Es importante conocer las razones del fundamentalismo, las fobias y los fanatismos. A veces se presentan como posturas de certeza y fuerza, pero es todo lo contrario. Vamos a ver.
Por fundamentalismo se entiende un
marco de referencia sólido y seguro, en el que los individuos sostenidos por la
colectividad se sienten aliviados de sus angustias y amenazas. Esto exige
rigor, firmeza inquebrantable, carencia de flexibilidad, una oposición tajante
ante toda novedad y aporte exterior.
Fomenta una
desvalorización de los condicionamientos afectivos, sociales y culturales en el
sujeto. Incapacidad de empatía, miedo a los cambios personales, sociales y
culturales, evita por todos los medios cuestionarse a sí mismo de forma serena,
algo totalmente ausente del fundamentalismo.
Las posturas fundamentalistas se
presentan en todos nosotros; es algo que nos atañe personalmente. No es
exclusivo de personalidades con perfil patológico.
Ante la falta de un sistema referencial de valores, surge un deseo compulsivo de identidad. La actual crisis cultural puede suscitar reacciones de tipo fundamentalista allí donde menos pensemos; la incertidumbre es, por contraste, terreno abonado para la intolerancia. La tentación de simplificación frente a lo complejo y la opacidad de nuestra sociedad nos impulsa hacia la huida o imposición de soluciones rígidas. Sin un marco sólido de referencia, esa débil identidad puede sentirse amenazada y se busca la seguridad a cualquier precio. Se siente miedo y se quiere evitar el fracaso existencial.
El fanatismo y las fobias son más bien
un reflejo de nuestros miedos que el rechazo de lo diferente. Tristemente, sin darnos
cuenta, lo que queremos ver como criterio de seguridad y fuerza es, en
realidad, sensación de impotencia, reacción patológica ante la inminencia
sentida de una quiebra de la estabilidad del mundo personal y colectivo, ante
la amenaza del caos, si los fundamentos ceden.
Podemos definir el fundamentalismo como
una huida hacia la radicalidad, vinculada a una actitud agresiva, con rechazo
de la racionalidad, del desarrollo de la libertad y de la percepción limitada
de la realidad para el individuo y la sociedad.
El presente se vive como amenaza, el futuro como incertidumbre y un pasado manipulado como terreno propicio para el refugio y enfrentar la creatividad, anclándose en el pasado. El dogmatismo, la intolerancia, la cerrazón ideológica se asientan en la creencia de la posesión absoluta de la verdad. Fanatismo
El fundamentalismo se considera que surge
como “una corriente ideológica o religiosa que exige una adhesión estricta y
literal a unos principios o textos fundacionales. Rechaza cualquier adaptación
a los tiempos modernos, promoviendo el aislamiento, la intolerancia hacia otras
creencias y la imposición de sus dogmas”; hoy podemos decir más correctamente
que el fundamentalismo arraiga en la
interioridad del individuo de perfil psicológico rígido e inflexible,
asediado por miedos, angustias, por la incertidumbre y la
inseguridad, por la complejidad y el
pluralismo, por la incapacidad para la libertad y la comprensión del entorno
humano y social, amparado en ideologías
políticas, sociales y religiosas.
