sábado, julio 04, 2026

Alcanzar la Paz


Los pequeños 

Muchas veces imaginamos que la solución a nuestros problemas llegará cuando logremos controlar las circunstancias, cuando tengamos más seguridad o cuando desaparezcan las dificultades. Sin embargo, Dios sigue un camino diferente, porque quiere conquistar el corazón y no imponer su dominio.

«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, ¡Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.

Muchas veces imaginamos que la solución a nuestros problemas llegará cuando logremos controlar las circunstancias, cuando tengamos más seguridad o cuando desaparezcan las dificultades. Sin embargo, Dios sigue un camino diferente, porque quiere conquistar el corazón y no imponer su dominio.

«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, ¡Jerusalén!
Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.

San Pablo nos recuerda que el Espíritu de Dios habita en nosotros. La vida cristiana no consiste simplemente en cumplir unas normas o esforzarse más. Es ante todo una transformación interior.

Cuando dejamos actuar al Espíritu, comenzamos a mirar con otros ojos. La ansiedad cede espacio a la confianza. El miedo deja lugar a la esperanza. La necesidad de control se convierte poco a poco en abandono filial. Así nace la verdadera paz.

En el Evangelio, Jesús bendice al Padre porque ha revelado sus secretos a los pequeños. Los pequeños son aquellos que saben recibir. Son capaces de dejarse enseñar, corregir y acompañar. No tienen todas las respuestas, pero permanecen disponibles para escuchar. Y es precisamente en esa actitud donde Dios encuentra espacio para actuar.

El Señor no elimina mágicamente todas las dificultades de la vida. Lo que hace es transformar el corazón de quien confía en Él. Por eso su yugo es suave y su carga ligera.  La invitación de Jesús es directa y profundamente personal. No dice: "Venid a una doctrina" o "venid a una ley". Dice: "Venid a mí".

Todos llevamos cargas: preocupaciones familiares, incertidumbres, heridas, responsabilidades, errores del pasado o temores ante el futuro. Jesús no niega la existencia de esas cargas. Tampoco promete una vida sin dificultades. Lo que ofrece es caminar con nosotros y sostenernos desde dentro.

Un recuerdo especial para el sufrido y magnífico bravo pueblo de Venezuela. Hay esperanza pri que no falta la fe y confianza en Dios .

Quien vive unido a Cristo descubre que la verdadera paz no depende de que todo salga bien, sino de saber que nunca camina solo. El descanso del alma es la experiencia de descansar en Dios, confiando en que nada puede separarnos de su amor. Así, aun en medio de las tormentas de la vida, el corazón encuentra una morada firme donde permanecer.

San Pablo nos recuerda que el Espíritu de Dios habita en nosotros. La vida cristiana no consiste simplemente en cumplir unas normas o esforzarse más. Es ante todo una transformación interior.

Cuando dejamos actuar al Espíritu, comenzamos a mirar con otros ojos. La ansiedad cede espacio a la confianza. El miedo deja lugar a la esperanza. La necesidad de control se convierte poco a poco en abandono filial. Así nace la verdadera paz.


En el Evangelio, Jesús bendice al Padre porque ha revelado sus secretos a los pequeños. Los pequeños son aquellos que saben recibir. Son capaces de dejarse enseñar, corregir y acompañar. No tienen todas las respuestas, pero permanecen disponibles para escuchar. Y es precisamente en esa actitud donde Dios encuentra espacio para actuar.

El Señor no elimina mágicamente todas las dificultades de la vida. Lo que hace es transformar el corazón de quien confía en Él. Por eso su yugo es suave y su carga ligera. La invitación de Jesús es directa y profundamente personal. No dice: "Venid a una doctrina" o "venid a una ley". Dice: "Venid a mí".

Todos llevamos cargas: preocupaciones familiares, incertidumbres, heridas, responsabilidades, errores del pasado o temores ante el futuro. Jesús no niega la existencia de esas cargas. Tampoco promete una vida sin dificultades. Lo que ofrece es caminar con nosotros y sostenernos desde dentro.

Un recuerdo especial para el sufrido y magnífico bravo pueblo de Venezuela. Hay esperanza, pero que no falte la fe y confianza en Dios.

 

Quien vive unido a Cristo descubre que la verdadera paz ,

no depende de que todo salga bien, sino de saber que nunca camina solo. 

El descanso del alma es la experiencia de descansar en Dios, confiando en que nada puede separarnos de su amor. 

Así, aun en medio de las tormentas de lavida, el corazón encuentra una morada firme donde permanecer.


Lecturas del Domingo XIV del Tiempo Ordinario 
Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Esto dice el Señor:

«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, ¡Jerusalén!
Mira que viene tu rey,
justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín
y los caballos de Jerusalén;
romperá el arco guerrero
y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar,
desde el Río hasta los extremos del país».

Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14 R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13

Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

EN aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

 

viernes, julio 03, 2026

VENEZUELA VIVE

 

Venezuela vive. 

I. La historia de Venezuela, como la de todos los países, ha tenido momentos muy duros, hazañas extraordinarias y fracasos grandes.

Pero quiero detenerme para comprender qué está pasando en este siglo XXI en este país. Veintisiete años en que Venezuela comenzó a sentirse gobernada con el descaro y la prepotencia de quien está dispuesto a tratar a su pueblo como una mala peste que hay que erradicar, y eliminar todo vestigio del tiempo pasado. 

II. No juzgo las intenciones, ni me parece necesario juzgar la calidad ética y social de todos los que se propusieron esta tarea miserable.

Muchas razones y hechos nos mostraban que Venezuela se estaba destruyendo a sí misma con su régimen rentista e incompetente. Por supuesto, no solo era la situación dentro del país, sino los intereses bastardos de quienes se acercaban a Venezuela no para intercambiar un trato justo y progresista, sino un abuso de poder y avaricia.

III. No supimos, en general, asumir las responsabilidades propias de ciudadanos libres y formados en democracia y beneficiarios de las inmensas riquezas de nuestra tierra. Dejamos en manos de unos políticos de oficio hacer lo que querían y no tuvimos el valor de enfrentar sus desmanes.

Se nos dijo repetidamente que la gran riqueza de un pueblo no está solo en sus riquezas materiales, sino en la capacidad de sus hijos de reconocer sus errores y fajarse en eliminarlos buscando el bien común. Teníamos la formación y capacidad suficiente, pero años de manipulación nos convirtieron en un pueblo sumiso y pasivo.

IV. Nos dejamos manipular por un lenguaje mesiánico y revolucionario donde las palabras grandilocuentes y los hechos populacheros y abusivos nos paralizaron y lograron eliminar cualquier reacción inteligente y sana.

Una gran capacidad de parte de los que detectaban el poder de comprar jueces, gobernantes y funcionarios, y de convertir las instituciones en caricatura de sí mismas, completaron el fracaso como país moderno.


V. La desviación de recursos del país que debían ser utilizados en la promoción de estructuras, salud, educación y en capacidad de trabajo y de gobernabilidad a manos de unos pocos y en dádivas, bonos y limosnas para un pueblo necesitado y despojado de su dignidad.

La expropiación, el venderse descaradamente a la protección abusiva de otros países, el robo de cualquier empresa que tuviera viabilidad para especular con ella, hizo que Venezuela en pocos años se convirtiera en un país fallido, que obligó a más de ocho millones de sus hijos a irse a buscar mejores condiciones de vida y de trabajo y a huir de los secuestros y maltratos de funcionarios y gobernantes.

VI. Una red impresionante de técnicas modernas de publicidad, el asesoramiento permanente de partidos ideológicamente corruptos como el Podemos español, el poder mediático de China, Rusia y los movimientos sociales, logran sostener y decorar el rostro de un gobierno cruel, destructivo y criminal.

 Reprimido el pueblo, disminuida la fuerza joven, la lucha por la supervivencia, las limosnas, los bonos de miseria para los pobres y las prebendas de miles de dólares para los enchufados hicieron posible que Venezuela se convirtiera en una tierra sometida, despojada de su dignidad y de su fuerza.




VII. Robaron el último grito de libertad, robaron las elecciones y realizaron un fraude descarado y humillante, apoyado por las ideologías socialista y comunista.


VIII. Estados Unidos, a través de su presidente Trump, se decide a intervenir en busca de sus propios intereses y con una fuerza prepotente y avasalladora secuestra y encarcela al corruptor, dictador y ladrón de elecciones, el usurpador Maduro. Pero llega a un trato con el régimen y, en razón de evitar el vandalismo y el levantamiento civil, permite el gobierno de los cómplices de este desastre.

Trump no busca favorecer la dignidad y el respeto al Pueblo Venezolano, con la disculpa de recuperar la producción y la riqueza de Venezuela, establece un gobierno de “conchupancia”, como dice el venezolano, que permita a EU alcanzar sus intereses económicos y explotadores a cambio de un control socio, político y económico del gobierno corrupto y fraudulento de Venezuela. Y deja para más tarde el apoyo, el retorno a la libertad, la democracia y la prosperidad.

X. La INCAPACIDAD DE LA OPOSICIÓN y su imagen indigna dejan a los venezolanos sin alternativas. A la hora de dar pasos hacia la normalidad democrática, la organización social y política y la gobernabilidad, Venezuela está muy mal.


X. El terremoto que ha asolado al país refleja en imágenes, hechos y abusos esta realidad de estado fallido que hemos descrito.

Una magnífica y solidaria respuesta de muchos países a esta tragedia queda contrastada con la actitud vandálica, controladora y abusiva de fuerzas militares y de la gente desalmada que no respeta el dolor de sus hermanos, sino la búsqueda de una miseria para mantener su incapacidad de actuar en beneficio de todos. Obstaculizando la labor de familiares, con saqueos, robo de pertenencias por parte de los funcionarios, ausencia total de los militares para ayudar y trabajar con su pueblo. Incapacidad de organizarse para atender a los socorristas, no facilitar la gasolina para el trabajo de las excavadoras…

Y en medio de este desastre, un pueblo que no desespera, vive la esperanza, se solidariza con los que sufren, se levanta de su desgracia y celebra cada sonrisa, cada vida que se rescate y llora con amor cada muerte de un hermano.


La pregunta es: No basta resistir, no es suficiente la espera y la promesa.

¿Qué hacer para que seamos capaces de descubrir a los venezolanos honestos, trabajadores y nobles, con capacidad de gerencia, de gobierno y de fortaleza para cambiar las cosas?

La prioridad no es solo económica y social; hay una necesidad apremiante de una acción política impregnada de vocación de servicio y capaz de lucha y sacrificio.

Que Dios nunca nos falte. Fuerte, bravo pueblo venezolano, son el orgullo de todos los que han compartido su solidaridad y acogida. Dios los bendiga.


Por favor, ¿puedes compartir alguna sugerencia o comentario sobre este artículo? Gracias. 

jueves, julio 02, 2026

Venezuela, contigo.

Muchas veces imaginamos que la solución a nuestros problemas llegará cuando logremos controlar las circunstancias, cuando tengamos más seguridad o cuando desaparezcan las dificultades. Sin embargo, Dios sigue un camino diferente, porque quiere conquistar el corazón y no imponer su dominio. 

Quizá en este momento Venezuela está viviendo la extraordinaria experiencia de vencer la catástrofe económica, política y social en este siglo XXI. Veintisiete años en que Venezuela comenzó a sentirse gobernada con el descaro y la prepotencia de quien está dispuesto a tratar a su pueblo como una mala peste que hay que erradicar y eliminar todo vestigio del tiempo pasado.

Es el momento de salir de este engendro del mal que ha destruido un país, no con la violencia, la guerra, la venganza, sino con el sufrimiento, la esperanza y el sacrificio sin pausa.

No es tiempo de discusiones y de análisis y diagnóstico exhaustivos; todos conocemos el origen y causa de nuestro mal. En el misterio de la fe, de la esperanza y el Amor que el Padre siempre nos ofrece, les ofrezco esta palabra del profeta Ezequiel.


Del profeta de Ezequiel (2,2-5):

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía: «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor.» Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»


sábado, junio 27, 2026

Te recompensaré

                                                        La generosidad del Señor es grande. 

El profeta Eliseo, hombre de Dios, es acogido con generosidad por una familia. Como recompensa a su hospitalidad, el profeta les anuncia el don de la fecundidad. Este hecho nos invita a reconocer la misericordia y la bondad de Dios, como proclama también el salmo: «Cantaré eternamente las misericordias del Señor». Nos acerca a la proclamación que escuchamos hoy en el Evangelio, donde Jesús promete una recompensa.


En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda cómo Dios ha sido inmensamente misericordioso con nosotros: «Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo en la muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva».

¿Cómo responder a tanta generosidad? El Evangelio nos ofrece una respuesta clara. La familia, los afectos o las seguridades humanas no deben convertirse en un obstáculo para responder con generosidad: el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.

La llamada de Jesús no puede ser motivo de miedo o duda para no entregarnos plenamente a Él, como Él se entregó por nosotros.


No se trata de dejar de amar a nuestros padres o a nuestros hijos. La invitación de Jesús no es a amar menos, sino a ordenar rectamente nuestros amores, poniendo a Dios en el primer lugar de nuestra vida, como nos enseña el primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

No nos alejemos del amor de Dios. Reconozcámonos enviados para ser testigos de su amor ante todos, porque la tarea de anunciar el Evangelio pertenece a toda la comunidad cristiana. Recordemos las palabras del Señor: «El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Señor, danos la fortaleza para acoger tu Palabra sin miedo y no permitas que nada ni nadie nos aparte de tu amor y de tu seguimiento; el que pierda su vida por mí, la encontrará». Amén.



Lecturas del Domingo  XIII   

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16ª

Pasó Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.

Ella dijo a su marido:
«Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga pueda retirarse».

Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

Entonces se preguntó Eliseo:
«¿Qué podemos hacer por ella?».

Respondió Guejazí, su criado:
«Por desgracia no tiene hijos y su marido es ya anciano».

Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.

Eliseo le dijo:
«El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo».

Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19 R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R/.

 Porque tú eres su honor y su fuerza,

y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R/

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-4. 8-11

Hermanos: Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.                              

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.

Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

 

jueves, junio 25, 2026

Dios e Iglesia

Dios Padre y creador, en su infinita misericordia, nos ha hecho partícipes de su amor. Nos ha regalado el don de la vida y nos permite ser protagonistas de nuestra existencia. La libertad es el signo de que su amor no nos manipula ni nos coarta.

Pero nos ha regalado algo más extraordinario: el ser partícipes de su propia vida inmortal.

Compadecido de nuestros errores, nos envió a su propio Hijo para reconciliarnos con su amor, perdonar nuestros pecados y hacernos partícipes de la resurrección.

Este misterio de amor lo llamamos el misterio de la Encarnación. Jesús se hizo hombre, uno de nosotros, compartió nuestras fortalezas y debilidades, menos el pecado, y lo que Dios ama en su Hijo, lo ama en nosotros.

Pero este misterio de la manifestación de la bondad y misericordia de Dios manifiesta un modo nuevo de relacionarse con sus creaturas.

Por medio de la misma naturaleza nos ha querido hacer llegar su gracia, su salvación. Un ejemplo importante es la Iglesia.

La iglesia, humanamente hablando, es un colectivo, entre otros, que surge de la necesidad del ser humano de expresar su condición social y sus valores, creencias o intereses le llevan a crear estos colectivos y comunidad. Pero Dios, que ha querido que le conociéramos de una manera única dándonos el don de fe, ha querido que a través de la Iglesia que su propio Hijo instituyó con sus discípulos fuera portadora de su gracia y salvación, la Iglesia sacramente de salvación. Su Espíritu Santo prometido por su Hijo fue enviado a los discípulos reunidos y así nació la Iglesia de Jesús.

 Querido amigo creyente, cristiano, debes tomar en serio tu amor a Dios y el aprecio a su Iglesia. Sé que a veces tienes la tentación de proclamar tu fe en Dios, pero reconoces tu distanciamiento de la Iglesia, pues la ves muy llena de deficiencias y errores. Nosotros, sus miembros, definitivamente somos pecadores, y como decimos hoy en día, la Iglesia se parece más a un hospital que a un refugio de santos.

No es necesario que encuentres una sana relación entre tu fe en el Dios que nos ha revelado Jesucristo y su Iglesia. Para ello, la palabra de Dios, el Evangelio de Jesús, será un camino seguro para alcanzar la aceptación del misterio de Dios que manifiesta su poder en la debilidad. 


                      




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