, mayo 12, 2026

Piensalo

Reflexión en positivo 

Conocer el peligro para evitar el mal

La humanidad se enfrenta hoy a realidades profundas y desafiantes que amenazan nuestras certezas y nos llevan a cuestionar el sentido mismo de la vida. La insolidaridad, la injusticia, el abuso y la violencia en todas sus formas son algunas de estas realidades que, junto con la discriminación, la desigualdad y un consumismo destructivo y contaminante, nos hacen preguntarnos si la humanidad mantiene una actitud razonable ante la existencia o si, por el contrario, se ha convertido en la causa de su propia autodestrucción y de la destrucción de toda forma de vida.

Estas condiciones se agravan en tiempos de crisis y se ven potenciadas por el uso inapropiado de los medios digitales y de las nuevas tecnologías, a las que con frecuencia no se les imponen límites ni se aprovechan plenamente sus posibilidades para promover el bien común y, en definitiva, el cuidado de toda vida.

Existen dos circunstancias características de nuestro tiempo que merecen especial atención. Por un lado, las nuevas tecnologías de la información se utilizan de manera extraordinaria para captar nuestra atención y alejarnos del esfuerzo personal de reflexión y búsqueda de sentido; además, limitan nuestra capacidad de confrontar la realidad y dificultan la iniciativa, la creatividad y el compromiso con el bien común. Por otro lado, la tecnología que permite intervenir en el código genético humano, cuando se desarrolla sin una adecuada valoración ética, puede afectar de manera irreversible y fatal nuestra condición de personas humanas.

Hay realidades que alientan la esperanza y construyen vida reconózcanoslas.

En estos momentos por los que atraviesa gran parte de la humanidad, junto con sus peligros se hace evidente una gran verdad: toda persona y todo el ecosistema global están llamados a dar vida y a vencer el mal.

Contamos con dones tan extraordinarios como la amabilidad, la integridad, el inconformismo y la compasión. En las situaciones límite crecemos y respondemos con valentía y determinación en la búsqueda de soluciones en favor de la vida.

El ser humano tiene la capacidad de dudar de todo, incluso de sí mismo; pero, por muy condicionado que esté, sabe que es señor y no esclavo. Por eso se indigna ante la corrupción y la avaricia, y no descansa hasta vencer el mal.

El amor, la justicia y la paz no son palabras vacías; son caminos de vida que el ser humano recorre con coraje y valentía. La tolerancia, la verdad, el respeto y la inclusión son valores fundamentales de la naturaleza humana que le permiten entregarse a la gran tarea de cuidar, aliviar y sanar. Sin embargo, necesita un punto de apoyo que le permita salir más allá de los muros y las barreras que buscan someterlo.

¿Dónde buscar, pedir y llamar? Esta es una pregunta que cada persona debe responder para reconstruir la vida social, educarse para desaprender, disponerse a elegir en libertad y actuar con esperanza, fe y amor.                                          

                                                              
             

viernes, mayo 08, 2026

Llegar a ser persona adulta

 


Era un pensar común que la adulted era custión de tiempo, hoy eso no está tan claro

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, donde lo inmediato justifica cualquier desinterés por lo demás. La constante circulación de información desordenada, falsa y reiterativa tiene como único objetivo acaparar la atención de las personas y distraerlas de aquello que exige esfuerzo y capacidad crítica para mantenerse libres frente a los intereses de los poderosos.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, a evitar quedarnos en titulares o contenidos superficiales y a dedicar tiempo a la lectura, al diálogo y a la introspección. Esto solo es posible mediante una reflexión serena y pausada, que exige decisión, tiempo y disposición.

Este hábito no surge de manera espontánea, ya que existe una poderosa estructura mediática enfocada en diluir la reflexión personal y la independencia crítica frente a la información que consumimos.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual; el pensamiento crítico debe ocupar ese lugar. La información y los conocimientos que elegimos deben analizarse, confrontarse y ponerse en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida contribuye a formar personas más conscientes y menos manipulables.



Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede desarrollarse mediante el esfuerzo personal y educativo, y necesita un entorno social y cultural abierto, basado en un diálogo auténtico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y lo superficial, pero también pueden utilizarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso, y surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea a pequeña escala: en la comunidad, en el trabajo o en las relaciones cotidianas.

Por último, hay un elemento esencial: la coherencia. Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno, sino el modo concreto de hacer posible el respeto y la valoración de toda persona, incluso de quien se equivoca.

La participación en lo colectivo, con la intención de comprender y comprenderse, es un requisito necesario para crecer en libertad y entendimiento. Contamos con la filosofía, la ética y el debate bien guiado como herramientas para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes.



Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:
¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?

Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo. El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.

La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana y coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.

La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.

Son necesarias conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes del pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.

martes, mayo 05, 2026

Una mirada a la tarea Pastoral

 

La acción o el conjunto de actividades con las que la Iglesia continúa la misión de Jesucristo, actuando como "buen pastor" para acompañar, cuidar, curar y proteger al Pueblo de Dios. Se centra en la evangelización, la celebración sacramental y la caridad, involucrando tanto a sacerdotes como a laicos.

· La Pastoral en estos últimas décadas

Tres documentos han marcado la orientación pastoral eclesial durante las últimas décadas (1965,1975,2013) Gaudium et spes, Evangelii nuntiandi y Evangelii gaudium.

En la Evangelii gaudium hay dos expresiones muy significativa: Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo (EG 27) y la salida misionera es el paradigma de toda la Iglesia (EG 15), son como las palabras claves que nos indican que la conversión y la misión renuevan la Iglesia. Y podemos añadir esta concepción profunda del Papa Francisco sobre la tarea pastoral se comprende mejor desde las periferias, por eso hay una importante conexión entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora (EG 178).


· Los desafíos pastorales en la actualidad según EG 50-70

ü Hay que ser consciente de que hoy existe un economía de exclusión. Es un sistema que mata (EG 53-54)
ü Hay una idolatría del dinero, que gobierna el mundo en vez de servir al ser humano (EG 55-58)
ü Estamos en medio de una fuerte indiferencia relativista (EG 61-62)
ü Surgen nuevos movimientos religiosos de espiritualidades difusas (EG 63)
ü Aumenta la secularización (EG64-65)
ü Fuerte crisis de la familia (EG 66)
ü Individualismo posmoderno o “liquido” (EG 67)
ü Problemas en la relación fe – cultura(s) (EG 68-70)
ü Desafíos de la cultura urbana (EG 68)
ü Creciente polarización ideológica
ü Avance acelerado y descontrolado de las nuevas tecnologías  
ü Invasión del mundo digital en la comunicación.
ü La acelerada movilidad del trasporte.

 · Frente a estos desafíos es imprescindible no abandonar la reflexión, el discernimiento, tomar en serio la tradición de la Iglesia y muy en especial la realidad, poniéndolas a dialogar entre ellas . Acortar la distancia entre teología y pastoral, fe y vida, entre reflexión creyente y vida creyente.

Las dificultades y crisis de nuestro pueblo tienen un valor hermenéutico que nace del misterio de la encarnación. Hoy no vivimos solo en una época de cambios sino en un verdadero cambio de época.  Es necesario que nuestro compromiso cristiano sea pleno e integro: evangelizar educando y educar evangelizando. En una acción común que se encarna en el aquí y ahora en un compromiso y equilibro entre celebración de los sacramentos y acción social.



viernes, mayo 01, 2026

No se turbe vuestro corazón

Queridos hermanos:

El camino de la primera comunidad de discípulos, que hemos ido meditando en estas semanas de Pascua, parecía un camino de rosas. Sin embargo, hoy, en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, aparecen diferencias y discusiones entre los de lengua griega y los de lengua hebrea.

Frente a las tensiones internas que, por diversas razones, pueden existir en toda comunidad cristiana o en nuestras familias, la alternativa no es profundizar la división ni discriminar al que es distinto o piensa de manera diferente. Toda parroquia o familia está llamada a ejercer esta diaconía de servicio. El servicio es la manifestación de que nos amamos los unos a los otros. Estar pendientes del otro, de sus necesidades, ayudarnos y aceptarnos en nuestras diferencias es la forma de hacer presente al Señor resucitado en medio de nosotros.

Nosotros, a menudo turbados interiormente por una lista interminable de acontecimientos que nos afectan a nivel personal, familiar, eclesial, social y mundial, no podemos dejar de preguntarnos: ¿cómo encontrar la manera de que “no se turbe nuestro corazón”? Y escuchamos en labios del mismo Jesús: “No perdáis la calma; creed en Dios y creed también en mí”. Él es la medicina contra la inquietud del corazón.

La resurrección de Jesús nos abre el camino hacia nuestra casa definitiva, donde todos tenemos un lugar junto a Dios. Un lugar donde hay sitio para todos, en el que participaremos de la vida nueva como don del Resucitado, donde no habrá más lágrimas, ni dolor, ni muerte (cf. Ap 21,1-4). La fe en nuestra propia resurrección abre un horizonte de sentido en medio de las vicisitudes presentes.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. “Os he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13,15).

Creer es fiarse: aceptando a Jesús como modelo de hombre, conocemos al verdadero Dios. Como cristianos, al proclamar nuestra fe en Jesús resucitado, mostramos el rostro del Padre a la humanidad. La fe se convierte así en buena noticia para todos: todo ser humano, independientemente de su religión, cultura o raza, se encuentra con un Dios que es Padre, en cuyas manos podemos poner nuestra vida con la seguridad de que no quedaremos defraudados.

Oración

Padre bueno, que te has manifestado en tu Hijo único Jesucristo, cuyo amor y misericordia alcanzan tanto al hijo menor como al hijo mayor; que haces salir el sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos; que has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños.

Concédenos una fe viva, que se traduzca en amor concreto y en servicio a los demás.

Amén.


miércoles, abril 29, 2026

Lectura orante de la Palabra

 1. Comenzar invocando al Espíritu Santo

Iniciar con un momento de oración, invocando a Espíritu Santo para que   nos acompañe en este momento de Escucha de la Palabra de Dios.

2. Leer el texto lentamente y con atención

Se lee un pasaje de la Escritura, con atención y respeto, si es necesario se repite hasta tener la confianza de que hemos escuchado con total atención.

3. Hacer un momento de silencio interior recordando lo que se leyó situaciones,personajes, palabras.

a)    ¿Qué dice el texto? Se busca comprender el sentido literal y el contexto histórico del texto para, tratar de entender el mensaje que Dios quiere transmitir. Es importante, en este momento, no hacer comentarios, o expresar opiniones sobre lo que leído.

b)    Se "mastica" o "rumia" el texto, permitiendo que las palabras se asienten en el corazón. Se responde a la pregunta: ¿Qué me dice el texto a mí? Es un diálogo personal con Dios para aplicar la Palabra a la propia vida. 

4. Se responde a Dios con el corazón, movido por el Espíritu

¿Qué me hace decirle a Dios el texto? Es un diálogo espontáneo con el Señor, expresando los sentimientos y pensamientos que han surgido de la meditación. 

5.     Contemplación (Contemplatio) 

                                                 a)     Nos preguntamos ante Dios: ¿Qué conversión y acción me invita el Señor? Es un encuentro más profundo con Dios, dejando que su presencia y su mensaje inspiren una nueva forma de vida y acción. 

                                                 b)     Haciendo un compromiso que brote de este encuentro con el Señor. Es el salto a la vida. Animado e invadido por la Palabra, regresa a la vida con otra actitud.

       Para concluir elegir una frase para memorizar y dar gracias 


 Rezar un salmo apropiado   Formular un compromiso de vida  Compartir con los presentes.

                                                   

domingo, abril 26, 2026

El buen Pastor

 

#BuenPastor #Vocaciones #Fe #Evangelio #Jesús #Iglesia #AmorFraterno #VidaPlena #Domingo #Reflexión

La iglesia celebra hoy el Domingo del buen Pastor y es también la Jornada de Oración por las vocaciones.

Jesús se presenta como el Buen Pastor: guía, cuida, llama a cada uno por su nombre y da la vida por sus ovejas. En medio de tantas voces y propuestas que prometen felicidad, Él nos invita a escuchar su voz y a seguirle.

En nuestros días encontramos en Internet tutoriales para casi todas las acciones de la vida; y en particular son infinitas las ofertas de auto ayuda para darle sentido a la vida. ¿Pero el cristiano busca quién le podrá enseñar a vivir de tal manera que alcancemos una vida plena?

¿Nosotros que debemos hacer cuando reconocemos a Cristo como el buen pastor? Seguirle y conocer su voz. Escuchar su Palabra, Dejarnos conducir por Él. Ser de su rebaño es confiar, dejarnos conducir y vivir en unidad, sin excluir a nadie. Eso debe recordarnos que no elegimos a los miembros del rebaño. No somos quién para echar a nadie del grupo.

Debemos darnos cuenta de la diferencia entre el Buen Pastor y los ladrones y bandidos. la ambición, el poder del mundo y la simonía; son los que roban, matan y pierden a las ovejas. la ambición, el poder del mundo y la simonía; son ladrones y bandidos porque roban, matan y pierden a las ovejas, busca su propia gloria.

Padre nuestro concédenos seguir al buen Pastor, reconocer su voz y vivir el amor fraterno que nos lleva a la vida plena, pasado así de la muerte a la vida porque amamos. La vida que Jesús ha venido a traernos es también la vida eterna, que consiste en conocer al Dios verdadero y a su enviado, Jesucristo.



lunes, abril 20, 2026

Persona libre

 


Ser persona

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, lo inmediato justifica cualquier desinterés por lo demás. La continua información desordenada, falsa y reiterativa tiene como sólo objetivo acaparar la tención de la persona y distraer cualquier interés que exige esfuerzo y capacidad crítica.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, evitar quedarnos en titulares o contenidos superficiales y dedicar tiempo a la lectura, al diálogo y la introspección. Ello solo es posible con una reflexión serena y pausada que exige decisión, tiempo y disponibilidad.

Esto no surge de una manera espontánea, ya que hay una extraordinaria estructura mediática totalmente enfocada a diluir la reflexión personal y la independencia crítica ante la información necesaria.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual, el pensamiento crítico debe ocupar nuestro empeño e interés. La información y los conocimientos que elegimos hay que analizarnos, confrontarlos y ponerlos en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida ayuda a formar personas más conscientes y menos manipulables.

Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede encontrarse mediante el esfuerzo personal, educativo y necesita un ámbito social y cultural abierto en un espacio de dialogo autentico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y superficial, pero también pueden usarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso y este surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea en pequeñas escalas: en la comunidad, en el trabajo, en las relaciones cotidianas.

Por último, hay un elemento esencial: la coherencia. Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno es el modo concreto de hacer posible el respeto y valoración de toda persona, también la que se equivoca.

La participación en el colectivo con la intención de comprender y comprenderse es un requisito necesario para crecer en libertad y comprensión. Contamos con la filosofía , la ética y el debate bien guiado para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes.   


Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:

¿Por qué pienso lo que pienso?

¿De dónde vienen mis creencias?

¿Estoy abierto a cambiar de opinión?

Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo.


El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.
La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana, coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.
Conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes de pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.


viernes, abril 17, 2026

Recuperar la fe

Los cristianos afirmamos con total certeza que la misericordia de Dios se ha manifestado en la pasión, muerte y resurrección de Cristo Jesús para nuestra salvación, y de ello todos nosotros somos testigos. Como peregrinos que somos, esta certeza es parte fundamental de nuestra esperanza y fortaleza en el camino hacia la vida plena en Cristo resucitado.

Pero no es fácil vivir con serenidad y valentía este misterio de salvación en un mundo marcado por debilidades, dudas y pecado. Más aún, vivimos en una sociedad donde el escepticismo diluye las verdades más profundas sobre la vida y la muerte, llevándonos a cuestionar todo aquello que se nos presenta como certeza.

Hoy, en el evangelio de san Lucas (24, 13-35), vemos cómo los discípulos de Jesús vivieron esta misma realidad y cómo lograron superarla.

Ellos tuvieron la extraordinaria oportunidad de ser testigos del obrar de Jesús y de su obediencia a la voluntad salvadora del Padre. Sin embargo, ante el aparente fracaso, la muerte injusta del inocente y el poder del mal, experimentaron el desánimo y la duda que les arrebató la seguridad y la alegría de la fe.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó como un caminante desconocido. Y, ante su pregunta, ellos se detuvieron con aire entristecido y le hablaron de lo sucedido en Jerusalén:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió».

Entonces Jesús les explicó lo que se refería a Él en las Escrituras, y su corazón comenzó a arder, volviendo a experimentar la fuerza de la buena noticia que ya habían recibido. Y le dijeron: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Al sentarse a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él desapareció de su vista. Y, levantándose en aquel momento, regresaron a Jerusalén para anunciar a sus hermanos: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Como aquellos discípulos, también nosotros estamos necesitados de la luz de la Palabra, que nos invita a mirar más allá de lo inmediato; y de la esperanza, que nos descubre un futuro de vida y nos ayuda a levantarnos del desánimo y del desencanto.

Que, como los discípulos de Emaús, sepamos reconocer a Cristo en el camino, descubrirlo en el hermano necesitado, dejarnos transformar por su presencia y anunciar con alegría que verdaderamente ha resucitado el Señor.

                   


   




domingo, abril 05, 2026

PASCUA

 


La noticia de que Cristo ha resucitado 

  • Da sentido de esperanza ante la dificultad: La resurrección es la garantía de que "Dios tiene la última palabra". En el día a día, esto ayuda a afrontar problemas, enfermedades o crisis con la confianza de que el dolor no es el final y de que nada es imposible para Él.
  • Da poder para perdonar y sanar: Al confirmar que el pecado ha sido vencido, la resurrección otorga a la persona la capacidad de experimentar el perdón de Dios y, a su vez, la fuerza para perdonar a los demás y a uno mismo por errores del pasado.
  • Motiva para una vida responsable en favor de los debiles: Saber que Jesús está vivo invita a una "vida nueva". Esto se traduce en el deseo de actuar con más amor, compasión y justicia en las relaciones diarias, buscando reflejar el ejemplo de Cristo en cada gesto.
  • QUITA EL MIEDO  quita el miedo definitivo al fin de la vida. Para el creyente, la muerte se convierte en un "paso" y no en un muro, lo que permite vivir el presente con mayor libertad y menos ansiedad por el futuro.
  •  cambia la mirada sobre el mundo. En lugar de enfocarse solo en las crisis o la falta de valores, la resurrección aporta una "alegría contagiosa" y motivos para seguir construyendo el bien a pesar de las circunstancias negativas.
  • ES la experiencia de alguien que camina al lado. Esto aporta una compañía espiritual en la soledad y una guía en la toma de decisiones cotidianas.

 

miércoles, abril 01, 2026

Orar con el Papa

 

Abril 2026

Señor Jesús,
Buen Pastor y compañero de camino,
hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes,
especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis,
cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón
y el cansancio parece más fuerte que la esperanza.

Tú que conoces sus luchas y heridas,
renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional.
Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios,
sino hijos amados, discípulos humildes y queridos,
y pastores sostenidos por la oración de su pueblo.

Padre bueno,
enséñanos como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros:
a escucharlos sin juzgar,
a agradecer sin exigir perfección,
a compartir con ellos la misión bautismal
de anunciar el Reino con gestos y palabras,
y a acompañarlos con cercanía y oración sincera.
Que sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen.

Espíritu Santo,
aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio.
Concédeles amistades sanas, redes de apoyo fraterno,
sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban,
y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación.

Que nunca pierdan la confianza en Ti,
ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso.

Amén.  

lunes, marzo 30, 2026

Familias

 

Amoris laetitia  Diez años después.

1. La Biblia no es un catálogo de normas ideales, es más bien un itinerario de crecimiento en la fe y en la esperanza en mitad de las dificultades de la vida. La Palabra de Dios es compañera de familias que están en crisis o en medio de algún dolor y les muestra el camino

2.  En nuestro mundo encontramos por todas parte las consecuencias del individualismos y la fragmentación, cada uno en su encierro y con su pantalla. Pero   esto no niega la otra parte de la realidad; “muchas familias que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque que caigan muchas veces a los largo del camino (Papa Francisco).

3. La iglesia no puede convertirse en una carga insoportable para las familias, sino una invitación a un camino. La Iglesia necesita una sensibilidad nueva de la pastoral del matrimonio. Debe captar los elementos positivos presentes en los matrimonios civiles, y con las debidas diferencias, en las convivencias. La propuesta cristiana, aun afirmando con claridad el mensaje cristiano, señalemos también elementos constructivos en aquellas situaciones que no se corresponden aún o ya con él. No se trata de poner etiquetas sino promover un camino nuevo, como hizo Jesús con sus discípulos.



4. El amor de la pareja. “Todos somo una combinación de luces y sombras. Me ama como es y cómo puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real.  Todo amor es limitado y terreno, el amor convive con la imperfección, la disculpa y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado (AL 113).” “El amor no es un sueño idílico y perfecto, el amor no es amar lo perfecto, sino lo cotidiano, aceptar sus límites, desafíos o la imperfección y escuchar el llamado a crecer juntos” (AL135). Amar lo cotidiano, lo real, los límites, o lo imperfecto. El matrimonio no es un espacio excluyente y cerrado. La familia es el ambiente natural donde ampliar las relaciones, los encuentros y la sensibilidad hacia familias más vulnerables.

5. Hay una fecundidad amplia más allá de lo biológico. La familia no se reduce  la intimidad de la alcoba, sino que debe acoger la vida en su complejidad; vivir la relación hermanos, hijosnetos , conyuges,  integrar a los amigos y a las familias más vulnerables.

6. La misión de la Iglesia es acompañar e iluminar las crisis que necesariamente vendrán. Debe ser un acompañamiento pastoral, cercano, realista, encarnado. No es la dureza de criterio lo que necesita un apareja que pasa por momentos difíciles, sino una mirada a tenta que sea sal y luz, que alienta agradece y valora.

7. La familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía, de protección ante tantas pantallas y ocio deshumanizantes. Hay una necesidad imperiosa de pasar tiempo “con ellos hablando con sencillez y cariño de las cosas importantes y las posibilidades sanas…Orientar y prevenir es una tarea que los padres no pueden dejar de lado, vigilancia, ayudarles a enfrentar riesgos (agresiones, abusos, drogas), de orientarles en la sexualidad y saber dónde están existencialmente.

8. Acompañar, discernir e integrar la fragilidad en esta sociedad excluyente es una urgencia espiritual y moral. Es fundamental que la Iglesia mire con amor a quienes participan de modo incompleto en su comunión, pues la gracia de Dios también obra en sus vidas. Descubrir la gracia en la fragilidad, la Iglesia debe ser una casa , un hospital en campaña. En  2 Corintios 12:9, hemos escuchado que Dios asegura que su amor y favor (gracia) son suficientes para superar cualquier limitación humana. Indica que la debilidad no es un impedimento, sino el escenario donde el poder divino se manifiesta plenamente.

Se trata de mirar hondamente, no de si se puede comulgar o no. Supone que, “en medio de una situación objetiva de pecado se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar pueda crecer en la vida de gracia”. ¿Comprendemos que la gracia del Espíritu se derrama en la fragilidad? ¿Comprendemos que el Espíritu está vivo en muchos matrimonios civiles, parejas de hecho, parejas homosexuales, prostitutas inmigrantes, tantos que llevan vidas muy difíciles?


Considero estas palabras como un compromiso a confiar en la bondad de Dios, a no condenar y esforzarse por encontrar la verdad, y si la encontramos no para admirarla sino para seguirla.

9. Orar en familia ante el Señor, ir juntos a la Eucaristía. La espiritualidad familiar acoge todo lo que les rodea con amor, cuidado, consuelo, mirada amorosa; acaricia, abraza, sueña y sale hacia los más pobre. Cuando en una familia alguno de sus integrantes renuncia a mirada  fe, no hay que buscar culpables, hay que mantener siempre  a la espera que la gratitud nos amplie la mirada.

10. Madurar y capacidad de amar es el camino que debe privilegiar toda familia humana. Hay una llamada constante y misteriosa que viene de la comunión trinitaria. No desesperemos por nuestro límites, pero tan poco renunciemos  a buscar la plenitud de amor y comión que se nos ha prometido.



sábado, marzo 28, 2026

Domingo de Ramos

 

Lecturas 

Lectura del libro de Isaías 50, 4-7
El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes ni salivazos.
El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre si tanto lo quiere». R/.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R/.

Se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
«Los que teméis al Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel». R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Evangelio del día

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 14 – 27, 66

«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

+ «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo».

+ «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. 

+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».

+ «Amigo, ¿a qué vienes?».

. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.

COMENTARIO 

HOY es el domingo de Pasión. Popularmente lo llamamos domingo de ramos porque recordamos la entrada de Jesús en Jerusalén, pero hoy ya escuchamos la narración del amor único del Padre que se manifestó en la entrega de Jesús por el perdón de nuestros pecados.

Según los historiadores, hoy hacemos memoria de lo que, en realidad, de lo que fue la otra entrada a Jerusalén. Ya que la entrada triunfal, la importante, era la del gobernador romano. Jesús entró humildemente montado en un burro y la gente le aclamó con alegría.

Sabía lo que hacía y de las consecuencias de su entrada en Jerusalén.  Llegó, para encontrarse con todo el pueblo, para dar a la gente, a todos, la posibilidad de que lo reconocieran y lo acogieran. Va con el amor de Dios como bandera, y la paz en las manos, ofreciendo gratuitamente un camino de felicidad y salvación. Porque Jesús siempre buscó la cercanía y el encuentro. Y eso exigía su entrega total y  generosa: “Yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban".  "Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz"

Jesús, siendo Dios y gozando de la felicidad celestial, por el cariño que nos tiene a cada uno de nosotros, se despojó de su rango divino y pasó por este mundo como un ser humano normal y corriente (salvo en el pecado).

Mateo hace una representación interesada de la Pasión de Jesús siguiendo la descripción que hace el Salmo 22 de la muerte del Siervo de Dios. El escribe para los judíos que han sido adoctrinados por los rabinos para esperar a un Mesías vencedor, grande y potente. Mateo quiere que sus paisanos vean al Crucificado como al Mesías esperado. Dios no ha salvado milagrosamente a Cristo de una situación difícil, no ha impedido la injusticia y la muerte de su Hijo, pero ha trasformado su derrota en victoria, su muerte en nacimiento, para que surja una vida sin fin.

Para nosotros hoy la pasión de mateo añade algo muy oportuno. “Quien a espada mata, a espada muere”. De alguna manera, los discípulos de Jesús debemos ser hijos de la paz. Lo remarca a menudo el Papa León XIV, hablando en contra de todas las guerras que en el mundo hay abiertas. Los primeros cristianos lo tenían claro: un discípulo de Cristo debe estar dispuesto, como el Maestro, a dar la vida por el hermano y no a matarlo; nunca matarlo, por ninguna razón. Los mártires de todos los siglos nos lo recuerdan.

Dios, definitivamente, hará girar la piedra del sepulcro, y se anunciara a todos  la resurrección del Señor. El mal, la muerte, ya no tienen la última palabra.

La marcha del Señor no ha terminado. Hoy sigue caminando hacia cada uno de nosotros, porque quiere estar cerca de todos. Él quiere estar cerca de los ancianos y de los jóvenes, de los enfermos, de los obreros, de los catedráticos y, sobre todo, de los pobres, que son sus favoritos.

El Señor camina también hacia ti. Quiere encontrarse contigo. Quiere que sepas reconocerle y acogerle, porque quiere cenar en tu casa. A Él le gusta siempre la cercanía y la intimidad. Debes salir a su encuentro. No le puedes decepcionar.

Que la celebración de este Domingo de Ramos nos ayude a vivir intensamente durante esta Semana Santa la pasión, muerte y resurrección del Señor, dejando mansamente que Él nos una más a su Sagrado Corazón, transformándonos espiritualmente.



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