sábado, agosto 08, 2026

Ánimo, soy yo, no tengas miedo


Domingo XIX TO Ciclo “A”

Queridos hermanos:

En la primera lectura encontramos a Elías en uno de los momentos más difíciles de su vida. Ha sido perseguido, amenazado y experimenta el peso del fracaso. Llega al Horeb buscando a Dios y espera encontrarlo en una manifestación extraordinaria, en el huracán, el terremoto o el fuego. Sin embargo, Dios no está allí, sino que se hace presente en el susurro de una brisa suave.

Dios no siempre actúa desde lo espectacular, sino desde la discreción y la cercanía. Dios se acerca en la sencillez de una oración, en una palabra que nos reconforta, en una amistad que nos acompaña o en una paz interior que devuelve serenidad al corazón.

Dios no viene a dar explicaciones, sino a recordarnos que no estamos solos. También nosotros  necesitamos escuchar esa misma voz que nos dice: "Ánimo, soy yo, no tengas miedo".

La segunda lectura nos abre una ventana al corazón de san Pablo. No se trata de una preocupación pasajera, sino del sufrimiento que nace del amor.

Pablo lleva a los suyos en el corazón y desearía que todos descubrieran la salvación de Cristo. También nosotros conocemos ese dolor. Todos tenemos nombres y rostros que nos acompañan: un hijo que atraviesa una situación complicada, un hermano con el que se ha enfriado la relación, un amigo que se ha alejado de la fe o una persona querida que vive momentos difíciles.

Hay sufrimientos que no podemos resolver y caminos que no podemos recorrer por los demás. Y precisamente ahí aparece la tentación de la indiferencia, de pensar que ya no hay nada que hacer. Quizá una de las formas más hermosas de la caridad sea precisamente esta: continuar llevando a alguien en el corazón cuando ya no sabemos qué más hacer por él. También en esa impotencia el Señor nos repite: «Ánimo, soy yo, no tengas miedo». 

Después de despedir a la gente, Jesús subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Los discípulos están en medio de la noche, lejos de la orilla, sacudidos por las olas y por un viento contrario. La oscuridad, el cansancio y el miedo los dominan.

Pero Jesús no está lejos de sus seguidores, siempre cercano para gritarnos en el momento oportuno: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo.” Es significativo que, antes de calmar la tormenta, Jesús quiera calmar el corazón de sus discípulos.

Pedro lo quiere más cerca, y le dice: "Mándame ir hacia ti". Y Él le dijo: "Ven". Pedro se atreve a salir de la barca y, mientras mantiene la mirada fija en Jesús, camina sobre las aguas. Pero cuando dirige su atención al viento y a las olas, comienza a hundirse. Es una imagen muy cercana a nuestra propia vida. Cuando fijamos la mirada únicamente en los problemas, en los miedos o en las incertidumbres, sentimos que nos hundimos. Entonces, como Pedro, solo nos queda una oración sencilla y sincera: «Señor, sálvame».

Y el Evangelio nos dice que Jesús extendió inmediatamente la mano para sostenerlo. No lo reprendió primero, no lo dejó hundirse un poco más para que aprendiera la lección; lo sostuvo enseguida. Así actúa Dios con nosotros.

Las tres lecturas nos hablan, en el fondo, de tres miedos muy humanos: el miedo al fracaso, representado por Elías; el miedo a sufrir por quienes amamos, reflejado en Pablo; y el miedo a hundirnos en medio de las tormentas de la vida, simbolizado en Pedro.

En el silencio de nuestras decepciones, en el dolor por las personas que amamos y en medio de las tormentas que amenazan con hundirnos, Cristo sigue acercándose a nuestra barca y continúa pronunciando la misma palabra: «¡Ánimo, soy yo, no tengas miedo!».


LECTURAS   

Domingo XIX del Tiempo Ordinario (Ciclo A) son: la primera lectura del Primer Libro de los Reyes (1R 19, 9a. 11-13a) sobre la brisa tenue en el Horeb; la segunda lectura de la este fragmento de la Carta a los Romanos (Rm 9, 1-5); y el Evangelio según San Mateo (Mt 14, 22-33) acerca de Jesús caminando sobre el lago.

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a

En aquellos días, cuando Elías llegó hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor, que le dijo:
«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».

Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.

Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.

Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está ya cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 9, 1-5

Hermanos:
Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón; pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén.

 Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 22-33

Después de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.

Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.

Jesús les dijo enseguida:
«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».

Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».

Él le dijo:
«Ven».

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».

Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».

En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».

miércoles, agosto 05, 2026

“POR UN MUNDO MÁS JUSTO”

    Cuando nos preguntamos hasta qué punto los llamados políticos son en realidad personas profesionales con una capacidad de actuar en favor del bien común y con una personalidad sólida que pone el interés público sobre la ganancia particular, la respuesta es negativa.

Nos preguntamos si hay políticos con vocación de servicio o son simples merodeadores en la vida pública que solo quieren conseguir beneficio propio a costa de aprovecharse del manejo de los bienes sociales.

Conocer y asumir una actitud correcta en política exige:

  • La justicia social es uno de los elementos que debe estar presente en la mente, la voluntad y en la acción de todo hombre público.
  • Actuar teniendo en cuenta una mejora sustancial en las condiciones de vida y en las relaciones de todos los pueblos y personas, siempre por medios democráticos; procuramos la representación política necesaria y suficiente para influir en las decisiones de los gobiernos, en orden a que este cambio pueda producirse.
  • Contar con el respeto y la confianza de los ciudadanos, contribuyendo a su sensibilización, para que estos reclamen a sus gobernantes medidas adecuadas y efectivas que favorezcan el desarrollo justo y equitativo de todas las personas.
  • Ser capaces de aspirar a que todos los habitantes del mundo ejerzan su derecho a vivir con dignidad y lograr la promoción del desarrollo de las personas desde el respeto a los derechos humanos universales.

ü  Para ello debe ser un agente del cambio.

ü  Promover el respeto a los derechos humanos a nivel global, así como de los derechos y deberes fundamentales proclamados en la Constitución.
ü  Ser capaz de movilizar a la sociedad para que se haga eco de la situación de las personas que aún no tienen cubiertas dichas necesidades básicas.
ü  Mantener una relación de comunicación fluida con los medios de comunicación local y nacional y particularmente con la prensa escrita.
ü  Favorecer una visión cercana de la sociedad respecto a las personas más desfavorecidas.
ü  Posibilitar el desarrollo integral de la persona desde la perspectiva de desarrollo y cohesión social.
ü  Participar decisivamente en la transformación del modelo social y económico imperante, promoviendo otro que se base en criterios de igualdad, fraternidad, solidaridad y responsabilidad.
Intervenir en la sociedad y en todas aquellas instancias de poder en que sea posible para que la voz de las personas más desfavorecidas sea escuchada.

 Es posible hacer otra forma de política.


 Trabajar por lograr la satisfacción universal de las necesidades básicas mínimas y el mantenimiento de condiciones de vida dignas de todos los habitantes del mundo, desde un desarrollo en la concepción de la persona y de la sociedad, desde criterios más integrales, más fraternales y solidarios y menos superficiales y economicistas, desde la convicción de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad, derechos y deberes".

 Existen unas actitudes vitales e ideales éticos que empapan nuestra filosofía política y, en general, nuestro enfoque de la realidad.

 

 ‘VALORES’

 En un mundo globalizado, conectado en tiempo real por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías, el debate político debería extenderse a la situación de todas las regiones del planeta, debido a la influencia que nuestra acción política y económica tiene más allá de nuestras fronteras.

Un sentimiento de responsabilidad ante la promoción universal, justa y equitativa del desarrollo humano de todos los pueblos y el convencimiento de que es posible desde la adopción de decisiones políticas.

No es el mometo  ni la oportunidad, es la convivión de que hay unos valos para todo y en todo lugar:

" 1. Apostar por LA JUSTICIA UNIVERSAL Y LA EQUIDAD

  2. Mediante LA COHERENCIA, EL COMPROMISO Y LA RESPONSABILIDAD

  3. Con AUSTERIDAD, TRANSPARENCIA, RIGOR Y SERIEDAD".

1. JUSTICIA UNIVERSAL. El término permite referirse a las condiciones necesarias para que pueda desarrollarse una sociedad relativamente igualitaria en términos económicos, y comprende al conjunto de decisiones, normas y principios considerados razonables para garantizar condiciones de trabajo y de vida decentes para toda la población.

2. EQUIDAD: “Hace referencia a la igualdad de ánimo. Se utiliza para mencionar nociones de justicia e igualdad social con valoración de la individualidad. La equidad representa un equilibrio entre la justicia natural y la ley positiva.

3. COMPROMISO. “Hace referencia a una obligación contraída o a una palabra dada. El término es utilizado para referirse a cualquier tipo de acuerdo en el cual las partes asumen unas obligaciones. Por tanto, un compromiso puede interpretarse como un contrato no escrito.”

4. TRANSPARENCIA. “Conjunto de normas, procedimientos y conductas que definen y reconocen como un bien del dominio público toda la información generada o en posesión de las entidades gubernamentales o por aquellas del ámbito privado que utilicen recursos, ejerzan funciones o sean del interés público. La transparencia se sustenta en el derecho de libre expresión y en el de información”.

5. RESPONSABILIDAD. Hace referencia a la capacidad del ser humano de asumir con madurez, sentido común y crítica constructiva la propia parte en el proceso de desarrollo de la propia vida y de la sociedad.

Toda persona que quiera ocupar un puesto al servicio de la comunidad debe tomar conciencia de la implicación de las propias acciones y decisiones en la transformación de las estructuras actuales de convivencia y desarrollo (económicas, sociales y políticas) en otras más idóneas y adecuadas para la construcción de un mundo más justo.

Así mismo, conlleva la preocupación activa –desde una concepción fraternal del tejido social– por aquellos miembros de la familia de la humanidad más necesitados.

Por último, resalta el interés por la potenciación de los procesos y herramientas de educación de las personas de cara a crear ciudadanos libres, conscientes, plenos, solidarios y, así mismo, responsables.


MISIÓN

Contribuir democráticamente a la determinación de la política nacional como marco idóneo desde el cual conseguir las transformaciones estructurales necesarias para que todos los habitantes del mundo ejerzan con libertad su derecho a vivir con dignidad y lograr la promoción del desarrollo de las personas desde el respeto a los derechos humanos universales.

 VISIÓN

La satisfacción universal de las necesidades básicas mínimas y el mantenimiento de condiciones de vida dignas de todos los habitantes del mundo, ya  que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

 Tomado del Plan director del partido político “Por un mundo más justo”

https://www.porunmundomasjusto.es/

sábado, agosto 01, 2026

«Dadles vosotros de comer.»


Domingo XVIII TO Ciclo A

 Queridos hermanos:

La primera lectura de hoy nos invita a reflexionar sobre el alimento espiritual que Dios ofrece al ser humano. El profeta Isaías pone en labios del Señor una hermosa invitación: «Aunque no tengan dinero, vengan; compren trigo y coman; compren vino y leche sin pagar» (Is 55,1). No se trata solo de alimento material, sino del don más grande que Dios quiere regalarnos: su amor, capaz de transformar nuestra vida.

El salmo 145 confirma esta certeza con palabras llenas de esperanza: «El Señor es ternura y compasión, paciente y lleno de amor. El Señor es bueno con todos y su misericordia alcanza a todas sus criaturas.» Dios nunca abandona a quienes confían en Él y siempre sale al encuentro de nuestras necesidades.

 San Pablo, que experimentó profundamente ese amor, nos anima a no dejarnos vencer por las dificultades. Ni la aflicción, ni la persecución, ni el hambre, ni la pobreza pueden separarnos del amor de Cristo. Al contrario, afirma con firmeza: «En todo esto vencemos de sobra gracias a Aquel que nos ha amado» (Rom 8,37). La fuerza del amor de Dios nos permite transformar incluso las situaciones más dolorosas en oportunidades para crecer en la fe y en la caridad.

 El Evangelio nos presenta a Jesús multiplicando los panes y los peces. Todo comienza con una realidad de pobreza: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces» (Mt 14,17). Sin embargo, Jesús dice a sus discípulos: «Dadles vosotros de comer.» Con ello nos enseña que Dios realiza grandes obras cuando ponemos en sus manos lo poco que somos y tenemos.




La bendición pronunciada por Jesús continúa actuando en la historia. Alcanzó su plenitud en la Última Cena, cuando tomó el pan, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía» (Lc 22,19). Desde entonces, la Eucaristía se convierte en fuente inagotable de amor y servicio.



También hoy el milagro de la multiplicación continúa. Allí donde hombres y mujeres sencillos comparten su tiempo, sus bienes y su fe, Cristo sigue alimentando a su pueblo. Refugiados, enfermos, ancianos, niños, familias necesitadas y tantos hermanos que viven en la pobreza encuentran el rostro misericordioso de Dios gracias al servicio generoso de tantos voluntarios, religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos comprometidos, especialmente a través de la acción de Cáritas y de muchas otras obras de caridad.


 
Pidamos al Señor que nos conceda un corazón generoso, capaz de confiar en su providencia y de poner al servicio de los demás nuestros "cinco panes y dos peces". En las manos de Jesús, lo poco se convierte siempre en abundancia para muchos.

 LECTURAS 

Is. 55,3; (Mt 14,13-21) (Rom 8,37); Is 55,3

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Esto dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero:
comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.

¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad vuestro oído, venid a mí: Escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18 R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la desnudez? ¿el peligro? ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar, vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

miércoles, julio 29, 2026

Directorio para la catequesis 2020

  • La Iglesia se enfrenta a un gran desafío que se concreta en la nueva cultura.
  • Cultura con la que se encuentra: la digital.
  • La invitación a vivir cada vez más la dimensión sinodal.
  • Centralidad del kerigma
  • Revalorización de los signos litúrgicos de la iniciación cristiana
  • Progresiva maduración del proceso formativo
  • Necesaria la conversión pastoral para liberar a la catequesis.

 INTRODUCCIÓN

 Mt 28,19

1. La catequesis participa en la tarea de la evangelización para que la fe pueda ser alimentada y se traduzca en un estilo de vida que debe caracterizar la existencia de los discípulos de Cristo. La catequesis se relaciona estrechamente con la liturgia y la caridad.

2. Una catequesis kerigmática, como iniciación mistagógica, introduce al creyente en la experiencia de la vida comunitaria. Debe ser una experiencia formativa progresiva y dinámica, rica de signos y lenguajes, que favorezca la integración de todas las dimensiones de la persona. Inspirada en el camino catecumenal.

 3. La unión íntima con Cristo no es un objetivo final, sino un proceso de acompañamiento. El directorio insiste en que la catequesis acompañe la maduración de una mentalidad de fe con una dinámica de transformación, que es una acción espiritual; así se llevaría a cabo la inculturación de la fe.

 4. Naturaleza y objeto de la catequesis, así lo presenta el documento:

  • Confianza en el Espíritu Santo.
  • Iniciar a los creyentes en la vida cristiana es llevarlos al encuentro vivo con Jesús.
  • La comunidad cristiana como lugar propio de la generación y maduración de la fe.
  • El proceso de la evangelización, junto con la catequesis, es una acción espiritual.
  • Reconoce el papel fundamental de los bautizados; los laicos deben ser auténticos discípulos misioneros.
  • La catequesis debe superar toda contraposición entre contenido y métodos, entre fe y vida.

 5. El directorio quiere profundizar la catequesis como dinámica de la evangelización. 

Compromiso y responsabilidad y la búsqueda de nuevos lenguajes para comunicar la fe. Teniendo en cuenta los signos de los tiempos: centralidad del creyente y su experiencia de vida, el papel relevante de las relaciones personales y los afectos, la búsqueda del sentido de Dios verdadero, el redescubrimiento de aquello que es bello y eleva el espíritu.

 6. En línea de continuidad con los anteriores directorios, de 1997 y 1971. Los documentos Catrechesi tradendae y Evangelli gaudium.

 7. El nuevo directorio tiene una estructura renovada y sistemática: La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia

I. La conversión misionera, 

II. La revelación 

III. Su identidad 

IV. Su formación.

8. El proceso de la catequesis. Paradigma de referencia, acción educativa, necesidades culturales contemporáneas.  

VI su significado teológico-catequético. 

VII. Diversos lenguajes. 

VIII. Diversos interlocutores: familia y jóvenes, discapacitados y emigrantes y privados de libertad.

9. La catequesis en las iglesias particulares.

     Diversos contextos, confrontar la complejidad del mundo de hoy, catecismos locales y los organismos.

10. El directorio es un instrumento. Inspiración para su ministerio cotidiano que ayude al crecimiento de la fe de los hermanos. 

 


sábado, julio 25, 2026

A los que aman a Dios todo les sirve para el bien.

Domingo XVII del TO.

Queridos hermanos:

Salomón pidió al Señor un corazón atento para juzgar y discernir el bien del mal. No pidió larga vida, riquezas ni poder. Y esa petición agradó a Dios, porque revelaba un corazón abierto a su voluntad.

El Evangelio continúa esta misma enseñanza con las parábolas del tesoro escondido, la perla de gran valor y la red que recoge toda clase de peces. Jesús nos muestra que el Reino de Dios es el mayor tesoro que puede encontrar una persona. Pero el hallazgo no es suficiente: exige respuesta. Buscar, elegir y comprometerse. Algo irrumpe en la vida del hombre y lo transforma todo.

Jesús utiliza las parábolas más cortas de todo el evangelio, y nos pregunta: “¿Habéis entendido todo esto?” La pregunta también va dirigida a nosotros. El discípulo no es, ante todo, alguien que ha renunciado a muchas cosas, sino alguien que ha encontrado a Cristo. La renuncia, el compromiso, pequeño o grande, viene después del hallazgo y nos conduce a la alegría, a la plenitud. Seguir a Jesús no es una pérdida, sino el mejor intercambio que puede hacer el ser humano.

El tesoro está escondido en el campo del mundo. No podemos amar el Reino sin comprometernos con ese campo donde Dios actúa: nuestra sociedad, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestras comunidades. Allí estamos llamados a sembrar fraternidad, solidaridad, justicia y paz.

La Iglesia tampoco es un club de perfectos. Es la red del Evangelio, donde cabemos todos, con nuestras virtudes y contradicciones, mientras el Señor continúa transformando nuestra vida con su misericordia.

San Pablo nos ofrece hoy una palabra llena de esperanza: «Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien.» Quien pone su confianza en el Señor descubre que incluso las dificultades pueden convertirse en camino de crecimiento, porque Dios nos llama a reproducir la imagen de su Hijo.

Finalmente, Jesús nos recuerda que el discípulo del Reino es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas. La fe es una herencia preciosa, pero también un descubrimiento constante que se renueva cada día.


Pidamos al Señor un corazón como el de Salomón: un corazón sabio, capaz de reconocer el verdadero tesoro y de elegirlo por encima de las modas, los intereses y las conveniencias. Solo así podremos colaborar en la construcción del Reino de Dios, un Reino de verdad, de justicia, de amor y de paz.

Que el amor de Cristo nos sostenga y que la fuerza de su Espíritu nos impulse a vivir con alegría el Evangelio, para gloria del Padre.

Amén.

Seguidores

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