EVANGELIZACIÓN, INICIACIÓN, CATEQUESIS, PASTORAL
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19.10.26

Quiero ser catequista

Quiero ser catequista.

 I. Identidad y vocación del catequista

(Directorio para la Catequesis, nn. 110-113)

1. Raíz de la vocación (n. 110)

  • En el cuerpo de Cristo hay diversidad de miembros y funciones, pero un solo Espíritu que distribuye sus dones para el bien de la Iglesia.
  • Por el bautismo y la confirmación, los cristianos participan en el oficio sacerdotal, profético y real de Cristo y son testigos del Evangelio con la palabra y el ejemplo.
  • Algunos son llamados a cooperar con el obispo y los presbíteros en el ministerio de la Palabra.
  • El ministerio de la catequesis ocupa un lugar significativo e indispensable para el crecimiento de la fe. Introduce en la fe y, junto con el ministerio litúrgico, engendra a los hijos de Dios en el seno de la Iglesia.
  • La vocación del catequista nace de la vocación común del Pueblo de Dios, llamado a servir al plan salvífico de Dios.

2. Una responsabilidad comunitaria (n. 111)

  • Toda la comunidad cristiana es responsable de la catequesis, cada uno según su condición: ministros ordenados, personas consagradas y fieles laicos.
  • Si faltase alguna de estas presencias, la catequesis perdería parte de su riqueza y significado.
  • El catequista pertenece a una comunidad y es expresión de ella. Esa comunidad es el primer sujeto de acompañamiento en la fe.

3. La llamada de Dios (n. 112)

  • Es una llamada particular, acogida en la fe, que capacita para transmitir la fe e iniciar en la vida cristiana.
  • Las causas inmediatas son muy variadas, pero todas son mediaciones que Dios usa a través de la Iglesia.
  • El catequista participa de la misión de Jesús, que conduce a sus discípulos a una relación filial con el Padre.
  • El verdadero protagonista es el Espíritu Santo, que hace eficaces los esfuerzos humanos gracias a la unión del catequista con Cristo.
  • El catequista es testigo de la Tradición viva y mediador que facilita la inserción de los nuevos discípulos en el Cuerpo eclesial.

 4. Tres rasgos del catequista (n. 113)

a. Testigo de la fe y custodio de la memoria de Dios

  • Experimenta la bondad y la verdad del Evangelio en su encuentro con Jesús, y custodia y da testimonio de la vida nueva que de él deriva.
  • Custodiar la memoria de Dios, despertarla en los demás y ponerla al servicio del anuncio es su vocación específica.
  • El testimonio de vida es necesario para la credibilidad de la misión.
  • Reconoce su fragilidad ante la misericordia de Dios y es signo de esperanza.

b. Maestro y mistagogo

  • Como icono de Jesús Maestro, transmite el contenido de la fe y conduce al misterio de la misma.
  • Abre a la verdad sobre el hombre y su vocación última, comunicando el conocimiento de Cristo.
  • Introduce en las dimensiones de la vida cristiana, desvelando los misterios de la salvación actualizados en la liturgia.

c. Acompañante y educador

  • Es experto en el arte del acompañamiento, tiene competencias educativas, sabe escuchar y guiar.
  • Es compañero de viaje, con paciencia y sentido de la gradualidad.
  • Es experto en humanidad: conoce los gozos, esperanzas, tristezas y angustias del hombre y sabe relacionarlos con el Evangelio.
                


II. Los distintos agentes de la catequesis

1. El obispo, primer catequista (n. 114)

  • Es el primer predicador del Evangelio, con la palabra y con el testimonio de vida.
  • Como primer responsable de la catequesis en la diócesis, su función principal es promover la catequesis y preparar las formas necesarias para los fieles, según las normas de la Sede Apostólica.

2. El párroco y el presbítero (n. 116)

El párroco es el primer catequista de la comunidad parroquial. Sus tareas son:

  • Dedicarse con competencia y generosidad a la catequesis, aprovechando las oportunidades de la vida parroquial y del entorno.
  • Cuidar el vínculo entre catequesis, liturgia y caridad, dando importancia al domingo.
  • Suscitar en la comunidad el sentido de responsabilidad, discernir las vocaciones y animar y agradecer a los catequistas.
  • Organizar la catequesis dentro del proyecto pastoral, implicando a los catequistas en el análisis, la planificación, la elección de instrumentos, la aplicación y la evaluación.
  • Asegurar el vínculo con el programa pastoral diocesano, evitando cualquier subjetivismo.
  • Ser catequista de los catequistas: ocuparse de su formación, acompañar su maduración en la fe y valorar el grupo de catequistas como lugar de comunión y corresponsabilidad, necesario para una auténtica formación.

3. El diácono (nn. 117-118)

  • Ejerce la diaconía de la Palabra, junto con la liturgia y la caridad, haciendo presente a Cristo siervo.
  • Además de la predicación homilética, atiende la catequesis de los fieles en las distintas etapas de la vida cristiana: conocer la fe, reforzarla con los sacramentos y expresarla en la vida personal, familiar, profesional y social.
  • Se implica en los programas catequísticos diocesanos y parroquiales, especialmente en el primer anuncio.
  • Anuncia la Palabra en su ámbito profesional, con palabras o con su presencia activa donde se forma la opinión pública o se aplican normas éticas.
  • Su catequesis es especialmente valiosa en la familia y la caridad: presos, enfermos, ancianos, jóvenes con problemas, inmigrantes, etc.

4. Los consagrados (n. 119)

  • La catequesis es un campo privilegiado para su apostolado, y su aportación no puede ser sustituida por presbíteros o laicos.
  • Su primer objetivo es hacer visibles las maravillas de Dios en la fragilidad humana, con el lenguaje de una existencia transfigurada.
  • Su propia vida, vivida en radicalidad evangélica, es la primera catequesis.

5. Los laicos catequistas (n. 121)

  • Prestan un servicio muy valioso a la evangelización por su inserción en el mundo.
  • La evangelización adquiere en ellos una eficacia singular, porque se lleva a cabo en las condiciones comunes del mundo.
  • Dan testimonio en distintos contextos: interpretan los acontecimientos de forma cristiana, hablan de Cristo y dan razones de sus decisiones.
  • Esta catequesis espontánea y ocasional es muy importante por su relación con el testimonio de vida.

6. La familia y otros acompañantes

  • Los padres, sujetos activos (n. 124): Su misión educativa tiene una fuente nueva y específica en el sacramento del matrimonio, que los consagra a la educación cristiana de los hijos.
  • Padrinos y madrinas (n. 125): Apoyan el compromiso educativo de los padres. Muestran al catecúmeno el uso del Evangelio en la vida, le ayudan en dudas y ansiedades, dan testimonio y velan por su vida bautismal.
  • Los abuelos (n. 126): juegan un papel especial en la transmisión de la fe, como lo muestra la Escritura (2 Tim 1, 5).
  • Las mujeres (n. 127): ofrecen una valiosa aportación como esposas, madres, catequistas y profesionales, con María como ejemplo de amor maternal. Jesús las quiso como discípulas y confió a María Magdalena y otras mujeres el anuncio de la resurrección, y la comunidad primitiva acogió su presencia en la evangelización.

III. Ser catequista: dimensiones y competencias

1. Las cuatro dimensiones de la formación

Dimensión

Contenido

El ser

Madurar como persona, creyente y apóstol: profundamente humano, acogedor, con amabilidad sin límites. Con momentos de escrutinio (discernimiento), recupera la dimensión mistagógica e ilumina la experiencia humana con la revelación.

El saber

Contenidos esenciales para ser fiel al mensaje y a la persona: ciencias humanas, formación bíblico-teológica, cristología, eclesiología, exigencias éticas y doctrina social de la Iglesia.

El saber hacer

Lenguaje y pedagogía propios del comunicador. Superar la improvisación y la simple buena voluntad, siguiendo la pedagogía de Jesús: signos, palabras, ritos, narraciones. Comunicación y ternura son claves.

El saber convivir

Inserción en la comunidad eclesial: relaciones humanas, convivencia, fraternidad, Palabra, compartir y celebrar la vida, oración, orientación ética.

Competencias fundamentales
  1. Bíblico-teológica: saber leer las Escrituras y hacer una lectura creyente de la vida. Dar razones de la esperanza y explicar el Credo, con interés por la vida diaria de las personas («¿de qué hablaban por el camino?», «¿entiendes lo que lees?»).
  2. Pedagógica: Llevar un proceso con metodología de acompañamiento, al estilo de Jesús de Nazaret. Es facilitador y propone experiencias de oración, fraternidad, celebración y compromiso, desde una pedagogía iniciática.
  3. Comunicativa: conocer y transmitir el mensaje de modo amigable, con un lenguaje que toque el corazón. Comunica lo trascendente de los sacramentos, la liturgia y la vida, y se ejercita en el arte de escuchar.
  4. Espiritual: Orienta la actividad catequética con espíritu evangélico. Cultiva escuchar al otro, respetar la libertad, confiar en la persona, servir y ayudar recíprocamente.
  5. Acompañamiento: prudencia, capacidad de comprender, arte de esperar, docilidad al Espíritu e infundirlo en el otro. Va más allá de elaborar itinerarios catecumenales: acompaña los procesos de fe en las distintas situaciones de la vida.

IV. Opciones en orden al catequista

Optar por un catequista testigo, comunicador, acompañante y mistagogo, miembro de la Iglesia, testigo de la fe y enviado por ella.

Se propone que:

  1. Desarrolle actitudes fundamentales: familiaridad con Jesús, salida de sí al encuentro del otro, paciencia y cordialidad que nunca condena.
  2. Sea testimonio vivo, compañero de camino, comunicador del Evangelio y mistagogo.
  3. Tenga conciencia de pertenecer a la comunidad eclesial, que lo envía y lo acompaña.
  4. Reciba formación para el nuevo paradigma (modelo catecumenal):
    • Practicar la lectura orante de la Palabra, vivir la liturgia y profundizar la doctrina evangélica.
    • Tener una pedagogía apropiada para adultos, jóvenes y niños con experiencia sacramental.
    • Ser formador con capacidad de formación bíblica.
    • Estar bien alimentado de ciencias humanas, especialmente sociales, además de las religiosas.
    • Conocer los contenidos del RICA.
    • Dialogar con la sociedad.
    • Promover la presencia de formadores catequistas.
    • Suscitar coloquios, diálogos y encuentros con quienes reflexionan sobre el ser y quehacer de la catequesis.

V. El catequista de adultos

1. Contexto

El Directorio para la Catequesis presenta la catequesis de adultos como la forma principal de catequesis, y el modelo catecumenal (RICA) inspira muchos itinerarios.

2. Necesidades del catequista novel

  • Seguridad: miedo a «no saber lo suficiente» o a recibir preguntas difíciles.
  • Cambio de mentalidad: con adultos no se «da clase», se acompaña a personas con experiencia, dudas e historias, a veces heridas, con la Iglesia.
  • Herramientas prácticas: estructurar una sesión, dinamizar un diálogo, manejar un grupo heterogéneo.
  • Pertenencia: no sentirse solo en la tarea.

3. Un catequista novel con adultos necesita:

Seguridad: miedo a “no saber lo suficiente” o a que le hagan preguntas difíciles. Cambio de mentalidad: con adultos no se “da clase”. Se acompaña a personas con experiencia, dudas e historias con la Iglesia, a veces heridas. Herramientas prácticas: cómo estructurar una sesión, dinamizar un diálogo, manejar un grupo heterogéneo. Pertenencia: no sentirse solo en la tarea.

El Directorio para la Catequesis (2020) presenta la catequesis de adultos como la forma principal de catequesis, y el modelo catecumenal (RICA) inspira muchos itinerarios

4. Una propuesta de itinerario digital

a) Un recorrido de 6 a 8 módulos cortos:

  1. Quién es el adulto que viene a catequesis: motivaciones, heridas, expectativas.
  2. Acompañar antes que enseñar: el catequista como testigo y guía.
  3. Cómo se aprende en la adultez: partir de la experiencia, de problemas reales, con diálogo.
  4. Estructura de una sesión: acogida, oración, anuncio, diálogo, compromiso.
  5. Preguntas difíciles: cómo responder con honestidad (“no lo sé, lo buscamos”) y sin evadir.
  6. Grupos diversos: alejados, practicantes, convertidos, escépticos.
  7. Oración y celebración en el grupo.
  8. Evaluar y seguir acompañando: cómo saber si el proceso está dando fruto.

       9.   Encuentro en vivo mensual (convivencia) Resolver dudad , compartir experiencias

b) Propuesta de itinerario digital (6 a 8 módulos cortos)

1.           Quién es el adulto que viene a catequesis: motivaciones, heridas, expectativas.

2.           Acompañar antes que enseñar: el catequista como testigo y guía.

3.           Cómo se aprende en la adultez: desde la experiencia y problemas reales, con diálogo.

4.           Estructura de una sesión: acogida, oración, anuncio, diálogo, compromiso.

5.           Preguntas difíciles: responder con honestidad («no lo sé, lo buscamos») y sin evadir.

6.           Grupos diversos: alejados, practicantes, convertidos, escépticos.

7.           Oración y celebración en el grupo.

8.           Evaluar y seguir acompañando: cómo saber si el proceso da fruto.

9.           Ajustar con lo aprendido y ampliar.

VI . Catequista en el nuevo paradigma

Optar por un catequista testigo, comunicador, acompañante y mistagogo. Miembro de la Iglesia, testigo de la fe y enviado por ella para anunciar el mensaje del Evangelio.

Proponemos que:

1. Fundamental que el catequista desarrolle las siguientes actitudes: familiaridad con Jesús,, salida de sí para ir al encuentro del otro, con paciencia, cordialidad que nunca condena.

2. Testimonio vivo, compañero de camino, comunicador del Evangelio. Mistagogo.

3. Con conciencia de pertenencia a la comunidad eclesial, ella lo envía, lo acompaña.

4.La formación para el nuevo paradigma:

ü  modelo catecumenal

ü  Practica la lectura orante de la Palabra, vive la liturgia, profundiza la doctrina evangélica.

ü  Con pedagogía apropiada, para adultos, para jóvenes , para niños de experiencia sacramental

ü  formador con capacidad de formación bíblica

ü  Además de la ciencias religiosas estar bien alimentado de las ciencias humanas, especialmente de las sociales.

ü  Conocedor de los contenidos del RICA

ü  En dialogo con la sociedad.

ü  Promover la presencia de formadores catequistas.

ü  Suscitar coloquio, diálogos, encuentros con todos los que reflexionan sobre el ser y quehacer de la catequesis.


17.10.26

No por apariencia


Saludos, hermanos. Recibid estas palabras de reflexión sobre las lecturas de este domingo XXIX. 

Ciro era rey del poderoso Imperio persa. No pertenecía al pueblo elegido de Israel y, sin embargo, Dios lo elige y le dice que, aunque no lo conoce, lo ha escogido para liberar a su pueblo y permitirle regresar a la tierra de la que había sido expulsado.
Es una enseñanza que rompe muchos de nuestros esquemas. Solemos pensar que Dios actúa únicamente por los caminos que nosotros consideramos religiosos. Sin embargo, Él puede servirse de personas, acontecimientos e incluso circunstancias que parecen completamente ajenas a la fe para abrir nuevos horizontes.


La carta a los tesalonicenses comienza precisamente dando gracias. Pablo recuerda «la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza». Nos habla de tres actitudes que sostienen toda existencia cristiana: la fe que confía, el amor que se entrega y la esperanza que persevera.

Nuestro tiempo nos empuja con facilidad hacia el desánimo. Nos acostumbramos a mirar la Iglesia, el mundo o incluso nuestra propia vida desde lo que nos falta, desde lo que no funciona o desde lo que desearíamos cambiar. Pablo nos propone otro punto de partida: la gratitud. Solo puede alabar quien aprende a mirar la vida de otra manera, y la gratitud no consiste en negar las dificultades, sino en descubrir que Dios sigue actuando también en medio de ellas.



En el Evangelio escuchamos cómo Jesús responde a una pregunta capciosa que le plantean para ponerlo a prueba y enfrentarlo con las autoridades. Su respuesta nos ofrece una enseñanza de libertad, justicia y responsabilidad. Jesús reconoce que existen obligaciones propias de la convivencia humana que debemos asumir responsablemente, pero recuerda algo decisivo: solo Dios puede ocupar el centro de nuestro corazón.

Si recordamos que somos amados por Dios y elegidos por la fuerza del Espíritu Santo, podremos vivir en este mundo sin dejarnos contaminar por sus ídolos. Esa es la libertad que Jesús nos propone: vivir plenamente en el mundo sin entregar el corazón a aquello que no puede salvarnos.

El cristiano participa activamente en la sociedad, trabaja por el bien común y asume sus responsabilidades. Pero sabe también que ninguna realidad temporal puede convertirse en un ídolo: ni el poder que domina, ni el éxito que ofusca la mente y el deseo, ni la fama que engaña y manipula a las personas.

Señor, ayúdanos a vivir con un corazón libre y agradecido, compartiendo con quien lo necesita y a trabajar por la justicia y la paz. Que nuestras obras de compasión, servicio y solidaridad sean testimonio de tu esperanza y de tu paz. Amén.

LECTURAS DE DOMINGO XXIX.

Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6

Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro:
«Yo lo he tomado de la mano,
para doblegar ante él las naciones
y desarmar a los reyes,
para abrir ante él las puertas,
para que los portales no se cierren.
Por mi siervo Jacob,
por mi escogido Israel,
te llamé por tu nombre,
te di un título de honor,
aunque no me conocías.
Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí no hay dios.
Te pongo el cinturón,
aunque no me conoces,
para que sepan de Oriente a Occidente
que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro».

Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8a. 9-10ac

R/. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R/.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.
En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.
Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas:
¿es lícito pagar impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«¿De quién son esta imagen y esta inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».



9.10.26

Desconectados II



DESCONECTADOS 2

«La inactividad que no produce nada constituye una forma intensa y esplendorosa de la vida».

José Laguna, Desconectados. Por una vida improductiva, CJ Cuadernos, n.º 244.

I. Desalmar

Las máquinas solo funcionan; para las personas, la verdadera vida comienza en el momento en que termina la preocupación por la supervivencia y la urgencia por la pura vida.

No podemos definir la vida únicamente desde el rendimiento. Somos lo que hacemos, pero también, y fundamentalmente, lo que decidimos hacer. El arte auténtico es un valor supremo que trasciende cualquier tasación y utilidad. Su único fin puede ser, sencillamente, el gozo del arte por el arte.

Como afirma Jorge Mujica: «Vivir es amar, es el placer de estar al pedo [perdiendo el tiempo] con otro. Vivir es, cuando sos anciano, jugar al truco con los amigos, hablar de recuerdos».

El mercado quiere conquistar el alma, ese espacio reservado al misterio, al gozo y a la esperanza. Como se ha atribuido a Margaret Thatcher: «La economía es el medio; el objetivo es cambiar el corazón y el alma».

«Desalmar» es el sueño de toda conquista. Los encomenderos de la colonización española lo sabían bien. Por eso se empeñaron en negar el alma de los indígenas y de los esclavos que trabajaban sus tierras. Frente a ellos se alzaron religiosos como Antón de Montesinos, que clamaron exigiendo el reconocimiento de la dignidad y del alma racional de aquellos cuya humanidad era puesta en cuestión para proteger determinados intereses económicos.

La presencia de «demonios» acompaña, de algún modo, a muchos de los grandes avances de la ciencia y de la tecnología: desde el motor de vapor, que despertó las críticas de algunos pensadores de su tiempo, hasta los teléfonos móviles y la inteligencia artificial en la actualidad. Y es que la digitalización puede convertirse en una nueva tecnología mediante la cual determinados poderes económicos y sociales ejercen formas de control sobre nuestra vida, nuestro tiempo y nuestra atención.

Necesitamos recuperar unas funciones básicas: terapéuticas y críticas. Necesitamos poner en el centro a la persona y priorizar el bien del otro sobre la ganancia de la empresa.

El cristianismo contiene expresiones que alientan la capacidad humana de relativizar lo productivo y reconocer aquello que es verdaderamente definitivo: «No podéis servir a Dios y al dinero»; «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»; o la invitación a estar «en el mundo sin ser del mundo».

No se trata de evasión, sino de disidencia: de encontrar caminos de libertad, vulnerabilidad y alegría frente a las lógicas opresivas del poder. Se trata de recuperar espacios en los que la persona no tenga que justificarse por lo que produce, consume o rinde.

Quizá desconectarse no signifique abandonar el mundo, sino desconectarnos de aquello que pretende convertir nuestra vida en rendimiento, consumo y utilidad para volver a conectar con aquello que nos hace verdaderamente humanos.

II. Éxodo

Vivir en una estructura de pecado que nos coarta la libertad y nos impide vivir con admiración debería hacernos clamar por una liberación hacia una tierra fértil y preciosa que mana leche y miel. El éxodo es camino de liberación, un itinerario duro y totalmente nuevo que nos pide aprender a desaprender el sistema opresor y reconocer la solidaridad, el caminar juntos y la alegría de la esperanza.

Hoy no es fácil llegar a reconocer, desde una mirada consciente, las estructuras de dominio que se agazapan detrás de palabras técnicas y logros deslumbrantes. Se trata de descubrir al faraón que utiliza los likes para sus propios intereses.

¿Cómo descubrir la explotación escondida en algoritmos capaces de calificar como muertes accidentales las de los 6.500 inmigrantes indios, nepaleses y bengalíes entre los dos millones de trabajadores que fueron a trabajar en las obras para el Mundial de Qatar 2022?


III. Sábado

«Y descansó el día séptimo de toda su obra» (Gn 2,3). «El hombre es señor del sábado» (Mt 12,8).

Desconectar del esfuerzo y de la mirada productiva para gozar del frescor junto al amigo. La fuerza creadora nace del descanso divino, del que participamos los seres humanos. El imperativo obsesivo y el reclamo permanente de atención digital nos privan de la satisfacción del descanso y de caminar despreocupadamente, reconociendo la belleza que nos rodea.

Somos animales sabáticos: el fin de todo empeño laboral y revolucionario es el descanso. El anhelo último de la humanidad es llegar a una situación de paz definitiva. La prueba definitiva es superar la trampa del universo digital, que satura con pseudoexperiencias el vacío existencial de vidas que necesitan estar hiperestimuladas para vencer el miedo a estar solas.

Buscar el reposo y algo de libertad interior. Entrar en el huerto que nos devuelve la dimensión de la espera de la cosecha soñada. Los claustros son lugares para no dejarse someter por la tiranía del reloj de la producción. Los religiosos han cambiado el espacio de desconexión por agendas saturadas que se guían más por el cronómetro estresante de los ejecutivos que por el kairós paciente de la campana.


IV. El banquete

«El reino de Dios se parece a un rey que celebra la boda de su hijo» (Mt 22,2). «Traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete» (Lc 15,23).

El banquete es más que un momento destinado a satisfacer las necesidades nutricionales: es, fundamentalmente, fiesta. Es un tiempo para estar con los amigos (Lc 15,30).

El banquete es la expresión máxima del deseo de conseguir unas condiciones óptimas: una vida digna donde se comparte, se cobija y se cuida, pero también donde se sueña, se desea, se baila y se ríe.

«Ante el Señor... yo bailaré y me humillaré», dijo David al ser criticado por Mical, la hija de Saúl.

En el universo digital, lo recreativo está en función de la producción. El aburrimiento no está permitido; el ocio se convierte en tiempo de consumo. Continuamente se nos incita a comprar y se nos ofrecen distracciones que nos mantienen ocupados y, de algún modo, vinculados a la lógica de la producción.

V. Encarnación  

«La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros» (Jn 1,14).

Dios se hace humanidad en Jesús, frente a las religiones que separan claramente la divinidad de la humanidad. Es una magnífica contracorriente frente a la deriva descorporizadora que caracteriza la virtualidad del mundo digital y de la IA.

En el Evangelio de Juan, la Palabra se hace carne; en el «evangelio digital», la palabra se hace avatar. La digitalización de la realidad niega la corporeidad del sujeto y pretende sustituir el cerebro por la IA.

En la encarnación se proclama que nuestro cuerpo no es un envoltorio del que podamos deshacernos caprichosamente sin dejar de ser nosotros. Es imposible separar alma y cuerpo. Existimos con y desde nuestro cuerpo, nunca a pesar de él.

«Damos a luz nuestros pensamientos desde nuestro dolor y les damos materialmente todo lo que tenemos en nosotros de sangre, corazón, fuego, placer, pasión, tortura, conciencia, destino, fatalidad», escribe Nietzsche: realidades intraducibles a bits.

Suplantar la vida de carne por el virtualismo digital. Dios, en el Evangelio, se embarró tocando el sufrimiento para aliviarlo: se acercó y tocó al leproso, diciendo: «Quiero, queda limpio» (Mc 1,40-41). El metaverso promueve solidaridades asépticas que pretenden transformar la realidad desde el otro lado de la pantalla a base de clicktivismo.

Acuerpar las luchas. Frente a las relaciones virtuales, reivindicamos la presencia del cuerpo. No hay lucha sin un cuerpo que danza y abraza. ¡Recuperar la alegría sin perder la indignación! (K. Cabnal, 2020).

La hostilidad hacia el cuerpo en el cristianismo de primera hora, inoculada desde el neoplatonismo gnóstico, desalojó todo rastro de este ideal cristiano.

Las dimensiones emocionales y afectivas desatendidas deben integrarse. La concepción del cuerpo como cárcel del alma y fuente de todos los males trastocó toda la riqueza de la encarnación.

Frente a la corporalidad de Dios mismo, la frontera del pecado pronto levantó un muro defensivo frente a los peligros proyectados por el deseo.

El deseo atesora también una potencia vital capaz de prototipar nuevas formas de articulación socio-económico-política, alternativas a la clásica lucha de clases.

La teología de la liberación encontró un Dios en Cristo entre los marginados, pero no reconoció en Jesús la presencia de un Dios marginal. O sea, no un Dios que deja la gloria para reunirse brevemente con los pobres y excluidos, sino un Dios que se asume pobre y excluido, extraño, torcido... (Marcella Althaus-Reid, 2008, p. 69).

Algunas teologías feministas empiezan a reivindicar el poder erótico como fuerza vinculante (Brock, 2008): una potencia física, psíquica y emocional que atraviesa todas las actividades humanas —trabajo, espiritualidad, familia, etc.—, no solo las sexuales.

El erotismo proporciona el poder que proviene de compartir profundamente cualquier actividad con otra persona y disminuye la amenaza de la diferencia (Lorde, 2007).

No somos ingenuos: el sexo, el erotismo, el placer y la pasión pueden alimentar poderes perversos que justifiquen relaciones indeseables de sumisión. Y no podemos ignorar que uno de los dispositivos más eficaces del capitalismo, la publicidad, se sostiene sobre la estimulación consciente de un deseo siempre insatisfecho.


VI. Buenas noticias  

«Id y contadle a Juan lo que habéis visto y oído... A los pobres se les anuncia la Buena Noticia» (Lc 7,22). «Habitará el lobo con el cordero» (Is 11,6-7).

El capitalismo no genera buenas noticias para los empobrecidos, por más que sus desarrollos tecnomédicos ayuden a ver a los ciegos, a andar a los cojos o a limpiar a los leprosos. Sin ningún temor a reconocer los beneficios de la IA en el desarrollo científico, podemos afirmar que la IA es prosaica: se limita a gestionar el presente y no anuncia necesariamente futuros alternativos para los más vulnerables.

Ningún algoritmo concluirá que un día la vaca pastará con el oso, que los que ahora lloran reirán, que los que pasan hambre quedarán saciados (cf. Mt 5,3-12), ni mucho menos que los muertos resucitarán. Conviene distinguir la radicalidad de lo «nuevo», que abre una brecha imprevisible en el acontecer histórico, de la avidez de novedades con la que el liberalismo satura un presente absoluto (Alemán, 2021).

 La IA no puede prometer nada ni genera por sí misma ninguna novedad. La tecnología suele limitarse a proponer nuevos pasados para sustituir viejos futuros (Lluís Amiguet, 2023). Solo el pensamiento crítico es capaz de saltar los límites y atisbar futuros alternativos.

Apagar el móvil para rememorar, recordar y agradecer con calma el rastro de la Buena Noticia en el entramado de nuestra vida biográfica y comunitaria es un acto disidente que se resiste a clausurar la vida en un presente sin promesa.

Es la decisión consciente y lúcida de ser honrados con la realidad (Sobrino), de no confundir lo que hay con lo posible (Ellacuría). Una mística de los ojos abiertos (Metz) y un compromiso militante que buscan dejar entreabierta la pequeña puerta por la que aún puede entrar el Mesías (Benjamin).

El Reino de Dios se parece a diez muchachas: cinco atentas y cinco descuidadas. Solo las atentas pudieron entrar al banquete cuando llegó el novio (Mt 25,1-13). Que no estemos distraídos respondiendo compulsivamente al último WhatsApp; podríamos perdernos el banquete de boda.



11.9.24

Taller de catequesis

  Taller de Catequesis

INTRODUCCIÓN

Algunos se preguntan:

¿Estamos asistiendo al fin de  la catequesis, tal como la conocíamos?
¿Por qué no nos ponemos a soñar?
Estamos asistiendo a algo nuevo, pero que fue así en el principio.
Directorio catequístico general en 1971
Directorio general para la catequesis en 1997
Que aporta en especial el nuevo directorio de catequesis (19/03/2020)
Si acogemos todo lo que nos indica el NDC, llegaremos a ser catequistas a la altura de nuestros tiempos.

  Nuevo directorio para una nueva época, 

La catequesis debe responder a los desafíos que presenta la sociedad actual, principalmente:
ü Responder al contexto cultural.
 La catequesis se realiza en una sociedad  secularizada en las que se están perdiendo los valores cristianos.

En la Evangelii gaudium Francisco nos dice: abandonar el cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así”. Invito a todos a ser audaces y creativos. No nos conformemos con las estructuras que tenemos, hay que salir hacia los hermanos.

“prefiero una Iglesia accidentada herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (EG 49).

Cómo debe ser el anuncio y la catequesis en la era digital.

La Iglesia está llamada a reflexionar la manera que tienen los jóvenes digitales de buscar la fe, por eso debe actualizar sus formas de anunciar el evangelio con el lenguaje de las nuevas generaciones.

Aclarar el lenguaje utilizado en las redes sociales.

Acompañar al joven en su búsqueda de autonomía, que le lleva al descubrimiento de su libertad interior y a la llamada de Dios, con un proyecto personal y social.

Llamada de Jesús a hacer discípulos: no es la misma que se establece entre influencer y followers (seguidores) virtuales. Pasar de la soledad alimentada por “likes”(me giusta) a la realidad de proyectos personales y sociales  que debe llevarse a cabo en comunidad (DC 370).

Si tenemos que estar presentes en el continente digital y también debemos usar las nuevas tecnologías en la catequesis, ¿podemos hacer una catequesis digital?

Convertirse en una presencia evangelizadora en el continente digital.

 La catequesis no se hace solo con herramientas digitales, debe ofrecer experiencias de fe. La tarea de la generación adulta que quiere transmitir la fe es fomentar las experiencias. Solo una catequesis que vaya de la información religiosa al acompañamiento y a la experiencia de Dios podrá ofrecer un sentido. Las grandes cuestiones sobre el sentido de la vida, la corporeidad, la afectividad, la identidad de género, la justicia y la paz, que se interpretan de manera diferente e n la era digital (DC 371). Un Directorio para una nueva época.  

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Te       Tema 1 UNA CATRQUESIS A LA ESCUCHA DEL ESPIRITU 

Para empezar:

¿Si me preguntan cuál es la finalidad de la catequesis, ¿qué respondo?
El centro de la catequesis está el encuentro vivo con Cristo (DC75)

 Que las Personas conozcan cada vez más Jesucristo y su evangelio, viviendo un encuentro profundo con él, que les ayude a elegir su modo de vida y sus mismos sentimientos. Un proceso espiritual de conversión para llegar a una maduración de fe para transformarse y transformar. Pág. 32

La finalidad de la catequesis será el encuentro con Cristo si cada uno de nosotros renovamos diariamente nuestro encuentro con él-

“El fin definitivo de la catequesis es poner a uno so solo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo: solo él puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad (CT, nº 5)

El Espíritu Santo es el verdadero protagonista de la misión eclesial y es el ala de la Iglesia evangelizadora. (DC 23 y 39)

Importancia de la dimensión espiritual de la catequesis. El verdadero protagonista de toda auténtica catequesis es el Espíritu Santo que, a través de la profunda unión que el catequista mantiene con Jesucristo, hace eficaces los esfuerzos humanos  en la actividad catequética. (DC 112)

Tenemos que estar atento a no convertir a la catequesis como en un “contenedor “de muchas cosas.

Valoramos el equipo de catequista con Jesús, y desde ahí comentemos, en nuestro ambiente que elementos de la finalidad de la catequesis tenemos presentes.


  



Tema 2 Una catequesis AL SERVICIO DE LA EVANGELIZACION

Hay dos principios que deben guiar la catequesis de nuestra época: la catequesis kerigmatica y la catequesis mistagógica . Pág. 41. (EG 163-168)

Comencemos por el kerigma. La Iglesia ha recibido ce Cristo la misión de anunciar el evangelio. La iglesia es misionera por naturaleza, nuestra vocación más profunda nos pide ser Iglesia en salida.

Ø   Para comenzar:

Si me encuentro con una persona que no es cristino y me pregunta qué es lo más importante de la fe cristina, ¡qué respondería?

Deberíamos comenzar con la buena noticia de nuestra fe (primer anuncio, kerigma): “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora est{a vivo a tu lado cada día para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte” (EG 164).

La evangelizar es en primer lugar un anuncio de Jesús, el primer anuncio, keligma, or eso hablamos de catequesis kerigmática.

El primer anuncio se puede entender como lo primero que una persona debe escuchar , la catequesis ayuda a madurar este primer anuncio, y como anuncio principal , las dos validas .

En este punto debemos mencionar la revelación. Todo lo que la Iglesia es y todo lo que la Iglesia hace encuentra su fundamento último en el hecho de que Dios, en su bondad y sabiduría, quiso revelar el misterio de su voluntad comunicándose a las personas (DC11). Esta revelación ha sido manifestada y realizada plenamente en Jesucristo.

El Espíritu Santo es el protagonista principal que nos pone en contacto con la revelación. La transmisión de la revelación, con  la acción del Espíritu santo debe realizarse  en la fe de la  Iglesia. Cuando hablamos de una catequesis al servicio de la e evangelización es porque ella transmite y sostiene la respuesta de fe.  

La evangelización, por otra parte, debe entenderse como   un proceso eclesial y ello nos dice que necesitamos una catequesis misionera.

La catequesis nos debe hacer y acompañar como discípulos misioneros . participando activamente en el anuncio del Evangelio y hacer presente el reino de Dios en el mundo.  (DC50)

El proceso de Evangelización:(pág. 45)

 La catequesis debe ser:

Profundización del kerigma, catequesis intensiva, presentar la buena noticia, convertirnos en discípulos misioneros, y favorecer una evangelización explicita. Dentro de un estilo pastoral que genere interrogantes.

La aportación específica de la catequesis a la Evangelización es “el intento de entrar en relación con la vid de las personas lo que exige inculturación de la fe, en una conversión pastoral que propone el Evangelio de una manera vital, en profundidad y hasta las mismas raíces de la cultura y las culturas.

Para que la fe eche raíces y sea significativa , la catequesis sigue creyendo que este sigue siendo un timo favorable para el anuncio del evangelio.                                                                                                                                                                                                                                                                        Una conversión pastoral que se proyecta en un estado permanente   de misión que exige una verdadera reforma de las estructuras (DC40)

 

 



Tema 3 UNA catequesis al servicio de la initación cristiana Pág.53. Catequesis mistagógica

Ø  Para iniciar:  Desde mi experiencia, además de los contenidos de fe , ¿Qué otros elementos son importantes para ayudar a las personas a encontrarse con Cristo?

Este interrogante esta presente en toda la historia de la Iglesia: cómo hacer nuevos cristianos en nuestra época.
La iglesia primitiva organizó el catecumenado. El Vaticano II este modo de hacer catequesis. Y Hoy el catecumenado debe ser fuente de inspiración ara toda la catequesis.
No todo termina con la recepción de los sacramentos de iniciación. En el catecumenado hay una etapa que se llamaba mistagógica. S continuaba celebrando en comunidad, profundizando lo recibido, como mínimo los cincuenta días de la Pascua.

Cuando hablamos de catequesis mistagógica estamos hablando de:

  • ·         Orientada hacia el misterio Pascual.
  • ·         Tener en cuenta todas las dimensiones de la vida cristiana, ofrecer ua experiencia integral de vida cristiana.
  • ·         Potenciar la liturgia, reconocer el papel de los ritos y los símbolos en la vida del hombre
  • ·         Carácter comunitario. La comunidad cristiana es el lugar  natural para la generación y maduración de la vida cristiana, no identificar comunidad cristiana solo con Parroquia Pág.54
  • ·         Fomentar la conversión y el testimonio cristiano
  • ·         Acompañar a cada persona en su proceso de ser cristiano.
      Síntesis de lo visto de la catequesis para la iniciación  a la vid cristiana. Itinerario pedagógico ofrecido por una comunidad cristina, que conduce al creyente al encuentro personal con Jesucristo; a través de la Palabra, la acción litúrgica, y la caridad, integrando todas las dimensiones  dela persona.

TAREAS DE LA CATEQUESIS conocer (creado), celebrar (sacramentos), vivir (mandamientos), orar (Padre nuestro).

ü  Conducir el conocimiento de la fe, mensaje, profundización, la palabra.
ü  Iniciar a la celebración del misterio; liturgia, sacramento, vida misión.
ü  Formación para la vida en Cristo; vocación a la santidad, bienaventuranzas, mandamientos, amor de Dios y al prójimo.
ü  Introducción a la vida comunitaria; obrar personal y comunitariamente, comunión, participación, servicio.

 Ø  ¿Cuál de estas tareas tenemos menos en cuenta?

Después de haber hablado de lo que debemos entender la catequesis y su tares, debemos enfrentarnos a este gran desafío cómo iniciar cristianos en nuestro tiempo. Pág. 57 El cristiano no nace se hace. Tertuliano.

ü  Para ello es necesario un proceso, diseñar itinerarios.

La catequesis está al servicio de la iniciación a la vida cristiana. La persona iniciada recibe los sacramentos de la Iniciación cristiana. Somos bautizados y confirmados en orden a la Eucaristía. Estos constituyen una unidad , a los niños bautismo y eucaristía deben recibirse juntos.

ü  La catequesis acto de naturaleza eclesial , nacida del mandato del Señor (cf.Mt28, 19-20) Al servicio de la Palabra de Dios que acompaña, educa y forma en la fe y  para la fe, introduce a la celebración del misterio ye ilumina e interpreta la vida y la historia humana.




Tema 4 UNA catequesis como educación de la fe Pág. 65

La catequesis es una pedagogía de la fe inspirada e la pedagogía de Dios:

      ·                   Dios Padre es el admirable educador,
·         Jesucristo el auténtico Maestro,
·         El Espíritu Santo nos guía y nos prepara hacia el encuentro.

La catequesis es proceso de maduración en la fe respetando siempre el camino propio de la persona; iniciación, educación y enseñanza aportación de las ciencias dela conducta

ü  El problema del contenido y el método en la catequesis: hacer asequibles e interesantes los contenidos.

Sin olvidad que lo más importante en la catequesis es la gracia de Dios y que la fe y la salvación son dones de dios. Por eso tenemos presente siempre que el protagonista principal en la catequesis es el Espíritu Santo.

ü  El criterio de referencia es el misterio de la Encarnación, vivir el misterio de la relación con el Señor: fieles a Dios y al hombre.

No son dos momentos Evangelio y Educación, evangelizar educando y educar evangelizando (DC 179) 

Hay que acercarse a los catequizandos con un método acorde a la finalidad de la catequesis (enseñanza, vivencia y celebración)

No dejar de lado la memoria, hay que favorecer  una formación básica esencial y orgánica, sistemática e integral de la fe.

Acompañar es la palabra clave, Cuidar el lenguaje, no solo el lenguaje racional , también el bíblico, teológico y litúrgico

ü  Importancia del grupo en la catequesis, una primera experiencia inmediata de la comunidad. La comunidad cristiana sujeto principal en la catequesis.  Cuidar el ambiente, los espacios donde se realiza la catequesis, evitando es esquema escolar.

La persona sujeto activo, protagonista de su propio itinerario. La elección de fe debe ser profundamente personal.



Tema 5 Una catequesis en la vida de las personas

Necesitamos conocer que es la catequesis (teoría) para realizar nuestro trabajo (práctica), pero es importante conocer a las personas, a cada una a la que nos encontramos. Cada un tiene su edad, su situación concreta, experiencia e inquietudes.

Ø  Nos preguntamos ¿Qué tipos de catequesis conocemos? , de la experiencia. Doctrinal, bíblica, etc.      ¿Con que grupos de personas o comunidades realizamos la catequesis?

 Definitivamente debemos superar la imagen de una catequesis exclusivamente de niños y adolescentes en preparación a los sacramentos.

No podemos reducir la catequesis solo a la catequesis de iniciación cristiana; esta es una etapa concreta y muy importante, ya que hacemos cristianos, pero la catequesis es mucho más amplia. Todo bautizado, llamado a la madurez de la fe, tiene derecho a una catequesis apropiada. Recordemos que cada etapa de la vida está abierta a desafíos específicos. (DC 224) Es importante que el proceso catequístico se atribuya a cada etapa su propia importancia (DC225).

La catequesis debe desarrollar una actitud de acompañamiento personal a cada prójimo, lo que nos obliga a generar los itinerarios que sean necesarios.

Desarrollar procesos itinerarios a largo plazo, que permitan transformar la vida de las personas y itinerarios de “desembocadura” para continuar con el proceso.

Esto es posible si trabajamos en comunión, en una pastoral conjunta de varias parroquias, así podremos elaborar itinerarios de calidad.

No se trata sólo de edades, sino de situaciones:

·         Catequesis de niños y jóvenes; preescolar (de 0 a 6 años), niñez ( de 6 a 10 años)
·         Catequesis de preadolescentes, adolescentes, jóvenes y jóvenes adultos.
·         Catequesis de adultos
·         Catequesis d ancianos
·         Catequesis con personas con condiciones especiales
·         Catequesis con migrantes y emigrantes
·         Catequesis con personas en situación de vulnerabilidad o de exclusión social, desplazados, refugiados, personas sin hogar enfermos crónicos, presos, esclavas de la prostitución.
·         Catequesis intergeneracional


Tema 6 UNA catequesis realizada por catequistas que son discípulos misioneros. pág. 91

La catequesis no puede separarse  de los agentes que la realizan, los cuales tienen una vocación propia y especifica.

Ø  Para empezar:

Ø  Si alguien te pregunta qué es eso de ser catequista, ¿Qué respondes?
Ø  ¿Por qué eres catequista?
Ø  ¿Por qué ser catequista es importante en la Iglesia?

 La vocación al ministerio de la catequesis brota del sacramento del bautismo, y se fortalece con el sacramento de la confirmación.

Esta llamada personal de Jesucristo y la relación con él son el verdadero motor de la acción del catequista ” De este conocimiento amoroso de Cristo es de donde brota el deseo de anunciarlo, El catequista pertenece a una comunidad cristiana y es expresión de ella. Solo  podemos ser testiggos de la fe viviendo unidos a Cristo. (DC 112)

Somos testigos privilegiados  de coo nacde la fe en las personas y cómo llegan a ser cristianos auténticos.,

ü  El catequista es : pág.94

·         Testigo de la fe y de la memoria de Dios
·         Maestro y mistagogo
·         Acompañante y educador.

El ministerio de la catequesis (CT 13) ocupa un lugar significativo e indispensable para el crecimiento de la fe (DC 110)La función de cada una de las personas que que realizan la catequesis es diversa: Obispo, presbíteros, diacono, consagrados, laicos, sin olvidar los padres sujetos activos de la catequesis, primeros catequistas de sus hijos. Padrinos, abuelos y teniendo siempre presente de la mujer en la catequesis. el inmenso trabajo de las mujeres en la catequesis.

ü  La formación de los catequistas

Para empezar

ü  ¿Qué entiendo  por formación de catequistas?

La formación trata de capacitar  a los catequistas  para transmitir el Evangelio a los que desean seguir a Jesucristo.

ü  Concepto de la formación de catequistas

La formación es un proceso permanente, que bajo la guía del Espíritu Santo y en el seno vivo de la comunidad cristiana, ayuda al bautizado a tomar forma, revela su identidad más profunda de hijos de Dios. La acción formativa actúa a modo de transformación de  la persona, no puede reducirse  únicamente a la instrucción, a la exhortación moral o a la actualización de técnicas pastorales, conforma a los bautizados  con Jesucristo. Es importante para los catequistas  es el testimonio  de vida que brota del encuentro con Cristo. No desvaloricemos a los catequistas mayores.

Ante todo la formación tiene la finalidad de hacer que los catequistas sean y se reconozcan como verdaderos discípulos misioneros. La comunidad cristiana es indispensable como lugar privilegiado de la formación. Dentro de ella el grupo de catequistas  cobra gran importancia porquenen el caminamos juntosw para formarnos convenientewmente como discípulos misioneros,

ü  Criterios para coinvertirno en catequistas diuscipulos misioneros  (DC 135) pág.98

·         Espiritualidad misionera y evangelizadora
·         Catequesis entendida como  como formación integral
·         Con un estilo de acompañamiento.
·         Estilo coherente
·         Deseo de auto formación
·         Aprendiendo mediante la práctica.

 ü  Tres dimensiones de la formación catequística

·         Ser y saber estar
·         Saber , sabiduría de la fe
·         Saber hacer