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lunes, diciembre 29, 2025

Por favor

 

Estoy interesado en saber si para alguien este escrito que comparto es legible, comprensible y con posibilidad de iniciar un diálogo sobre su contenido. Gracias por su atención. Déjenme su opinión, es importante.

Mi manera de leer las páginas del estupendo libro de Antonio Jiménez Ortiz, La fe en tiempos de incertidumbre, Ed. San Pablo 2018.


 1. Conceptos como Dios, la fe, la salvación eterna, la Iglesia, la oración, aparecen como irrelevantes.    Y al mismo tiempo, en estos últimos tiempos, percibimos algunos signos de que la búsqueda de sentido está llevada a algunos a recoger los símbolos que eran irrelevantes.
Las instituciones religiosas sufren un desgaste más fuerte. En el ambiente social, lo humano adquiere la única norma de la verdad, pero todo este reconocimiento de un elemento que pareciera  que da soporte al sentido , queda disminuido en un relativismo absoluto donde cualquier valor es sustituible y cualquier opción de fe se diluye ante el conflicto y el dolor.
Todo esto no se reduce a una experiencia personal, pues todas las religiones, confesiones e ideologías que se ofertan con libertad, dentro dela legalidad, en un clima que quiere ser tolerante y de respeto , no son otra cosa que una situación de mercado.
La confusión y la sospecha alimentan esta actitud de vacío y debilidad en el creyente poco formado. Fuera de los grupos o comunidades eclesiales, el sentido de las propias creencias corre el peligro de desarraigo de la experiencia profunda religiosa y se convierte en un sincretismo, combinación subjetiva de fragmentos de credos que conduce a la indiferencia.
 Podemos decir que en las sociedades secularizadas europeas se ha desarrollado un clima en el que la experiencia religiosa tiende a quedarse recluida en el ámbito de lo privado, lo elegible y lo opinable.
Esto permite que el individuo seleccione lo que le interesa de la religión, guiado por principios de eficacia y del pragmatismo: “Esto me sirve, esto no me sirve”. La consecuencia de esta negación de una validez absoluta a lo elegido determina una práctica religiosa, la “carta”, regulada por las necesidades personales de los fieles.
Esta debilidad de la creencia no es consciente del error de que no somos creadores de absolutos, nosotros finitos, el absoluto es don y gracia. Ante este error, normalmente se amplía dando cabida a elementos científicos mal utilizados, convicciones esotéricas y supersticiosas.
 Es interesante que las personas que han llegado a este clima de ensoñación individualista se conviertan en grandes proselitistas necesitados de satisfacer su hambre. No se sienten fieles a sus opciones, no hay compromiso de fidelidad. Deciden en cada momento la necesidad y el gusto del libre consumidor.
Termino , en este mismo momento , en el primer cuarto del siglo XXI, cualquier variante que intenta salir de este vacío, y aunque inicialmente abre su mente al absoluto, a lo transcendente, ya sea en la música, al arte, la presencia en la calle es etiquetada como fascismo, ultraderecha, al menos en este país. 

                                                     

1.     2.   Mirando en derredor

 · ¿Qué tan cerca consciente eres de situaciones o ambientes de la sociedad europea que pudieran describirse con los siguientes binomios?

Secularidad y libertad religiosa, pluralismo y tolerancia, incertidumbre y búsqueda de seguridad, individualismo y solidaridad, filosofía de mercado y política social, ambiente empirista y tendencias espiritualistas, participación democrática y poderes globalizantes, ciencia y esoterismo, violencia y movimientos pacifistas, sensibilidad ecológica y contaminación ambiental, política y corrupción.

·        Espero que esta terminología no te sea desconocida y que tengas sensibilidad social capaz de reconocerla en tu propio ambiente.

  3.  Humanismos

Si hablamos de un humanismo cristiano o un humanismo abierto a la trascendencia, debemos superar los prejuicios del pensamiento liberal y laicista que nos desborda.

 Rasgos positivos como defensa de los derechos humanos o de las minorías étnicas y sociales, la condena de la guerra y de la violencia, el respeto a la naturaleza, la búsqueda de la justicia social y el rechazo a todo tipo de xenofobia, son proclamados con insistencia, aunque con un matiz interesante, estos mismos rasgos positivos solo parece existir unidos a la ideología de moda.

 

La exaltación del consumo y de la imagen, la fragmentación existencial y la exaltación del bienestar psicológico van acompañados de una desconfianza de la razón, del rechazo a los grandes relatos, de inseguridad ante el futuro, de relativismo e individualismo.

Concluimos diciendo que se percibe un interés por los valores postmodernista, pero que choca profundamente con una superficialidad y la carencia de interioridad que condiciona la experiencia religiosa.

El intento de buscar nuevas coordenadas que hagan posible vivir humanamente, más allá de los compromisos religiosos y políticos, hace que pierdan influjo las referencias tradicionales: cristiana, ideología política, las escalas de valores.

 

3.          4.  La relación

 








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