sábado, agosto 01, 2026

«Dadles vosotros de comer.»


Domingo XVIII TO Ciclo A

 Queridos hermanos:

La primera lectura de hoy nos invita a reflexionar sobre el alimento espiritual que Dios ofrece al ser humano. El profeta Isaías pone en labios del Señor una hermosa invitación: «Aunque no tengan dinero, vengan; compren trigo y coman; compren vino y leche sin pagar» (Is 55,1). No se trata solo de alimento material, sino del don más grande que Dios quiere regalarnos: su amor, capaz de transformar nuestra vida.

El salmo 145 confirma esta certeza con palabras llenas de esperanza: «El Señor es ternura y compasión, paciente y lleno de amor. El Señor es bueno con todos y su misericordia alcanza a todas sus criaturas.» Dios nunca abandona a quienes confían en Él y siempre sale al encuentro de nuestras necesidades.

 San Pablo, que experimentó profundamente ese amor, nos anima a no dejarnos vencer por las dificultades. Ni la aflicción, ni la persecución, ni el hambre, ni la pobreza pueden separarnos del amor de Cristo. Al contrario, afirma con firmeza: «En todo esto vencemos de sobra gracias a Aquel que nos ha amado» (Rom 8,37). La fuerza del amor de Dios nos permite transformar incluso las situaciones más dolorosas en oportunidades para crecer en la fe y en la caridad.

 El Evangelio nos presenta a Jesús multiplicando los panes y los peces. Todo comienza con una realidad de pobreza: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces» (Mt 14,17). Sin embargo, Jesús dice a sus discípulos: «Dadles vosotros de comer.» Con ello nos enseña que Dios realiza grandes obras cuando ponemos en sus manos lo poco que somos y tenemos.




La bendición pronunciada por Jesús continúa actuando en la historia. Alcanzó su plenitud en la Última Cena, cuando tomó el pan, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía» (Lc 22,19). Desde entonces, la Eucaristía se convierte en fuente inagotable de amor y servicio.



También hoy el milagro de la multiplicación continúa. Allí donde hombres y mujeres sencillos comparten su tiempo, sus bienes y su fe, Cristo sigue alimentando a su pueblo. Refugiados, enfermos, ancianos, niños, familias necesitadas y tantos hermanos que viven en la pobreza encuentran el rostro misericordioso de Dios gracias al servicio generoso de tantos voluntarios, religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos comprometidos, especialmente a través de la acción de Cáritas y de muchas otras obras de caridad.


 
Pidamos al Señor que nos conceda un corazón generoso, capaz de confiar en su providencia y de poner al servicio de los demás nuestros "cinco panes y dos peces". En las manos de Jesús, lo poco se convierte siempre en abundancia para muchos.

 LECTURAS 

Is. 55,3; (Mt 14,13-21) (Rom 8,37); Is 55,3

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Esto dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero:
comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad vuestro oído, venid a mí: Escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18 R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la desnudez? ¿el peligro? ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar, vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

miércoles, julio 29, 2026

Directorio para la catequesis 2020

  • La Iglesia se enfrenta a un gran desafío que se concreta en la nueva cultura.
  • Cultura con la que se encuentra: la digital.
  • La invitación a vivir cada vez más la dimensión sinodal.
  • Centralidad del kerigma
  • Revalorización de los signos litúrgicos de la iniciación cristiana
  • Progresiva maduración del proceso formativo
  • Necesaria la conversión pastoral para liberar a la catequesis.

 INTRODUCCIÓN

 Mt 28,19

1. La catequesis participa en la tarea de la evangelización para que la fe pueda ser alimentada y se traduzca en un estilo de vida que debe caracterizar la existencia de los discípulos de Cristo. La catequesis se relaciona estrechamente con la liturgia y la caridad.

2. Una catequesis kerigmática, como iniciación mistagógica, introduce al creyente en la experiencia de la vida comunitaria. Debe ser una experiencia formativa progresiva y dinámica, rica de signos y lenguajes, que favorezca la integración de todas las dimensiones de la persona. Inspirada en el camino catecumenal.

 3. La unión íntima con Cristo no es un objetivo final, sino un proceso de acompañamiento. El directorio insiste en que la catequesis acompañe la maduración de una mentalidad de fe con una dinámica de transformación, que es una acción espiritual; así se llevaría a cabo la inculturación de la fe.

 4. Naturaleza y objeto de la catequesis, así lo presenta el documento:

  • Confianza en el Espíritu Santo.
  • Iniciar a los creyentes en la vida cristiana es llevarlos al encuentro vivo con Jesús.
  • La comunidad cristiana como lugar propio de la generación y maduración de la fe.
  • El proceso de la evangelización, junto con la catequesis, es una acción espiritual.
  • Reconoce el papel fundamental de los bautizados; los laicos deben ser auténticos discípulos misioneros.
  • La catequesis debe superar toda contraposición entre contenido y métodos, entre fe y vida.

 5. El directorio quiere profundizar la catequesis como dinámica de la evangelización. 

Compromiso y responsabilidad y la búsqueda de nuevos lenguajes para comunicar la fe. Teniendo en cuenta los signos de los tiempos: centralidad del creyente y su experiencia de vida, el papel relevante de las relaciones personales y los afectos, la búsqueda del sentido de Dios verdadero, el redescubrimiento de aquello que es bello y eleva el espíritu.

 6. En línea de continuidad con los anteriores directorios, de 1997 y 1971. Los documentos Catrechesi tradendae y Evangelli gaudium.

 7. El nuevo directorio tiene una estructura renovada y sistemática: La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia

I. La conversión misionera, 

II. La revelación 

III. Su identidad 

IV. Su formación.

8. El proceso de la catequesis. Paradigma de referencia, acción educativa, necesidades culturales contemporáneas.  

VI su significado teológico-catequético. 

VII. Diversos lenguajes. 

VIII. Diversos interlocutores: familia y jóvenes, discapacitados y emigrantes y privados de libertad.

9. La catequesis en las iglesias particulares.

     Diversos contextos, confrontar la complejidad del mundo de hoy, catecismos locales y los organismos.

10. El directorio es un instrumento. Inspiración para su ministerio cotidiano que ayude al crecimiento de la fe de los hermanos. 

 


sábado, julio 25, 2026

A los que aman a Dios todo les sirve para el bien.

Domingo XVII del TO.

Queridos hermanos:

Salomón pidió al Señor un corazón atento para juzgar y discernir el bien del mal. No pidió larga vida, riquezas ni poder. Y esa petición agradó a Dios, porque revelaba un corazón abierto a su voluntad.

El Evangelio continúa esta misma enseñanza con las parábolas del tesoro escondido, la perla de gran valor y la red que recoge toda clase de peces. Jesús nos muestra que el Reino de Dios es el mayor tesoro que puede encontrar una persona. Pero el hallazgo no es suficiente: exige respuesta. Buscar, elegir y comprometerse. Algo irrumpe en la vida del hombre y lo transforma todo.

Jesús utiliza las parábolas más cortas de todo el evangelio, y nos pregunta: “¿Habéis entendido todo esto?” La pregunta también va dirigida a nosotros. El discípulo no es, ante todo, alguien que ha renunciado a muchas cosas, sino alguien que ha encontrado a Cristo. La renuncia, el compromiso, pequeño o grande, viene después del hallazgo y nos conduce a la alegría, a la plenitud. Seguir a Jesús no es una pérdida, sino el mejor intercambio que puede hacer el ser humano.

El tesoro está escondido en el campo del mundo. No podemos amar el Reino sin comprometernos con ese campo donde Dios actúa: nuestra sociedad, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades. Allí estamos llamados a sembrar fraternidad, solidaridad, justicia y paz.

La Iglesia tampoco es un club de perfectos. Es la red del Evangelio, donde cabemos todos, con nuestras virtudes y contradicciones, mientras el Señor continúa transformando nuestra vida con su misericordia.

San Pablo nos ofrece hoy una palabra llena de esperanza: «Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien.» Quien pone su confianza en el Señor descubre que incluso las dificultades pueden convertirse en camino de crecimiento, porque Dios nos llama a reproducir la imagen de su Hijo.

Finalmente, Jesús nos recuerda que el discípulo del Reino es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas. La fe es una herencia preciosa, pero también un descubrimiento constante que se renueva cada día.


Pidamos al Señor un corazón como el de Salomón: un corazón sabio, capaz de reconocer el verdadero tesoro y de elegirlo por encima de las modas, los intereses y las conveniencias. Solo así podremos colaborar en la construcción del Reino de Dios, un Reino de verdad, de justicia, de amor y de paz.

Que el amor de Cristo nos sostenga y que la fuerza de su Espíritu nos impulse a vivir con alegría el Evangelio, para gloria del Padre.

Amén.

miércoles, julio 22, 2026

María Magdalena


Hoy en la Iglesia católica celebramos la Fiesta de María Magdalena, que puede ser considerada como una de las discípulas de Jesús que vivió con absoluta libertad su amor por Jesús de Nazaret y tuvo el privilegio de ser la primera discípula en reconocer a su Señor como el resucitado.








En María Magdalena encontramos de una manera muy expresiva cuál es la pedagogía de Dios con sus hijos. Somos hijos porque hemos sido rescatados y transformados por gracia. 

Recibió del mismo Resucitado una misión: “Ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” Por esta razón, el Papa san Juan Pablo II en 1988 ratificó formalmente su título de «Apóstol de los apóstoles».


Mujer valiente y fuerte, fiel, permaneció firme al pie de la cruz durante la crucifixión cuando la mayoría de los discípulos varones habían huido por miedo.

La primera testigo: El Evangelio de Juan relata cómo Jesús se le apareció a ella antes que a nadie tras resucitar, encomendándole la tarea de anunciar la noticia a los apóstoles.

Este encargo del resucitado debiéramos tenerlo más en cuenta cuando excluimos a la mujer del ministerio de la Palabra y la relegamos a tareas secundarias en la iglesia.

La certeza de que somos pobres, débiles, pequeños, y que, sin embargo, Dios ha querido que seamos partícipes de su alegría, es el requisito necesario para podernos acercar al misterio del amor misericordioso de Dios. La pobreza aceptada, la debilidad reconocida, la humildad que se sabe invitada al seguimiento es el estilo del discípulo amado.

Dios no quiere molestar; Él no puede entrar donde todo es conformismo y ni donde no se acepta la falta, la carencia, el límite. Hemos sido llamados a aprender a vivir con límites. Es en ese espacio vacío donde Dios quiere revelarse. Esta es la pedagogía del Padre: la plenitud no está en poseerlo todo, sino en abrir espacio para que Dios lo llene todo. Un amor que no se asusta de nuestra pequeñez y nos ama tal como somos.




En esto consiste nuestro aporte más válido. Dejarse amar.

sábado, julio 18, 2026

Domingo XVI

Queridos hermanos:

La primera lectura (*), tomada del libro de la Sabiduría, nos revela que la verdadera grandeza de Dios se manifiesta en su paciencia y en su misericordia. Nos recuerda una verdad que con frecuencia olvidamos: el justo debe ser humano y compasivo. Dios no actúa con dureza, sino que ofrece siempre una nueva oportunidad, concediendo a los pecadores el don del arrepentimiento y una esperanza renovada.

Esta misma enseñanza aparece en el Evangelio. Jesús compara el Reino de Dios con un sembrador que siembra buena semilla en su campo. Sin embargo, junto al trigo crece también la cizaña. Los criados, con una lógica aparentemente razonable, proponen arrancarla enseguida. Pero el dueño responde: «Dejadlos crecer juntos hasta la siega.»

¿Significa esto que Dios es indiferente ante el mal? De ninguna manera. Lo que Jesús nos revela es que Dios conoce la profundidad del corazón humano y actúa con paciencia. No se precipita en el juicio porque sigue ofreciendo a cada persona la posibilidad de convertirse y dejar que el bien crezca en su vida.

San Pablo, en la segunda lectura, nos invita precisamente a confiar en esta paciencia salvadora de Dios. Cuando nuestra debilidad nos hace incapaces de orar como conviene, el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda e intercede por nosotros. No caminamos solos; Dios sostiene nuestra fragilidad con su gracia.

La gran enseñanza de Jesús es clara. La misión del discípulo no consiste en dedicar su vida a señalar la cizaña o a condenar constantemente el mal. Nuestra primera tarea es cuidar el crecimiento del trigo: hacer crecer el bien, la verdad, la justicia, el perdón y el amor allí donde vivimos.

En un mundo marcado por las tensiones, las divisiones y la tendencia a excluir a quien piensa o actúa de manera diferente, la Palabra de Dios nos invita a vivir con paciencia, comprensión y esperanza. El Señor continúa actuando silenciosamente en la historia, haciendo crecer el trigo incluso en medio de las dificultades.

Pidámosle hoy al Señor que nos conceda un corazón semejante al suyo: paciente con las debilidades de los demás, firme en la práctica del bien y lleno de esperanza. Que sepamos reconocer la inmensa paciencia que Dios tiene con nosotros y que esa experiencia nos dé la fuerza para perdonar y acompañar con misericordia a nuestros hermanos. Amén.


LECTURAS 

Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo,
a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tu fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.
Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.

Salmo 85, 5-6. 9-10. 15-16a R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración, atiende la voz de mi súplica. R/.

Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios». R/.

Pero tú, Señor,
Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga, apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega, diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

 

Seguidores

Entradas populares