. . . . . . . . . Compartiendo
martes, mayo 26, 2026
Magnífica Humanidad
sábado, mayo 23, 2026
Diversidad de lenguas y culturas, un solo Espríritu
En el Evangelio de la solemnidad de Pentecostés aparecen los
dos principales frutos de la Pascua y dones del Espíritu: la paz («Paz a
vosotros») y la alegría («Se llenaron de alegría»).
El Espíritu Santo es el amor de Dios derramado en nuestros
corazones y actuando en nosotros. En Él podemos vivir la paz como don y como
misión, desde la alegría del Evangelio.
Estas primeras palabras de Cristo resucitado también se
dirigen hoy a nosotros, en medio de guerras, enfrentamientos, polarización y
violencia que anidan en el corazón humano y que las nuevas tecnologías, la
industria armamentística y los medios de comunicación han extendido y
multiplicado.
No hablamos de una paz negociada, fruto de componendas y, en
definitiva, construida a costa del sufrimiento de los más débiles. La paz que
Cristo nos ofrece es fruto de la Pascua y don del Espíritu, porque viene de
Dios.
Los primeros cristianos comprendieron enseguida que, a pesar
de la ausencia física de Jesús, no estaban huérfanos: eran hijos de Dios. Y
gracias a esa certeza, aun viviendo sin muchos motivos humanos para la
esperanza, supieron encontrarla permaneciendo unidos al Padre. Reunidos en la fraternidad y en la oración, encerrados
en una habitación, por miedo a los judíos, Cristo mismo se hizo presente en
medio de ellos y les dijo: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así
también os envío yo».
En el descubrimiento de esa misión se sintieron habitados
por la fuerza del Espíritu. Tuvieron dificultades, persecuciones y mártires,
pero supieron vivir todos esos avatares con la alegría de saberse enviados por
el mismo Señor.
Pablo lo expresa claramente desde las primeras predicaciones
apostólicas: «Nadie puede decir: “Jesús es Señor”, sino por el Espíritu Santo».
Y desde esta gozosa realidad comprendemos que hay diversidad de carismas, pero
un mismo Espíritu; diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y diversidad
de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
ORACIÓN
Padre, concédenos que el Espíritu Santo, Espíritu de amor y servicio, en el
que hemos sido bautizados para formar un solo cuerpo, haciendo que caminemos
juntos como Iglesia, nos abra al mundo entero, respetando la diversidad de
lenguas y culturas, llevando al mundo la paz y la alegría de Cristo. Amén.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11
Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en
el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de
viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban
sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían,
posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y
empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía
manifestarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de
todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la
multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia
lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada
uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay
partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del
Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita
con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos;
también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de
Dios en nuestra propia lengua».
Salmo
Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 R/. Envía tu
Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.
Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu espíritu, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.
Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras;
que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios 12, 3b-7. 12-13
Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús
es Señor», sino por el Espíritu Santo.
Y hay
diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios,
pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que
obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del
Espíritu para el bien común.
Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros,
y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así
es también Cristo.
Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres,
hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos
hemos bebido de un solo Espíritu.
Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban
los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y
en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el
Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu
Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se
los retengáis, les quedan retenidos».
martes, mayo 19, 2026
Familia
Los cambios en el ámbito familiar son evidentes, y es importante considerar que estos cambios no son tanto fruto de una búsqueda de mejor relación en el entorno familiar como de la adaptación a los nuevos elementos presentes, tanto de relación personal como en el ámbito social y global. El control de la sexualidad y las nuevas técnicas de reproducción, la permisibilidad ambiental, el nuevo papel de la mujer en la sociedad, la secularidad de las costumbres, el pluralismo social y religioso, la llamada sociedad del bienestar que reemplaza con éxito las funciones que durante siglos ha venido ejerciendo la familia, la pluriformidad de los modelos familiares han supuesto graves tensiones para la familia tradicional y para su papel socializador.
La familia se ha revalorizado como lugar
de encuentro y aceptación en medio de una sociedad confusa y conflictiva; esto
significa que se está revalorizando el grupo familiar como proveedor de apoyo y
de identidad, por medio de una profunda diversificación de formas familiares, de un cambio en las relaciones de poder y, por ende, en
las relaciones que se establecen entre
los miembros.
Hay que reconocer que hay padres que se
sienten desbordados por causa de estrategias educativas equivocadas, por falta
de autoridad y por cierta incapacidad de establecer límites definidos par sus
hijos. Hoy el mundo familiar tiene, sobre todo, un carácter emocional y
afectivo; se ha ganado en capacidad para colmar de afecto a sus miembros,
puesto que el núcleo familiar es el único lugar donde sus miembros son valorados y queridos en todas
las facetas de su ser, frente a la polarización
que experimenta el individuo en cada uno de los ámbitos externos en los que interactúa. La familia es el ámbito donde las personas
pueden protegerse frente a las experiencias , mediáticas o no, procedentes del mundo global.
El punto de vista ideológico y religioso
es un campo donde la familia ha reducido su influencia. Sobre temas políticos y
religiosos se habla poco en la familia; existe como un pacto de no molestar. La
tolerancia, el respeto y la libertad de expresión han copado el espacio anteriormente
dedicado a temas ideológicos y religiosos.
Este aspecto ha influenciado notablemente la relación entre padres y adolescentes o jóvenes. La democratización de la familia, la mejora de la educación de los padres, la mayor permisividad social, ética y familiar y los propios valores asumidos han influenciado este cambio. A diferencia de la juventud anterior, que buscaba salir del hogar cuanto antes, la de ahora se instala confortablemente en él y no tiene prisa de abandonarlo.
Hasta hace poco, los padres en el plano de
los valores enseñaban a sus hijos lo que
ellos habían aprendido de los abuelos; las nuevas generaciones asimilan valores a través de amigos y compañeros
por medio de nuevas tecnologías de la comunicación, la televisión, la música,
internet, bajo la influencia de corrientes y modas efímeras.
A
esto se une la dejación de los padres de sus deberes educativos ante lo
complejo de los desafíos que sobrepasan sus capacidades, por cansancio o por la
perniciosa actitud de quienes buscan mantenerse jóvenes dejando de lado sus
compromisos y deberes con sus propios hijos.
En conclusión, los niños y adolescentes
crecen, en la mayoría de las familias, sin la experiencia del valor religioso
como referencia existencial.
Tomado del libro de Antonio Jiménez Ortiz, La fe en tiempos de incertidumbre, Ed. San Pablo 2018.
¡Si tienes una inquietud sobre este tema y quieres compartir o hacer alguna pregunta, PUBLICAR UN COMENTARIO!
sábado, mayo 16, 2026
La ASCENSIÓN
Lucas nos recuerda que hemos visto, a través de los
Evangelios, a Jesús trabajar sin descanso para establecer el Reino de Dios y su
justicia, para desvelar el verdadero rostro del Dios del amor. Él, en sus
escritos, nos ha mostrado todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo
hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a
los apóstoles.
Hasta el último instante, los apóstoles no comprendieron
plenamente el mensaje de Jesús. Por eso, la última pregunta que le hicieron
fue: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?». No llegaron
a entender que Jesús les hablaba de:
- Un Dios de amor que espera al hombre entre los recovecos de la vida y las revueltas del camino, y busca sacarlo cuidadosamente de muchos enredos y limpiar sus heridas…, como hizo el samaritano…
- Un
Dios libertador que manda tirar la camilla y las muletas, vencer la
parálisis y los males para empezar una vida nueva y responsable, incluso
aunque sea en sábado, día de la ley, como hizo con tantos…
- Un
Dios acogedor y lleno de amor, que no reprocha nada al hijo pródigo, sino
que se alegra de acoger, perdonar y celebrar una fiesta… Y también de
acoger al hijo mayor…
- Un
Dios de misericordia que come con los pecadores y que va directamente al
corazón para encontrar allí los sentimientos capaces de renovarnos…
- Un
Dios, buen pastor, que busca a la oveja perdida y se alegra al
encontrarla…
- Un
Dios que advierte contra el peligro de juzgar y condenar a los demás…
- Un
Dios que llama dichosos, benditos y bienaventurados a los que trabajan
para que el sufrimiento y el dolor en la tierra sean menores; que cura
enfermos y resucita a los muertos; que busca la paz y el amor…
- Un
Dios que se preocupa de los niños y los jóvenes, de los huérfanos y de las
viudas…
- Un
Dios que no se manifiesta en el poder, sino en el misterio de una cruz…
- Un
Dios que resucita y se aparece a los suyos para animar su fe, aun cuando
duden, y que llama bienaventurados a los que creen sin haber visto…
- Un Dios que quiere ser conocido en el mundo por su mensaje de amor y nos manda ser sus testigos… y promete ¡no dejarnos solos!
La ASCENSIÓN no es el final; es
“como un capítulo” más de la vida de Jesús para seguir comprometiéndonos. Él
conoce muy bien a sus apóstoles, pero les dice: «Haced discípulos a todos los
pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado». Y añade: «Sabed que
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
Esta tarea y esta promesa de
estar con nosotros todos los días son posibles gracias
al Espíritu de sabiduría y revelación que se nos ha dado, para conocerlo e
iluminar los ojos de nuestro corazón.
martes, mayo 12, 2026
Piensalo
Reflexión en positivo
Conocer el peligro para evitar el mal
La humanidad se enfrenta
hoy a realidades profundas y desafiantes que amenazan nuestras certezas y nos
llevan a cuestionar el sentido mismo de la vida. La insolidaridad, la
injusticia, el abuso y la violencia en todas sus formas son algunas de estas
realidades que, junto con la discriminación, la desigualdad y un consumismo
destructivo y contaminante, nos hacen preguntarnos si la humanidad mantiene una
actitud razonable ante la existencia o si, por el contrario, se ha convertido
en la causa de su propia autodestrucción y de la destrucción de toda forma de
vida.
Estas condiciones se
agravan en tiempos de crisis y se ven potenciadas por el uso inapropiado de los
medios digitales y de las nuevas tecnologías, a las que con frecuencia no se
les imponen límites ni se aprovechan plenamente sus posibilidades para promover
el bien común y, en definitiva, el cuidado de toda vida.
Existen dos
circunstancias características de nuestro tiempo que merecen especial atención.
Por un lado, las nuevas tecnologías de la información se utilizan de manera extraordinaria
para captar nuestra atención y alejarnos del esfuerzo personal de reflexión y
búsqueda de sentido; además, limitan nuestra capacidad de confrontar la
realidad y dificultan la iniciativa, la creatividad y el compromiso con el bien
común. Por otro lado, la tecnología que permite intervenir en el código
genético humano, cuando se desarrolla sin una adecuada valoración ética, puede
afectar de manera irreversible y fatal nuestra condición de personas humanas.
Hay realidades que alientan la esperanza y construyen
vida reconózcanoslas.
En estos momentos por los que atraviesa gran parte de la humanidad, junto
con sus peligros se hace evidente una gran verdad: toda persona y todo el
ecosistema global están llamados a dar vida y a vencer el mal.
Contamos con dones tan extraordinarios como la amabilidad, la integridad, el
inconformismo y la compasión. En las situaciones límite crecemos y respondemos
con valentía y determinación en la búsqueda de soluciones en favor de la vida.
El ser humano tiene la capacidad de dudar de todo, incluso de sí mismo;
pero, por muy condicionado que esté, sabe que es señor y no esclavo. Por eso se
indigna ante la corrupción y la avaricia, y no descansa hasta vencer el mal.
El amor, la justicia y la paz no son palabras vacías; son caminos de vida
que el ser humano recorre con coraje y valentía. La tolerancia, la verdad, el
respeto y la inclusión son valores fundamentales de la naturaleza humana que le
permiten entregarse a la gran tarea de cuidar, aliviar y sanar. Sin embargo,
necesita un punto de apoyo que le permita salir más allá de los muros y las
barreras que buscan someterlo.
¿Dónde buscar, pedir y llamar? Esta es una pregunta que cada persona debe responder para reconstruir la vida social, educarse para desaprender, disponerse a elegir en libertad y actuar con esperanza, fe y amor.
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