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viernes, febrero 06, 2026

Palabras de Vida

Hermanos y hermanas,
la Palabra que hoy se nos proclama en esta liturgia dominical es Palabra de vida.
Es Palabra que anima, que reconforta el corazón y sana las heridas más profundas.
No siempre tenemos la gracia de escuchar palabras tan llenas de esperanza;
hoy el Señor sale a nuestro encuentro y nos habla.

No son palabras cómodas ni rutinarias.
Son palabras que nos despiertan, que nos sacan de nuestras falsas seguridades
y nos invitan a romper el encierro de nuestro propio ego.
El Señor nos llama a vencer la egolatría,
a dejar atrás el narcisismo que nace cuando vivimos centrados solo
en nuestros problemas, intereses y preocupaciones.
No hemos sido creados para vivir aislados,
ni para buscar protagonismos que nos hagan sentir superiores a los demás,
sino para vivir en comunión, en servicio y en amor.

Así nos exhorta el profeta Isaías:

«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien veas desnudo
y no te desentiendas de los tuyos».

Esta llamada solo puede ser acogida desde la humildad,
como nos recuerda el apóstol Pablo, cuando confiesa:

«Nunca, cuando estuve entre vosotros,
me precié de saber cosa alguna,
sino a Jesucristo, y este crucificado.
Me presenté débil y temblando;
y mi palabra y mi predicación
no se apoyaron en una sabiduría humana persuasiva,
sino en la manifestación y el poder del Espíritu,
para que vuestra fe no se fundara en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios».

Y en el santo Evangelio, el mismo Señor Jesús nos dice:

«Vosotros sois la sal de la tierra…
Vosotros sois la luz del mundo.
Brille así vuestra luz ante los hombres,
para que vean vuestras buenas obras
y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Si vivimos conforme a esta Palabra,
entonces se cumplirá en nosotros la promesa del profeta:

«Surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas;
delante de ti marchará la justicia
y detrás de ti, la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando apartes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia;
cuando ofrezcas de lo tuyo al hambriento
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».

Oremos:

Padre bueno,
concédenos el don de comprender tu Palabra
y la gracia de ponerla en práctica con un corazón sencillo y disponible.
Te damos gracias porque escondes estas cosas
a los sabios y entendidos
y las revelas a la gente sencilla.

Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


https://www.youtube.com/shorts/dc4Av4rZvf4

¿ De que hablamos ?

 

En algún momento, oímos: "El compromiso político del cristiano está en la izquierda"; esto estaba relacionado con la percepción de que "el socialismo real ha muerto". ¿Entonces? "Viva el socialismo utópico".

Buenos deseos; la realidad transcurre por otros derroteros. Los magníficos valores de la lucha contra la desigualdad, armonizar el bien particular con el bien común, combatir la marginación, constituir en causa propia la dignidad y derechos humanos, buscar la propia realización desde una ética conjuntiva "Yo y el Otro, nosotros", se han convertido en ideología y en desenfrenado afán de enriquecimiento de los dirigentes y poderes fácticos que no retroceden ante la corrupción, el robo y el maltrato a los derechos de los ciudadanos.

Se esconden detrás de los necesitados que buscan una dádiva, un bono, una bolsa de comida, y no tienen ningún reparo en destruir y vender un país, haciendo que ocho millones de ciudadanos tengan que dejar su querida patria. Y los que no callan ni consienten sus tropelías son los llamados ultraderecha fascista.

Por supuesto, el capitalismo se renueva, pero en el fondo sigue siendo intrínsecamente malo: porque es el egoísmo socialmente institucionalizado, la idolatría pública del lucro, el reconocimiento oficial de la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud de los muchos al yugo del interés y la prosperidad de los pocos.

Una cosa he entendido claramente con la vida: las derechas son reaccionarias por naturaleza, fanáticamente inmovilistas cuando se trata de salvaguardar el propio tajo, solidariamente interesadas en aquel orden que es el bien… de la minoría de siempre”, y las izquierdas siguen siendo la creencia de que unos pocos tienen el don de salvar a la mayoría, pero con la condición de que la mayoría sea sumisa y no se escandalice del tajo de la minoría que los manipula al servicio de sus intereses progresistas de enriquecimiento y poder.

Hoy la izquierda se solivianta porque es cierto que ya no es una tendencia mayoritaria y han de conformarse con ser, en el clima actual, una minoría cuestionada que se refugia en una vivencia subjetiva de ilusión, neurosis, alienación o proyección irreal que ha sustituido a la utopía generadora de cambio y progreso.

Ser socialista, para muchos, es considerado un fenómeno degenerativo que ha cambiado valores por egoísmo desenfrenado, amenazante y destructor de convivencia, los derechos y el bien común.

Solo la humildad de reconocer que no somos seres absolutos, que nos permite abrirnos a la trascendencia, para la transformación social y construir el Reino de justicia y paz que haga posible el progreso y la libertad, los derechos humanos y la tolerancia, la ciencia y la modernidad, la revolución y la democracia.

Solo la fe nos da el aliento necesario para la búsqueda de sentido que nos hace partícipes de la sociedad, de la razón y de la realización humana.

El socialismo nunca podrá regenerarse porque no admite que el hombre tiene la libertad para rechazar los valores que predica y maltratar el proyecto de vida y felicidad; no reconoce su pecado original.











sábado, enero 31, 2026

Ser Felices

 Domingo IV 

Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13):

BUSCAD al Señor los humildes de la tierra,
los que practican su derecho,
buscad la justicia, buscad la humildad,
quizá podáis resguardaros
el día de la ira del Señor.
Dejaré en ti un resto,
un pueblo humilde y pobre
que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal,
no mentirá ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán,
y no habrá quien los inquiete.

Sal 145,7.8-9a.9bc-10

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):

FIJAOS en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12a):

EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 Comentario


Felices, alegres... Bienaventurados 

 A veces, nos gloriamos de nuestra «ortodoxia», de nuestros «conocimientos», de nuestro «poder», de contar «tanto» dentro en nuestro ambiente eclesial, o social. Pero ahí está la comunidad de los pobres para bajarnos los humos, para hacernos ver que Dios elige lo pequeño, lo que no cuenta.
Jesús se destapa con algunas de sus genialidades. Nos dice, sin pelos en la lengua, dónde está el secreto del gozo, el elixir de la eterna felicidad en ocho recetas elementales.  No son únicamente palabras de consuelo, ni de compasiva cortesía. Jesús no bendice sin remover algo, sin activar a la persona bendecida. 
Jesús habla de sí, y nos dice que es feliz y dichoso porque es el Hijo amado de Dios Padre; y que esa dicha la quiere compartir con todos, está abierta a todos de manera incondicional. 
Quieres ser feliz, elige el camino correcto, seguir a Jesús.   Ponte de parte de los pobres, ¡asume la misma actitud de Jesús! Lucha por la justicia y la paz, no tengas miedo, confía en la fuerza de Dios.

Diez mandamientos para ser feliz                                                                                                             1. Si quieres ser feliz comienza, nos dice, despojándote, y liberándote de la fiebre posesiva.                                                                                                                                                2.  Si quieres ser feliz procura tener un corazón manso, suave y bondadoso.                   3. Si quieres ser feliz, acostúmbrate a llorar con quien llora, a reír con quien ríe.              4. Si quieres ser feliz no te permitas ser injusto ni en tu pensamiento, ni en tu lengua, ni con tus manos, ni con tus silencios cómplices.                                                                           5. Si quieres ser feliz cree descaradamente en el prójimo. Aprende a comprender, y aprenderás el camino del perdón.                                                                                                    6. Si quieres ser feliz limpia tu corazón a menudo de tus bajos instintos, de malas ideas, de la tristeza, de la ira, de prejuicios…No des tu corazón a los ídolos.                                         7. Si quieres ser feliz trabaja por la paz ,lucha por la justicia.                                                8. Si quieres ser feliz, atrévete a creer en algo muy serio. Lucha por ello. Sigue luchando cuando te canses. Sigue de nuevo aun cuando los demás se cansen y te dejen solo. Piensa en lo que Dios querría de ti.                                                                                                                 9. Si quieres serfeliz  no le tengas miedo a ser perseguido por la justicia.                                  10. Si quieres ser feliz, sonríe, alégrate porque tu felicidad será para siempre. 




viernes, enero 30, 2026

Añade años a tu vida

       no quites años a tu vida.


Señor, enséñame a envejecer como cristiano.  

Convénceme de que no son injustos conmigo

los que me quitan responsabilidades,

los que ya no piden mi opinión, los que llaman a otro para que ocupe mi puesto.

                                                                                                                                                Quítame el orgullo de mi existencia pasada  y el sentimiento de creerme indispensable.

Enséñame a aceptar mi salida d la actividad laboral,

con la misma sencilla naturalidad  

con que acepto la puesta de sol en el ocaso.

Pero ayúdame, Señor,

Para que siga siendo útil a mis hermanos,

contribuyendo con mi alegría al entusiasmo                                  de los que ahora tiene responsabilidades.

Finalmente te doy gracias, Señor, 

Pues en esta hora tranquila e mi vida,

caigo en la cuenta de lo mucho que me has amado.

Y te pido me concedas mirar con esperanza,

hacia el futuro feliz que me tienes preparado,

hacia ese atardecer de la vida, en que me examinarás en el amor. Amén  

Santa Teresa de Jesús Jornet e  Ibarra

miércoles, enero 28, 2026

La nieve






 Vivir en Fidelidad I

Dios es un Dios fiel, un Dios que cumple la promesa divina y que nunca nos abandonará.

Dios no solo quiere ser un Dios para nosotros, sino que también quiere ser Dios con nosotros. Esto sucede en Jesús de Nazaret, que anda con nosotros, que habla con nosotros, y muere con nosotros.

Al dejarnos, Jesús nos dice: “No os dejaré solos, os enviaré el Espíritu Santo”. El Espíritu de Jesús es Dios dentro de nosotros. Dios nos da el Espíritu divino para que podamos vivir una vida semejante a la de Dios. El Espíritu es el aliento de Dios. Es la intimidad entre Jesús y su Padre. Es la comunión divina. Es el amor de Dios actuando entre nosotros.

Por medio de nuestras vidas hemos de revelar, hemos de revelar la fidelidad de Dios al mundo.

El mundo no le interesa ni la verdad ni la fidelidad porque no sirven para adquirir éxito, popularidad y poder.



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