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sábado, febrero 21, 2026

I Domingo de Cuaresma


· Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo.
Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:
«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer contestó a la serpiente:
«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:
“No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
La serpiente replicó a la mujer:
«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.
Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

·        Salmo 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Oh, Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

  ·        Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...
Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley. Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno:
pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia.
Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.
Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

  •           Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

COMENTARIO 

Las comunidades cristianas, se preparan para celebrar la fiesta central del misterio cristiano, la Pascua, en la que celebramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En la Pascua antigua recordaban la creación, la llamada de Abrahán y la liberación de la esclavitud de Egipto, en la espera de la venida del Mesías liberador del pecado y de la muerte.

 La primera lectura de este domingo está tomada del conjunto de Génesis 2-3 en que se nos describe la creación del hombre del barro de la tierra, se recuerda que el hombre ha sido "creado" por la Palabra a imagen y semejanza de Dios (es decir, libre, capaz de amar y en comunión con Dios y entre los seres creados y destinados a ser felices), pero en este relato, a diferencia del relato sacerdotal (en Gen, 1), se destaca la amorosa acción creadora de Dios: lo modela con sumo cuidado y cariño.

El hombre y la mujer, la humanidad entera, “que es el relato vivo de Dios”, porque ha sido creada a su “imagen y semejanza” descubren en el vacío, en el silencio... que querer ser como dioses es un error que le separa de la cercanía de Dios, y no les permite percibir la grandeza del ser humano como “imagen del mismo Dios”.

¡Dios crea al hombre para la vida y para la felicidad! Pero le exige que colabore en la creación con su Creador, es un don y es una oportunidad de realización del hombre como obra del amor de Dios y la acción del Espíritu.

La fascinación de la tentación nos confunde y nos invita a rechazar la verdad suprema de que Dios es el único Bueno y que todo procede de su amor.  ¿Quién nos librará de caer en la tentación?

La soledad, el desierto, es terreno propicio a la tentación. El hombre está solo y no es quien debe ser hasta que encuentra a la mujer. Esta es la realidad de la naturaleza misma, pero que en su misterio va mucho más allá. Ellos están hechos para la comunión. Son imagen de Dios, han de actuar según corresponde a la imagen, reflejando el actuar de Dios. El varón es un regalo para la mujer y ella para el hombre, en igualdad de dignidad y con el mismo misterio de interioridad divina, pero sin obedecer a Dios puede ser causa de pecado.

Lectura: Romanos (5,12-19): Cristo frente a Adán; la gracia frente al pecado. Pablo Insiste en la radicalidad del pecado de Adán, de la humanidad, atañe a la radicalidad de la gracia de Cristo, del amor de Dios. Si la humanidad vive bajo la responsabilidad del pecado en solidaridad, de todos sus pecados: guerras, injusticias... está llamada, por el contrario, a otra solidaridad poderosa: la de la gracia de Cristo.

Con el acontecimiento de Jesús, Dios ha realizado una nueva e incomparable creación del mundo y del hombre nuevo. ¡Cristo, contrapunto de Adán! Esta es la palabra viva que sigue siendo vigente hoy como ayer. Los discípulos de Cristo en medio del mundo son llamados a hacer visible para todos nuestros hermanos los hombres en quien vencemos la tentación.

 En el evangelio de Mateo nos presenta el relato de las tentaciones. En el que se quiere reflejar cómo Jesús asume solidariamente los dos grandes momentos de la humanidad, que allá en el paraíso sucumbe a la tentación, es decir, no quiere aceptar los límites que le corresponde como criatura y la gran tarea que ha de asumir en su peregrinación como pueblo de Dios, simbolizado por los cuarenta años en el desierto. Jesús se solidariza con la humanidad entera venciendo a tentación.

 Jesús fue tentado durante todo su ministerio, para inducirlo al rechazo de la misión que el Padre le ha encomendado y que Jesús aceptó. ¡Fue tentado como nosotros en todo, pero no pecó!

Fue tentado con la oferta de un modo distinto de llevar adelante el plan de Dios que Jesús se aceptó. Y finalmente rechazo cualquier visión del poder de Dios que no sea la manifestación amorosa y compasiva en la debilidad del Padre. Y fue tentado hasta la cruz como recuerda Lucas: "le dejó hasta otra ocasión".

“La tentación consiste, pues, en el uso de Dios y de la relación privilegiada con El, como medio para alterar la condición humana en beneficio propio, eludiendo de esta manera la tarea del hombre en el mundo. “

Concedednos, Dios, amigo de la vida, que, como Jesús, descubramos que la filiación divina no elimina nada de nuestra condición humana, todo lo contrario, es la fuerza, el Espíritu , que nos permite actuar según tu voluntad. Amén.

 

viernes, febrero 20, 2026

La tentación

 

"Cuántas veces hemos exclamado: ¡En qué mundo vivimos! Algo que nos confirma diariamente la experiencia es que vivimos en un mundo roto. Vivimos en estado de separación. Estamos separados de Dios: somos bien conscientes de que Dios es el Santo y nosotros somos los pecadores. Estamos separados de los demás: advertimos cuánta falta de armonía, de entendimiento, de aceptación mutua hay entre nosotros. El equilibrio es demasiado inestable: conflictos internacionales, guerras civiles, dominio de unos pueblos sobre otros, insuficiente solidaridad con los más débiles, tendencias disgregadoras, labilidad de las uniones entre las personas… Y en nuestro mundo personal nos percatamos de que no estamos reconciliados cada uno consigo mismo: nos damos cuenta de las rupturas interiores que nos habitan."

Alejandro Carbajo, C.M.F.

Recordar : Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia.    (Rom 5,20) 

Jesús fue tentado con la oferta de un modo distinto de llevar adelante el plan de Dios que el Padre le había señalado; rechazó cualquier visión del poder de Dios que no se manifiesta en la debilidad amorosa y compasiva del Padre. Y fue tentado hasta la cruz, como recuerda Lucas: "le dejó hasta otra ocasión".

Concedednos, Dios, amigo de la vida, que, como Jesús, descubramos que la filiación divina no elimina nada de nuestra condición humana; todo lo contrario, es la fuerza, el Espíritu, que nos permite actuar según tu voluntad. Amén.


     




lunes, febrero 09, 2026

Que hacer en familia

    Tomado de la exhortación "Amoris Laetitia" del Papa Francisco.

La familia es un grupo estable que se fundamenta en una preocupación e interés de unos por los otros, que se reconocen unidos por lazos de afecto y cuidado. La familia tradicional tiene un elemento esencial, que es la responsabilidad de reconocerse unidos por los mismos lazos de sangre, pero no agota el sentido amplio de familia.

En una familia, es un espacio de encuentro y convivencia, y para que no se convierta en un lugar de incomodidad y frustración, se debe favorecer: 

      1.  Educar con afecto en la familia (AL 263)

  • Que no abunden los silencios incómodos.       
  • Evitar discusiones, gritos y malos modos.
  • Que los otros miembros no sufran las consecuencias de nuestro mal humor.
  • Perdonar, disculpar y agradecer los detalles y las muestras de afecto recibidos.
  • Colaborar  de buen grado en las tareas domésticas.
  • Alegrarse de los triunfos y éxitos de cada miembro de la familia como si fueran propios.
  • Apoyar en los fracasos y en los momentos de dificultad a todos los integrantes de la familia.
        2. Crear espacios de empatía y amabilidad

  •           Procurar sonreír. La sonrisa genera ambiente de confianza y cordialidad en el hogar.
  •       Considerar como importantes los asuntos de padres, hermanos, abuelos…
  •       Acoger, escuchar. Cuando un miembro se acerca, probablemente es porque necesita ser escuchado.
  •       Cuando estamos con alguien de nuestra familia, no demostrar prisa, aburrimiento, cansancio.
  •           Infundir ánimos, con palabras y gestos amables, a quien sufre un problema.
 
        3. Escuela de valores (AL 266; 273-274)

  •       Motivación. Vivencia en familia de los valores que se proponen.
  •       Imitación. Es esencial que exista un ambiente rico en valores en el seno familiar.
  •       Identificación. Los valores introducidos en el comportamiento habitual de los padres tienen muchas más posibilidades de ser transferidos.
  •      Compromiso. Manifestar y ejercitar un valor en circunstancias difíciles, incluso adversas, contribuye a reforzarlo.       
  •       Repetición. El valor ha de convertirse en actitud y esta en hábito.
  •       Los valores son algo dinámico que se sitúa en el tiempo:
  •       Los asimilados en el pasado deben ser mantenidos.  
  •       Los valores del momento presente, concientizarlos. 
  •       Los del área de futuro deben ser trabajados.
4. Educar en la libertad (AL 267)

  •       Descubrir críticamente las propias esclavitudes.
  •           Comprendernos como personas que deben liberarse de adicciones que nos dificultan ser libres.
  •           Comprender la fe cristiana como una fuerza liberadora
  •           Contrastar el plan de la creación con las situaciones de opresión y violencia presentes en nuestro mundo.
  •           Conocer los esfuerzos de personas a lo largo de la historia para eliminar opresiones.   

F              5. Fortalecer la voluntad (AL 264. 266)

  •       Valorar el control de los gustos y deseos.                
  •        Colaborar en las tareas domésticas.                                                                                                  Adquirir el hábito de la puntualidad y el orden.                 
  •        Cuidado con pasar mucho tiempo ante el televisor, internet, videojuegos… Puede acostumbrarnos a eludir las actividades que menos nos gustan o requieren esfuerzo y atención.              
  •        Comenzar y terminar las tareas en los plazos previstos, no dejar para última hora.              
  •         El horario y las agendas donde estén presentes las actividades propias: estudio, tiempo libre, amigos, familia, obligaciones domésticas…    
6.              6.   Educar más allá de la escuela (AL 261)
  •        Aprender a compartir y a comunicar bienes materiales y vivencias personales.
  •        Hacer experiencias conjuntas: trabajo , juego, aficiones , descanso…
  •         Importante prestar atención a cada integrante de la familia: sus expresiones, sus dificultades, sus ilusiones…
  •        Aprendemos a respetar la diversidad: favorecer la autoestima, mejorar la convivencia, fomentar el servicio.
  •        Compartir la fe que les une, haciendo vivencia de la presencia de Dios, que es amor, ternura y perdón.

             7. La familia, lugar preferente de socialización (AL 276)
  •        Alegrarse de los éxitos de los componentes de la familia. Compartir su alegría. 
  •        Acompañar al que lo necesita.  
  •       Olvidar resentimientos, envidias y juicios negativos.
  •       Perdonar con generosidad.
  •       Descubrir y valorar cualidades de cada miembro de la familia.
  •       Favorecer el respeto:
  •        - Fundado en el afecto, aprecio y valoración de los demás.
  •        - Evitar palabras y gestos que hieren, molestan y ofenden.
  •         - Aprender a dar gracias.
  •        - No confundir respeto y tolerancia con indiferencia y despreocupación.
  •        - Diversidad vista como riqueza que se integra en la unidad y lleva al afecto incondicional.
  •        - Valorar el rol que ocupa cada miembro para construir familia.
  •        - Respetar el entorno: cuidando y valorando las cosas y personas. 
  •        - Aprender a ver lo bueno y ejercitar una mirada positiva a tu alrededor.  
  •          Dedicar tiempo a las tareas ordinarias: hacerlas con decisión, cuidar, ordenar…  
  •         Aprender cosas nuevas y practicar destrezas.















viernes, febrero 06, 2026

Palabras de Vida

Hermanos y hermanas,
la Palabra que hoy se nos proclama en esta liturgia dominical es Palabra de vida.
Es Palabra que anima, que reconforta el corazón y sana las heridas más profundas.
No siempre tenemos la gracia de escuchar palabras tan llenas de esperanza;
hoy el Señor sale a nuestro encuentro y nos habla.

No son palabras cómodas ni rutinarias.
Son palabras que nos despiertan, que nos sacan de nuestras falsas seguridades
y nos invitan a romper el encierro de nuestro propio ego.
El Señor nos llama a vencer la egolatría,
a dejar atrás el narcisismo que nace cuando vivimos centrados solo
en nuestros problemas, intereses y preocupaciones.
No hemos sido creados para vivir aislados,
ni para buscar protagonismos que nos hagan sentir superiores a los demás,
sino para vivir en comunión, en servicio y en amor.

Así nos exhorta el profeta Isaías:

«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien veas desnudo
y no te desentiendas de los tuyos».

Esta llamada solo puede ser acogida desde la humildad,
como nos recuerda el apóstol Pablo, cuando confiesa:

«Nunca, cuando estuve entre vosotros,
me precié de saber cosa alguna,
sino a Jesucristo, y este crucificado.
Me presenté débil y temblando;
y mi palabra y mi predicación
no se apoyaron en una sabiduría humana persuasiva,
sino en la manifestación y el poder del Espíritu,
para que vuestra fe no se fundara en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios».

Y en el santo Evangelio, el mismo Señor Jesús nos dice:

«Vosotros sois la sal de la tierra…
Vosotros sois la luz del mundo.
Brille así vuestra luz ante los hombres,
para que vean vuestras buenas obras
y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Si vivimos conforme a esta Palabra,
entonces se cumplirá en nosotros la promesa del profeta:

«Surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas;
delante de ti marchará la justicia
y detrás de ti, la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando apartes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia;
cuando ofrezcas de lo tuyo al hambriento
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».

Oremos:

Padre bueno,
concédenos el don de comprender tu Palabra
y la gracia de ponerla en práctica con un corazón sencillo y disponible.
Te damos gracias porque escondes estas cosas
a los sabios y entendidos
y las revelas a la gente sencilla.

Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


https://www.youtube.com/shorts/dc4Av4rZvf4

sábado, enero 31, 2026

Ser Felices

 Domingo IV 

Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13):

BUSCAD al Señor los humildes de la tierra,
los que practican su derecho,
buscad la justicia, buscad la humildad,
quizá podáis resguardaros
el día de la ira del Señor.
Dejaré en ti un resto,
un pueblo humilde y pobre
que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal,
no mentirá ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán,
y no habrá quien los inquiete.

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):

EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 Comentario


Felices, alegres... Bienaventurados 

 A veces, nos gloriamos de nuestra «ortodoxia», de nuestros «conocimientos», de nuestro «poder», de contar «tanto» dentro en nuestro ambiente eclesial, o social. Pero ahí está la comunidad de los pobres para bajarnos los humos, para hacernos ver que Dios elige lo pequeño, lo que no cuenta.
Jesús se destapa con algunas de sus genialidades. Nos dice, sin pelos en la lengua, dónde está el secreto del gozo, el elixir de la eterna felicidad en ocho recetas elementales.  No son únicamente palabras de consuelo, ni de compasiva cortesía. Jesús no bendice sin remover algo, sin activar a la persona bendecida. 
Jesús habla de sí, y nos dice que es feliz y dichoso porque es el Hijo amado de Dios Padre; y que esa dicha la quiere compartir con todos, está abierta a todos de manera incondicional. 
Quieres ser feliz, elige el camino correcto, seguir a Jesús.   Ponte de parte de los pobres, ¡asume la misma actitud de Jesús! Lucha por la justicia y la paz, no tengas miedo, confía en la fuerza de Dios.

Diez mandamientos para ser feliz                                                                                                             1. Si quieres ser feliz comienza, nos dice, despojándote, y liberándote de la fiebre posesiva.                                                                                                                                                2.  Si quieres ser feliz procura tener un corazón manso, suave y bondadoso.                   3. Si quieres ser feliz, acostúmbrate a llorar con quien llora, a reír con quien ríe.              4. Si quieres ser feliz no te permitas ser injusto ni en tu pensamiento, ni en tu lengua, ni con tus manos, ni con tus silencios cómplices.                                                                           5. Si quieres ser feliz cree descaradamente en el prójimo. Aprende a comprender, y aprenderás el camino del perdón.                                                                                                    6. Si quieres ser feliz limpia tu corazón a menudo de tus bajos instintos, de malas ideas, de la tristeza, de la ira, de prejuicios…No des tu corazón a los ídolos.                                         7. Si quieres ser feliz trabaja por la paz ,lucha por la justicia.                                                8. Si quieres ser feliz, atrévete a creer en algo muy serio. Lucha por ello. Sigue luchando cuando te canses. Sigue de nuevo aun cuando los demás se cansen y te dejen solo. Piensa en lo que Dios querría de ti.                                                                                                                 9. Si quieres serfeliz  no le tengas miedo a ser perseguido por la justicia.                                  10. Si quieres ser feliz, sonríe, alégrate porque tu felicidad será para siempre. 




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