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miércoles, septiembre 02, 2026

Nuevos Catequistas

¿Han entendido todo esto? ( MT. 13,53)

ü  Comunidad catequizadora en “salida misionera” y dispuesta a la conversión pastoral.

ü  Con una catequesis al servicio de la iniciación a la vida cristiana.

ü  Con una decisión de asumir la catequesis de iniciación a la vida cristiana prioritariamente con adultos.

ü  Con un catequista testigo, comunicador, acompañante y mistagogo.

ü  Emprendamos con decisión, valentía y creatividad el camino de una catequesis en línea catecumenal, formando con alegría a nuevos discípulos misioneros.

 NECESITAMOS 

Ø  Una mirada de fe sobre nuestro tiempo (Contemplar)

Ø  Algunos criterios de iluminación (Discernir)

Ø  Una mirada sobre nuestras prácticas caducas (Renovarse)

Ø  Una mirada de fe sobre nuestro quehacer (compromiso)

Ø  Una mirada sobre la formación para el ministerio de la catequesis (nuevo paradigma)    

I                                           IMPORTANTE   

 I. Superar una práctica que ha hecho del acto catequístico un evento social superficial, no precedido de conversión, ni conducente a la vivencia comunitaria.

Afrontar el reto de testimoniar con nuestra vida que seguir a Jesús en comunidad ciertamente es exigente, pero a la vez provoca una verdadera alegría que es duradera, superando el relativismo que promueve una felicidad sin Dios.

Favorecer el encuentro con Jesús en todas nuestras comunidades, cualesquiera sean las situaciones de la vida.

El nuevo continente virtual nos exige explorar nuevos lenguajes y ofrecer buenas noticias de Jesús a quienes atraviesan estos mundos aún poco explorados.

“Acompañar procesos de iniciación  a la vida cristiana de aquellos que se acercan a la fe  desde estos areópagos virtuales”..

Superar el desfase entre los esfuerzos hechos para ofrecer subsidios económicamente accesibles, signo de solidaridad y concientización, y, por otra parte, los gastos que las familias hacen para la celebración social posterior a la recepción del sacramento.

“La Catequesis se percibe socialmente como una estación de servicio donde el cliente con prisas, busca la mejor oferta, paga y exige una atención inmediata, descuidándose la calidad del proceso de maduración de la fe.”

La catequesis no ha sido suficientemente capaz de incorporar los aportes de la ciencia y entrar en diálogo crítico con ella para enriquecer la comprensión de los contenidos del mensaje y del actuar cristiano.

Un desafío es contar con proyectos unificados de largo alcance que sean compartidos por las parroquias, movimientos y escuelas católicas de una misma diócesis y por las diócesis de una misma provincia eclesiástica, que no sean interrumpidos por la movilidad y el cambio de los responsables.

Una cita que debe acompañar la acción y reflexión de todo catequista es que el Padre quiere nuestra vida y la quiere en abundancia. (Jn 10,10)

Nuestra catequesis debe ayudar a que nuestro interlocutor sepa dar razones adecuadas de por qué es cristiano católico y de cuáles son los principios morales que definen su actuar en un mundo secularizado y éticamente relativizado.

Lograr crear un sentido de pertenencia a la comunidad, ya que, centrados en una sacramentación fuera de la comunidad, hemos descuidado también la iniciación a otros aspectos que constituyen la vida cristiana.

La burocratización y la inadecuada estructuración de nuestros procesos se han convertido en muros y no en puertas de acceso a quienes buscan respuestas al sentido de la vida. Ha pasado el tiempo en que la gente acudía a la catequesis. El cambio de época nos exige salir al encuentro de los demás.

 II Tener muy en cuenta

-        La parroquia ha dejado de ser el lugar geográfico donde las personas viven su fe.

-        La escuela católica no siempre consigue facilitar el diálogo entre fe y cultura. Y en no pocas ocasiones se ha convertido en alternativa paralela y no complementaria del esfuerzo pastoral parroquial.

-        Los movimientos eclesiales han aportado renovación espiritual a muchos cristianos alejados, pero corren el riesgo de perder su vinculación a la Iglesia local.

-        El núcleo familiar, pluralismo religioso, los padres han delegado la responsabilidad de educar en la fe.

-        La misma catequesis pasa por situaciones de insatisfacción. La catequesis de adultos es insuficiente.

-        La preparación sacramental como objeto fundamental de la catequesis se ha constituido en el punto de cierre de la vida cristiana de quien participan en ella. Los intentos de una catequesis de perseverancia postsacramental no se han consolidado. Quienes no pueden participar en los sacramentos, en general, se ven excluidos de toda forma de educación en la fe.

-        La metodología basada en el sistema escolar acarrea, que permite la formación de grupos homogéneos, la labor educativa de los catequista y adquisición de conocimientos, a desdibujados la necesidad de procesos personales de conversión, la implicación directa de la familia y la vinculación con la comunidad cristiana. Se ha favorecido procesos de evangelización fragmentados, no integrales ni integradores.

-        La catequesis aparece con frecuencia alejada del acompañamiento personal, desvinculada de las realidades que viven los interlocutores y de la pastoral orgánica.

-        La formación a los catequistas, cuando la ha habido, tiene un énfasis doctrinal, debilitando lo pedagógico y espiritual. Los mismos seminaristas no son preparados en la animación y planificación u organización de la catequesis a nivel general.

El catecumenado y la inspiración catecumenal de la catequesis

a) Precatecúmeno: Es tiempo de testimonio, diálogo, de búsqueda y anuncio explícito de la persona de Cristo. No tiene una duración definida. Durante esta etapa tiene lugar el primer anuncio, y, en el momento adecuado, será proclamado el kerigma. Los que reciben el kerigma sienten la llamada a la conversión y la fe por el primer encuentro con Jesús vivo. Al finalizar esta etapa se verifica la idoneidad y el deseo del candidato de comenzar el itinerario comenzado. Se celebra el primer paso: ingreso al catecumenado, Signación y entrega de los evangelios.

b) Catecumenado. Tiempo dedicado a la catequesis y a la experiencia integral de la vida cristiana: confesión de la fe, celebración, oración y cambio de vida personal y social. Una catequesis integral, centrada en la Palabra y en el conocimiento de la historia de salvación. Los dogmas de fe, la forma de vida según el evangelio, la celebración y oración cristiana. Es tiempo de cambio de vida, por eso no se  tiene prisa y puede durar un tiempo  prolongado. Este momento va acompañado del paso o grado cuando el candidato pide a la Iglesia ser admitido a los sacramentos de la iniciación y se celebra el rito de la elección.

c) Iluminación y purificación. Es tiempo dedicado a preparar más intensamente el espíritu y el corazón del catecumenado y se desarrolla y preferentemente  durante la Cuaresma. El camino espiritual del candidato es acompañado de varios ritos que se realizan dentro de las celebraciones litúrgicas de la Cuaresma: los escrutinios y las entregas del símbolo y de la oración dominical. En la Vigilia Pascual son acogidos por la comunidad para la celebración de los sacramentos de la iniciación.

d) Mistagogia. Se busca hacer experiencia de vida cristiana, participativa y sacramental con el apoyo de nuevas catequesis. El tiempo de Pascua es el momento ideal, pudiendo concluir en la fiesta de Pentecostés. La comunidad sea realmente acogedora; una comunidad de fe, misionera, testimonial y servidora del mundo.

Así la Iglesia vive su misión: genera nuevos hijos, se renueva para continuar el mandato de Jesús: “Vayan por todo el mundo…”.

Anuncio del Kerigma y encuentro con Jesucristo vivo.

“El kerigma es trinitario. Es el fuego del Espíritu que se dona en forma de lenguas y nos hace crecer en Jesucristo, que con su muerte y resurrección nos revela y nos comunica la misericordia infinita del Padre.” ( EG 164) (Jn3,16)

El kerigma es esencial al ser y misión de la Iglesia, se proclama desde a experiencia de encuentro con Cristo. (1Jn1,1) Antes de educar en la fe y de cualquier otra acción eclesial y pastoral, es necesario asegurar la experiencia de fe de los creyentes. Previa a la comunión con Cristo, a la inserción en la comunidad; anterior a la iniciación litúrgica, a la formación moral la oración y a la vida interior.

La dimensión misionera de la catequesis.

La catequesis al servicio de la iniciación a la vida cristiana.

La catequesis ha de ser procesual, gradual y mistagógica. Los procesos de iniciación tienen estas características:

-        La iniciación es obra del amor inmenso de Dios que se manifiesta en el misterio de Cristo Jesús. Origen y contenidos; los sacramentos de iniciación.

-        Esta obra divina se realiza en la Iglesia y por mediación de ella; La Palabra de Dios, la acción de los catequistas y otros ministros junto a los mismos catequizandos y catecúmenos, es siempre palabra (enseñanza, comunicación) y gesto ( ritos , celebraciones) de la Iglesia.

-        Requiere de la libre decisión de la persona. Los escrutinios van en esta línea. La obediencia de la fe, todas la dimensiones de la persona se involucran en este proceso. Los escrutinios, elecciones y otras acciones dentro del catecumenado facilitan la libre respuesta de la personas. Las personas, al final de la catequesis, pueden abandonar la Iglesia como expresión de que libremente no se involucraron en la confrontación con la palabra de Dios.

-        Se debe dar la participación humana en el dialogo de la salvación. Somos llamados a tener una relación personal con Dios.

-        “La catequesis sacramental se empobrece y se convierte muy pronto en ritualismo vacío, si no se funda en n conocimiento serio del significado de los sacramentos; la catequesis de intelectualiza, si no cobra vida en la práctica sacramental” (CT23)

La Iniciación en el magisterio reciente de la Iglesia.

Indicaciones para la catequesis:

ü   Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en su Palabra. La comunidad acompaña al catequizando ofreciéndole la Palabra de Dios. El catequizando descubre cómo Dios busca a la persona y le ofrece su amistad. A la Palabra acogida seguirá la iniciación a la respuesta de fe personal y comunitaria. Oración, lectura y meditación sistemática, piedad mariana y mirada a la sociedad de hoy.

ü  Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en la belleza de lo creado y por la humanidad. Y toda la belleza de la vida de la comunidad, su arte, su cultura, cantos, etc. y todo lo presente en la celebración sacramental.

ü  Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta como noticia de vida y esperanza. Promueve experiencias creativas que ayuden a descubrir el proyecto de plenitud que ofrece Cristo. Para ello debe ofrecerse  un itinerario orgánico y progresivo inspirado en el modelo catecumenal de los primeros siglos.

ü  Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en el  misterio celebrado. La dimensión mistagógica permite dar sentido pleno al misterio que se revela en el encuentro sacramental.

ü  Iniciar al encuentro con Jesús que se encarna en la cultura y piedad de un pueblo.

ü  Iniciar a quienes acompañan procesos de iniciación. La comunidad debe preocuparse por contar con catequistas, hombres y mujeres que evangelicen con su fe, con su testimonio y una escucha compasiva y respetuosa. Deben proveerles  experiencias donde ellos puedan vivir estos procesos de iniciación y conversión para que puedan acompañar a otros.

ü  Catequistas, momento en el itinerario de la formación de los alegres discípulos misioneros.



ü  La formación para el ministerio de la catequesis en el nuevo paradigma.

ü  Una formación permanente que atiende al ser, saber, saber hacer y saber convivir; debe privilegiar el aspecto de proceso, la capacitación para la responsabilidad y para vivir y celebrar la fe en las acciones litúrgicas; ha de contar con el aporte siempre necesario de las ciencias humanas.

ü  El ser del catequista: madurar como persona, como creyente y como apóstol. Profundamente humano, capaz de acoger y dotado de una amabilidad sin límites, como auténtica expresión de la Buena Noticia. Con “momentos de escrutinio” (discernimiento), recuperar la dimensión mistagógica, pudiendo llegar a iluminar la experiencia humana a la luz de la divina revelación.

 

El ser del catequista: madurar como persona, como creyente y como apóstol. Profundamente humano, capaz de acoger y dotado de una amabilidad sin límites, como auténtica expresión de la Buena Noticia. Con “momentos de escrutinio” (discernimiento), recuperar la dimensión mistagógica, pudiendo llegar a iluminar la experiencia humana a la luz de la divina revelación.

El saber del catequista: apropiación de contenidos esenciales que permitan la fidelidad  al mensaje y a la persona humana. Conocimiento básico de las ciencias humanas, formación bíblica-teológica, cristología, eclesiología, documentación relacionada con las exigencias éticas y la doctrina social de la Iglesia.

El saber hacer: el lenguaje, la pedagogía no son ajenos a su condición de comunicador. Hay que superar la improvisación o la simple buena voluntad. Esto nos dirige a la pedagogía de Jesús, signos y palabras, ritos, narraciones. Comunicación y ternura son claves en la educación de la fe.

El saber convivir: inserción en una comunidad eclesial. Relaciones humanas, capacidad de convivencia, fraternidad, iluminación de la Palabra son elementos presentes en la fraternidad comunitaria junto con los contenidos de la fe, compartir y celebrar la vida, oración, orientación ética.

La comunidad cristiana, lugar y meta de la catequesis

Es urgente tener presente

1. Optar por una comunidad catequizadora en “salida misionera” y dispuesta la conversión pastoral.

Proponemos:

1.- Una Iglesia que pase de un modelo de cristiandad a un modelo eminentemente misionero. “Que no se cierre sobre sí misma en una pastoral centrípeta, sacramental y devocional, sino que se abra a la evangelización común, proyecto orgánico, global y unitario, para manifestar, construir y hacer presente el Reino de Dios entre todos los hombres” (DA 279, 253).

2. Conciencia de su función profética.

2.  Superar estructuras pastorales caducas

3. Espiritualidad de comunión y participación

4. Parroquia renovada para ser comunidad catequizadora.

 II. En orden a la catequesis:

Optar por una catequesis al servicio de la iniciación cristiana. Que exige no sólo la renovación de la catequesis, sino de toda la vida pastoral de la Iglesia.

Proponemos que:

1. Catequesis al servicio de la iniciación cristiana

2. El proceso catequístico del catecumenado sea la manera ordinaria e indispensable de introducción a la vida cristina y como forma de catequesis básica y fundamental.

3. Catecumenado bautismal para los no bautizados, post-bautismal, para lo bautizados no suficientemente iniciados, como cuasi- catecúmenos.

4. Catequesis concientizadora, liberadora, crítica de la sociedad actual.

5. La preocupación primera no sea sacramentar, sino recorrer un itinerario en orden a la vivencia de la fe cristiana, dentro de la cual se celebran los sacramentos.

6. En el proceso, privilégiese: la Sagrada Escritura, búsqueda de sentido de la vida, el kerigma, la conversión en un proceso de etapas, dimensión mistagógica.

7. Dimensión diaconal, comunitaria-eclesial. Sea parte del proyecto pastoral de la comunidad eclesial, como momento articulador de todo el proceso evangelizador.

 III. En orden al catequizando

  Optar por la catequesis de iniciación a la vida cristina prioritariamente con adultos. Los destinatarios como interlocutores. Opción en orden a la formación de alegres discípulos misioneros de Jesús.

Proponemos que:

1. La iniciación cristiana de los adultos se ha diversificado.

2.  Sea dialogal.

3. Se facilite la inserción enla comunidad

4. Ayudar a encontrar la Palabra de Dios  en la Sagrada Escritura.

5. “La catequesis de iniciación cristiana de adultos sea el punto de partida y modelo de toda otra forma de catequesis, adaptándola a los niños, adolescentes y jóvenes.

 IV. En orden al catequista

Optar por un catequista testigo, comunicador, acompañante y mistagogo. Miembro de la Iglesia, testigo de la fe y enviado por ella para anunciar el mensaje del Evangelio.

Proponemos que:

1. Fundamental que el catequista desarrolle las siguientes actitudes: familiaridad con Jesús,, salida de sí para ir al encuentro del otro, con paciencia, cordialidad que nunca condena.

2. Testimonio vivo, compañero de camino, comunicador del Evangelio. Mistagogo.

3. Con conciencia de pertenencia a la comunidad eclesial, ella lo envía, lo acompaña.

4. La formación para el nuevo paradigma:

M Modelo catecumenal

ü  Practica la lectura orante de la Palabra, vive la liturgia, profundiza la doctrina evangélica.

ü  Con pedagogía apropiada, para adultos, para jóvenes , para niños de experiencia sacramental

ü   Formador con capacidad de formación bíblica.

ü  Además de las ciencias religiosas, estar bien alimentado de las ciencias humanas, especialmente de las sociales.

ü  Conocedor de los contenidos del RICA

ü  h) En diálogo con la sociedad.

ü  Promover la presencia de formadores catequistas.

ü  j)  Suscitar coloquio, diálogos, encuentros con todos los que reflexionan sobre el ser y quehacer de la catequesis.

 

miércoles, julio 29, 2026

Directorio para la catequesis 2020

  • La Iglesia se enfrenta a un gran desafío que se concreta en la nueva cultura.
  • Cultura con la que se encuentra: la digital.
  • La invitación a vivir cada vez más la dimensión sinodal.
  • Centralidad del kerigma
  • Revalorización de los signos litúrgicos de la iniciación cristiana
  • Progresiva maduración del proceso formativo
  • Necesaria la conversión pastoral para liberar a la catequesis.

 INTRODUCCIÓN

 Mt 28,19

1. La catequesis participa en la tarea de la evangelización para que la fe pueda ser alimentada y se traduzca en un estilo de vida que debe caracterizar la existencia de los discípulos de Cristo. La catequesis se relaciona estrechamente con la liturgia y la caridad.

2. Una catequesis kerigmática, como iniciación mistagógica, introduce al creyente en la experiencia de la vida comunitaria. Debe ser una experiencia formativa progresiva y dinámica, rica de signos y lenguajes, que favorezca la integración de todas las dimensiones de la persona. Inspirada en el camino catecumenal.

 3. La unión íntima con Cristo no es un objetivo final, sino un proceso de acompañamiento. El directorio insiste en que la catequesis acompañe la maduración de una mentalidad de fe con una dinámica de transformación, que es una acción espiritual; así se llevaría a cabo la inculturación de la fe.

 4. Naturaleza y objeto de la catequesis, así lo presenta el documento:

  • Confianza en el Espíritu Santo.
  • Iniciar a los creyentes en la vida cristiana es llevarlos al encuentro vivo con Jesús.
  • La comunidad cristiana como lugar propio de la generación y maduración de la fe.
  • El proceso de la evangelización, junto con la catequesis, es una acción espiritual.
  • Reconoce el papel fundamental de los bautizados; los laicos deben ser auténticos discípulos misioneros.
  • La catequesis debe superar toda contraposición entre contenido y métodos, entre fe y vida.

 5. El directorio quiere profundizar la catequesis como dinámica de la evangelización. 

Compromiso y responsabilidad y la búsqueda de nuevos lenguajes para comunicar la fe. Teniendo en cuenta los signos de los tiempos: centralidad del creyente y su experiencia de vida, el papel relevante de las relaciones personales y los afectos, la búsqueda del sentido de Dios verdadero, el redescubrimiento de aquello que es bello y eleva el espíritu.

 6. En línea de continuidad con los anteriores directorios, de 1997 y 1971. Los documentos Catrechesi tradendae y Evangelli gaudium.

 7. El nuevo directorio tiene una estructura renovada y sistemática: La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia

I. La conversión misionera, 

II. La revelación 

III. Su identidad 

IV. Su formación.

8. El proceso de la catequesis. Paradigma de referencia, acción educativa, necesidades culturales contemporáneas.  

VI su significado teológico-catequético. 

VII. Diversos lenguajes. 

VIII. Diversos interlocutores: familia y jóvenes, discapacitados y emigrantes y privados de libertad.

9. La catequesis en las iglesias particulares.

     Diversos contextos, confrontar la complejidad del mundo de hoy, catecismos locales y los organismos.

10. El directorio es un instrumento. Inspiración para su ministerio cotidiano que ayude al crecimiento de la fe de los hermanos. 

 


jueves, julio 16, 2026

Devoción a la Virgen del Carmen


Historia de la Virgen del Carmen

La devoción a la Virgen del Carmen —una de las advocaciones marianas de la Virgen María— remonta sus raíces al Monte Carmelo, en Tierra Santa. En el Antiguo Testamento, el profeta Elías invoca a Dios desde el Carmelo y obtiene señales de lluvia, consolidando el monte como lugar sagrado. Siglos después, eremitas se instalaron allí y formaron la Orden Carmelitana, dedicados a la oración y la penitencia, llamando a María como la “Santísima Virgen del Monte Carmelo”.

En el siglo XIII, la Orden Carmelitana fue formalmente establecida bajo los papas Honorio III e Inocencio IV, y se expandió internacionalmente. En el siglo XVI, Santa Teresa de Jesús impulsó la reforma del Carmelo Descalzo, fortaleciendo su vida de clausura y oración, dando origen a su expansión en América.

El origen del mensaje de la Virgen del Carmen nació en Inglaterra. El domingo 16 de julio de 1251, San Simón Stock, Superior General de los Padres Carmelitas del convento de Cambridge, estaba rezando por el destino de su orden cuando se le apareció la Virgen María portando un escapulario en la mano y dándoselo, le dijo: “El que muera con él no padecerá el fuego eterno”.

Alude a este hecho el Papa Pío XII cuando dice: “No se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen”.

También reconocida por Pío XII, existe la tradición de que la Virgen, a los que mueran con el Santo Escapulario y expíen en el Purgatorio sus culpas, con su intercesión hará que alcancen la patria celestial lo antes posible, o, a más tardar, el sábado siguiente a su muerte. El escapulario del Carmen es un sacramental.


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viernes, mayo 29, 2026

Concilio Vaticano II Hoy

¿Qué sabes del  Concilio Vaticano II?

¿Sabías que:

  • ·  El concilio sigue vigente, la era postconciliar debe ir más allá del concilio por fidelidad al concilio.
  • El peligro es que sus textos no sean leídos o que se utilicen como meras citas de adorno, valorar el «espíritu» del Concilio frente a la «letra» de los documentos.
  • ·     En el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza»
  • ¿La renovación permanente que propone el Cancillo es por fidelidad al Evangelio de Jesucristo, el corazón del deseo de adaptación que nace desde dentro y desde la mejor tradición eclesial?

 i. El concilio no es un acontecimiento del pasado.

Podemos ver el Concilio como la gran gracia que la Iglesia ha recibido en el siglo XX. «Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza». Momento de gracia y don del Espíritu para nuestro tiempo. El concilio en concreto incluye la formulación de un nuevo modelo de Iglesia y una nueva orientación de su misión. 

Se logró crear una especie de «ley fundamental de la Iglesia», una suerte de «texto constitucional de la fe». Y esto lo podemos decir porque la letra de los documentos nos permitirá descubrir el verdadero espíritu. Una «reforma sin ruptura», proponiendo una hermenéutica de la reforma y rechazando una hermenéutica de la discontinuidad o de la ruptura.

Pero ¿en qué sentido se puede hablar de un «antes» y un «después», de una Iglesia pre‑conciliar y una Iglesia post‑conciliar? Un antes reflejado en una teología «nocional» romana, atemporal, escolástica, irreformable, y un después en una teología inspirada en la revelación y de orientación histórica.

Esta situación debió enfrentarse seriamente para responder a la esperanza nacida por el soplo del Espíritu Santo: un concilio orientado por el anuncio del mensaje cristiano al mundo de hoy, no un concilio encenagado en abstrusas cuestiones disputadas entre las escuelas.

Un ejemplo meridiano de este «antes» y «después» fue el de la declaración acerca de la libertad religiosa. O. Cullmann llegó a reconocer, en nombre de los observadores protestantes, que el decreto sobre el ecumenismo rebasaba con mucho sus más audaces esperanzas.

La capacidad creadora del Vaticano II, que, renunciando a las formulaciones apodícticas, ha estimulado nuevas líneas de avance y ha abierto muchas puertas ‑desde el primer documento conciliar, Sacrosanctum Concilium, con las nuevas formas litúrgicas‑, se manifiesta en la cuarta y última constitución, con la teología y la valoración evangélica de las realidades terrenas (G. Thils).

Esta novedad nació de la misma «experiencia» (J. Komonchak) o proceso conciliar, de manera que en este documento se refleja de manera eminente el «espíritu» del Concilio.

 Por ello puede concluirse que la carta de presentación de la Iglesia católica romana ante la palestra pública internacional ha quedado diseñada con los trazos que delinean Gaudium et Spes, Unitatis Redintegratio, Nostra Aetate y Dignitatis Humanae.

. La nueva conciencia de La Iglesia

A comienzos del siglo XX con la vuelta a las fuentes bíblicas y patrísticas, con la renovación litúrgica, con la mirada ecuménica hacia la Iglesia oriental y hacia las Iglesias de la Reforma, con el relanzamiento del apostolado seglar, con una nueva conciencia de la manera de estar la Iglesia en el mundo y en la sociedad moderna.

Este es el aggiornamento querido por el Papa San Juan XXIII: «Guardando los métodos y las exigencias propias de la ciencia sagrada, [los teólogos] están invitados a buscar siempre un modo más apropiado de comunicar las doctrinas a los hombres de su época, porque una cosa es el depósito mismo de la fe, o sea, sus verdades, y otra cosa es el modo de formularlas conservando el mismo sentido y el mismo significado».

Sin caer en el triunfalismo efímero: “fin de la Contra‑reforma, fin de la etapa constaniniana”. Al menos hay que decir, como reconoce H. Küng en su autobiografía, que sin el Vaticano II nos hallaríamos en una situación muy diferente en liturgia, en teología, en pastoral, en ecumenismo, en las relaciones con el judaísmo, con las demás religiones del mundo y con la sociedad moderna.

Los documentos conciliares han dejado puestas las bases para el despliegue de la eclesiología de comunión, para el avance en el ecumenismo, para el desarrollo de una teología más bíblica, para el redescubrimiento de la teología del laicado y de la misión. La llamada teología de las realidades temporales ha encontrado su prolongación en la teología política, en la teología de la liberación y en las teologías contextuales.

La raíz última de este aggiornamento hay que buscarla en las palabras programáticas de Juan XXIII: «Una cosa es el depósito mismo de la fe, es decir, las verdades que contiene nuestra venerada doctrina, y otra la manera como se expresa; y de ello ha de tenerse gran cuenta, con paciencia si fuese necesario, ateniéndose a las normas y exigencias de un magisterio de carácter prevalentemente pastoral».

3. la ley fundamental de la Iglesia al servicio de sumisión

Magisterio «pastoral» significa una formulación positiva de la doctrina de la fe que está preocupada por buscar un lenguaje que llegue a la gente de hoy.

La Constitución sobre la Iglesia, Lumen Gentium, ha surgido de la profunda reflexión acerca de esta pregunta: «Iglesia, ¿qué dices de ti misma?». La visión cristológica del misterio de la Iglesia y su concepción del pueblo de Dios, que impregna los otros documentos conciliares, es ‑pese a sus altos vuelos‑ un elemento más dinamizante y renovador que otras muchas disposiciones concretas dispersas en los otros textos.

Un ejemplo clave: la revisión del axioma «fuera de la Iglesia no hay salvación», elaborada desde esa profunda visión de la Iglesia como sacramento de Lumen Gentium: signo e [LAP1] instrumento de la comunión de la humanidad con Dios y del género humano entre sí nos permite comprender el sentido genuino de esta formulación tan socorrida en el pasado.

El aggiornamento no viene impuesto desde fuera, como si el mundo dictara la reforma eclesial, sino que la renovación ha brotado de la vitalidad interior, reanimada conscientemente y movilizada desde su centro sustancial por el Concilio.

Estos cuatro objetivos marcados por Pablo VI «la noción o, si se prefiere, la conciencia de la Iglesia, su renovación, el restablecimiento de la unidad entre todos los cristianos y el diálogo de la Iglesia con los hombres de nuestra época».

la reflexión sobre el episcopado completa la visión de la jerarquía eclesiástica, evitando una concepción aislacionista del primado pontificio; el reconocimiento del puesto sustantivo del laicado derrumba una concepción piramidal de la Iglesia; el centramiento en la Escritura y en la Liturgia; la Iglesia sentida como pueblo de Dios, todo él vibrátil e intercomunicado; la hermandad sustancial que enlaza a todos los bautizados; el apostolado como exigencia de la propia vocación cristiana; la dignidad de la persona humana; el sentido de servicio de la Iglesia respecto de la humanidad; la nueva valoración de las Iglesias locales frente a la Iglesia en su conjunto; la apertura ecuménica del concepto de Iglesia y la apertura al mundo de las religiones; finalmente, la pregunta por el lugar específico de la Iglesia católica, que se concreta en la fórmula de la Iglesia una, santa, católica y apostólica, de la que habla el Credo y que «subsástit in Ecclesia catholica». En ello se sustancia «la ley fundamental de la Iglesia» (P. Hünermann) que se adentra en el siglo XXI.

4. La actualización del concilio continua

Así pues, el esfuerzo colectivo de actualización post‑conciliar. Nace desde el miso momento del clausura. Porque un Concilio no termina con su clausura. Más bien, la clausura de un Concilio señala en la historia de la Iglesia el comienzo de una nueva era: la era postconciliar.

«Ayer la Iglesia era considerada sobre todo como institución; hoy la vemos mucho más claramente como comunión. Ayer se veía sobre todo al papa; hoy estamos en presencia del obispo unido al papa. Ayer se consideraba al obispo solo; hoy a los obispos todos juntos. Ayer se afirmaba el valor de la jerarquía; hoy descubre el pueblo de Dios. Ayer la teología ponía en primera línea lo que separa; hoy lo que une. Ayer la teología de la Iglesia consideraba sobre todo su vida interna; hoy es la Iglesia vuelta hacia el exterior».

La Iglesia debe reformarse sin cesar para guardar su identidad en el tiempo, para readaptarse, hacer valer el principio de ir más allá del Concilio por fidelidad al Concilio.

Una de las cuestiones más candentes era la pertenencia a la Iglesia de Cristo de los cristianos no católicos; de una adecuada respuesta dependía todo el problema ecuménico.

El establecimiento de una diferencia esencial y no sólo de grado» entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial ha seguido reclamando nuevas explicaciones en el marco de la eclesiología total o de la eclesiología de comunión. La más neta manera de expresa continuidad se encuentra precisamente en aquellos lugares que entrañan un mayor avance doctrinal. En este sentido hay que referirse a dos pasajes altamente significativos:

a) la reflexión sobre la revelación en la constitución Dei Verbum se hace < siguiendo las huellas de los concilios Tridentino y Vaticano I;

b) cuando la constitución dogmática sobre la Iglesia comienza a plantear en el capítulo III de Lumen Gentium la doctrina de la colegialidad episcopal, lo hace en continuidad con la definición del primado de jurisdicción y magisterial del papa del Concilio Vaticano I.

Recordemos lo que escribió K. Rahner: «La inmutabilidad del dogma de la Iglesia no excluye la historia de los dogmas, sino que, por el contrario, la implica»".

¿Cómo la necesidad de salvación de la Iglesia es compatible con la posibilidad de salvación de un hombre que no pertenece a ella?; cómo en el reino de la gracia cada uno puede depender de cada justificado, y así, sobre todo, de María, siendo, sin embargo, Jesucristo el mediador único entre Dios y el hombre.

A título de ejemplo, siguiendo esta lógica «por fidelidad al Concilio», en esta etapa de drástica carencia de vocaciones, ¿no habría que saludar de forma más optimista la emergencia de nuevos servicios? A la vista de la escasez de clero para cubrir las necesidades de las parroquias en las diócesis hispanas, ¿qué postura contiene más semillas de futuro: la de aquellos que piensan en las nuevas modalidades de la integración del laicado a la atención pastoral (al hilo del c. 517,2) o las directrices de la Instrucción acerca de la colaboración de los laicos en el ministerio de los sacerdotes?

Se pueden aducir varios lugares y actuaciones magisteriales en los que, por fidelidad al Concilio, ya se ha ido más allá del Concilio: si la teología del primado papal fue resituada por el Vaticano II en el horizonte de la colegialidad, es claro que ha habido una evolución doctrinal en la notable invitación ecuménica lanzada por Juan Pablo II, en la encíclica Ut unum sint (1995), a un diálogo sobre el ejercicio del primado del Sucesor de Pedro con las otras Iglesias y comunidades cristianas.

A partir del replanteamiento del lugar de la Iglesia en el mundo se ha desplegado, al hilo de los Sínodos (de 1971 y de 1974), una ampliación del concepto cristiano de salvación que integra la promoción humana en el anuncio del Evangelio (Evangelium nuntiandi), es decir, la unidad del servicio a la fe y la promoción de la justicia.

«Toda renovación de la Iglesia consiste esencialmente en un aumento de la fidelidad a su vocación. La Iglesia, peregrina en este mundo, es llamada por Cristo a esta reforma permanente de la que ella, como institución humana y terrena, necesita continuamente; de modo que si algunas cosas, por circunstancias de tiempo y de lugar, hubieran sido observadas menos cuidadosamente en las costumbres, en la disciplina eclesiástica o incluso en el modo de exponer la doctrina ‑que debe distinguirse cuidadosamente del depósito mismo de la fe‑, deben restaurarse en el momento oportuno recta y debidamente» (UR 6).

Todo ello nos obliga a tomar conciencia de la identidad profunda entre la Iglesia de después del Concilio y la de antes del Concilio y la de todos los tiempos, cuyo objetivo no es otro ‑como indica LG 8‑ que «revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz».    



viernes, diciembre 05, 2025

CREDO EXPLICADO actualizando

               ...    a los cristianos un poco escépticos

1. Creo en Dios Padre todopoderoso.

1. Creer en Dios es mucho más que decir "creo que existe Dios" (de los teístas). Pero de todas maneras hay una pregunta que siempre hemos de hacernos. ¿En qué Dios creo?

Los cristianos somos llamados a creer en un Dios Padre todocariñoso. Jesús se dirigía a Dios con una gran familiaridad, llamándole "Abba, que significa literalmente papá. Doscientos años antes de Jesús, los judíos habían dejado de pronunciar el nombre divino (Yahvé) (Ex 3,13-15).

Ese Dios al que Jesús llama Papá es el mismo al que en el Antiguo Testamento llama Yahvé (cf. Jn 8,54), pero es lógico pensar que no podíamos llamar a Dios Padre antes de saber que tiene un Hijo: "Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer" (Jn17,26).

Cuando los discípulos pidieron a Jesús que les enseñara a rezar como discípulos suyos (Lc 11,1), les autorizó a invocar también ellos a Dios como Abba.  Por eso en la liturgia decimos "nos atrevemos a decir Padre nuestro".

2. ¿Qué sugiere la palabra "Padre" aplicada a Dios?

La palabra padre tiene resonancias muy diferentes según la experiencia que cada uno haya tenido de su propio padre. Además, hay muchas sospechas nacidas del pensamiento de Freud, pues sería una expresión de la necesidad de una protección amorosa más allá de la nostalgia del pasado. 

Pero nunca debemos olvidar que todos los conceptos que aplicamos a Dios —incluida la palabra "Padre"— son solo analogías humanas. 

Cuando un cristiano llama Padre a Dios, sabe que, pase lo que pase y haga lo que haga, Dios va a seguir queriéndolo y le abrirá los brazos sin hacerle reproches (Lc 15,11-32). Su amor es como el de una madre que quiere a todos sus hijos, pero está más pendiente del pequeño hasta que crezca, del enfermo hasta que sane y del que está lejos hasta que vuelva a casa.

3. Juan Pablo llegó a decir "Dios es Padre, más aún, es Madre".

Dios no es ni varón ni mujer. Es más importante saber que todos somos hermanos y debemos vivir como tales. Libertad, igualdad pueden ser promovidas por el derecho, pero la fraternidad es algo más profundo que nunca podrá asegurar ninguna ley del mundo. Lo malo es que cuando no hay fraternidad, la libertad y la igualdad son incompatibles entre sí. Unos privilegian la libertad y sacrifican la igualdad; otros privilegian la igualdad y sacrifican la libertad. 

4. Y es Todopoderoso.

Si es todopoderoso, ¿por qué no acaba con la maldad? 

Si Dios puede evitar el mal, pero no quiere, no es padre; si quiere evitarlo, pero no puede, no es todopoderoso. Quizá podamos decir que Dios es todopoderoso que ha renunciado a ejercer su omnipotencia para que nosotros seamos verdaderamente libres. "Dios crea el mundo como el mar los continentes, retirándose" (Hölderlin).

Dios comenzó la historia y la termina: "Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; aquel que era, que es y que ha de venir; Pantockator" (Ap 1,8). Después de Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki, el hombre moderno deberá existir con la presencia de este misterio de amor. Dios al final de los tiempos dirá la última palabra; no será un consuelo vano, el asesino no podrá triunfar sobre las víctimas inocentes.

                                           

2. Creador del cielo y de la tierra

1. ¿Incompatibilidad entre ciencia y fe?

La Biblia no ha pretendido explicarnos cómo sucedieron las cosas. Y no es una actitud definitiva resignarse a aceptar, en cierta manera, una contradicción irreductible. Pasteur llegó a decir: "Me quito la fe para ponerla en la percha antes de tomar mi bata de laboratorio y la retomo a la salida.

2. Se trata de dos perspectivas complementarias.

Se trata de contemplar la realidad desde dos perspectivas distintas. Las ciencias naturales indagan cuándo y cómo surgieron la Tierra y las diferentes formas de vida existentes en ella, mientras que la Biblia nos dice por qué ocurrió todo eso y qué sentido tiene. 

  Caos      creación      

Podemos diferenciar entre quien intenta escribir una historia natural de una historia de salvación. Y no confundir, de ninguna manera, a Historia de la salvación con el lenguaje empleado para transmitir su mensaje religioso, que es lo único que fue objeto de la revelación divina.

Esto no disculpa que en tiempos pasados, antes de la aparición de la ciencia moderna, la mayoría de los creyentes interpretaron al pie de la letra ese revestimiento literario, pretendiendo saber así cuándo comenzó el mundo y cómo ocurrió todo, llegando a conclusiones que hoy nos hacen sonreír.

Ya Agustín decía hace cientos de años que hay cosas que deben adquirirse por la razón y la experiencia, y es "vergonzoso y perjudicial" pretender extraerlo de la Biblia.  

La perspectiva de la ciencia puede ayudar a reformular algunas expresiones del dogma, por ejemplo, el pecado original, pero también es pertinente la pregunta de si los 15.000 millones de años a lo largo de los cuales se extiende la historia cósmica ponen de manifiesto alguna finalidad o todo ha ido ocurriendo al azar en un mundo desprovisto de sentido último.

La ciencia se transciende cuando pretende decir que el único azar es la raíz y el sentido de la evolución, como cuando Darwin afirma "que la vida ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola vida". 

La existencia de un proyecto del Creador que guía el proceso evolutivo no es demostrable científicamente, pero tampoco se puede negar en nombre de la ciencia.

Una curiosidad. Antony Flew expresó que, cuando le demostraron por la ley de estadísticas, la probabilidad de que la naturaleza durante 15.000 millones de años haya tomado en cada momento las "decisiones" necesarias para el surgimiento de la vida humana por puro azar es muchísimo menor que la probabilidad de que salga un soneto de Shakespeare golpeando incesantemente el teclado de un ordenador. Interesante. A Antony Flew, ateo del siglo XX, le sirvió para admitir la existencia de Dios. 

Los estudiosos no  s dicen que la expresión "cielo y tierra" es una expresión hebrea para referirse a todo cuanto existe. La Real Academia de la Lengua Española dice que "crear" es "producir algo de la nada". En hebreo, el verbo "crear" (bara) siempre se usa con Dios; nunca con seres humanos.

Es curioso constatar que como no tenemos experiencia de crear, sino de producir, cometemos el error de buscar un espacio y  un tiempo para la creación, cuando el tiempo y el espacio son fruto de la creación.

No es sano confundir la teoría científica de la evolución, dentro del tiempo y el espacio, como alternativa a la doctrina teológica de la creación. La creación a partir de la nada nos dice por qué "existe algo más bien que nada". (Por que existía aquel primer átomo del Big Bang. 

Dios es el alfa y el omega. Inicio y final; por eso Dios sigue tirando de la creación hacia delante, sigue renovando todas las cosas hacia el ser más (La Salvación).

Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.

 ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? 

¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?

Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo,                                            Señor, amigo de la vida.

3. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.



1.- Divinidad de Cristo
   "Hijo único" del Padre. Nosotros somos hijos, no engendrados por Dios, sino creados por Él. Adoptados como hijos cuando Jesús —Hijo único— se hizo nuestro hermano (cf. Rom 8,15; Gal 4,5;   Ef 1,5). Lo reconocemos como nuestro Señor. Antiguamente, Señor solo era para Dios; los primeros cristianos decían simplemente "Jesús es el Señor" (cf. Flp 2,11; Rom 19,9; 1 Cor 12,3).
El concilio de Nicea que se convocó en el 223 para luchar contra el arrianismo que negaba la divinidad de Dios.´
2,- Una afirmación extraordinaria
En nuestro tiempo, muchos creen en Dios, pero les resulta difícil aceptar la divinidad de Jesucristo. Quizá la expresión "Jesucristo sacramento de Dios" pudiera facilitar al hombre contemporáneo acoger la divinidad de Jesucristo, sabiendo que sacramento es un signo visible de una realidad invisible que hace realmente presente aquello que significa. 
Pero atentos, la humanidad de Cristo la podían percibir sus contemporáneos con los ojos de la cara, pero lo divino solo con los ojos de la fe. Los discípulos, solo después de resucitar de entre los muertos e iluminados por el Espíritu Santo, comprendieron por fin que era el Hijo de Dios hecho hombre.
Es oportuno recordar dos herejías sobre Jesucristo: los docetas, para quienes la humanidad de Jesús era una apariencia, y los monofisitas, que consideraban que lo humano de Jesús se disuelve en lo divino. Algunos hoy en día, sin pretenderlo, tienen estas tendencias, pues les cuesta admitir que Cristo pudiera ignorar algo o tener tntaciones . Para algunos no existe la diferencia entre el Hijo eterno y el Hijo del hombre. Jesucristo es el rostro humano de Dios. 

4. Concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen.

María no concibió a su hijo en una relación sexual con José, su prometido, ni es fruto de una violación, como sugerían algunos contemporáneos.    Fue un misterio clamoroso en el silencio de Dios.

1. ¿Qué significado tiene para nosotros la concepción virginal?

Descartamos cualquier sospecha de ver en la sexualidad algo malo. "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó" (Gen 1,27).

La concepción virginal no es en primer lugar una afirmación relativa a María, sino a Jesús: afirmar la naturaleza divina de Jesús y su naturaleza humana; y afirmar que la humanidad no puede conseguir con sus fuerzas naturales la salvación que anhela y busca; será siempre regalo de Dios.

 2. ¿Hubo realmente concepción virginal?

 La actuación del Espíritu no suele excluir la actividad humana. El Espíritu Santo es más interior a nosotros que lo más íntimo nuestro (Rom 5,5; 2Cor 1,22); obra a través de nosotros.

La concepción virginal en la Iglesia católica y en la Iglesia ortodoxa han defendido su historicidad, las Iglesias protestantes predomina la opinión contraria. Se ha de insistir, sobre todo, en la necesidad de o centrar nuestra atención en el hecho biológico, sino en su significado.

5. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato

1. ¿Qué hace Pilato en el credo?

La presencia de Pilato en el credo, simplemente informa sobre el tiempo y el lugar en que fue crucificado Cristo. El gobernó Judea entre los años 26 y36 d.C. Esto nos ayuda a distinguir la fe cristiana de la mitología (Osiris asesinado por su hermano Seth y resucitado por su esposa Asth) Cristo una persona histórica crucificada.

2. ¿Por qué murió Jesús?

Recordado que un texto sin contexto es un pre-testo, es necesario conocer el motivo de la muerte de la muerte de Jesús.  Hemos oído hablar de a los estudiosos de "la satisfacción vicaria y de la sustitución penal, para explicar   la muerte de Cristo.

No parece coherente con el Dios cristiano pensar que fuera necesario ofrecer una satisfacción a un Dios ofendido, y menos aplacar a un Dios airado como pensaba Lutero:  Tú, mi hijo, tienes que pagar la iniquidad del mundo” (Segundo comentario a Gálatas 1533, Concordia, St, Louis, Missouri, 2009, p.07). 

Dios no aplica la justicia de las repúblicas bananeras, que condenan a los inocentes y absuelven a los culpables. Jesús no sufrió como consecuencia de la justicia divina, sino de la injusticia humana.

Jesús vino a establecer el Reinado e Dios, pero cumpliendo la voluntad del Padre se enfrentó con quienes  le veían como un enemigo de sus intereses y lo pagó con su vida.

 Por tanto, la cruz de Cristo no nos enseña a buscar intencionalmente sufrimientos; nos enseña a mantenernos fieles a nuestra misión en los momentos de dificultad, " a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia" (Concilio Vaticano II. Gaudium et Spes, 38a)

Interesante, en el libro del filósofo Platón, cuatro siglos antes de Cristo, hablando del justo perfecto escribió: "será fustigado y torturado, encadenado, le quemaran lo ojos, y luego de haber sufrido toda clases de males, será crucificado" (Platón, La República, 361 e-362 a - Obras completas, Aguilar, Madrid, 2da  ed. 1972, p. 686).

6. Fue crucificado, muerto y sepultado 

1. Jesús era consciente de lo que le esperaba: "Mi alma está triste hasta el punto de morir" (Mc 14,34). Fue flagelado, cargo con el madero de la cruz y la ignominia de todo crucificado, despojado de sus ropas, los clavaban en la cruz y fue matado por la lanza, luego fue sepultado.

 2. Nos amó hasta el fin. “Padre, perdónalos, porque no saben o que hacen"(Lc 23,34). La crucifixión fue abolida por el primer emperador cristiano (337). A ningún cristino de los tres primeros siglos se le paso nunca por la cabeza representar a Cristo en la cruz. "Escandalo para los judíos y una necedad para los gentiles (1Cor 1, 23). La más antigua figura de Jesús crucificado es un pagano para burlarse de los cristianos. La costumbre no nos ahogue el sentimiento de compasión por Cristo crucificado. 

 

7. Descendió a los infiernos 

1. Apenas dos pasajes en el Nuevo testamento nos habla de descender a los infiernos: 1Pe 3,18-20 ;  Ef 4,8-10. Palabras difíciles de comprender, oscuras, diría Schelling, pero él mismo añade: " no nos está permitido considerar en su conjunto estas palabras como meras fábulas, si es que tenemos algún respeto por la santidad de las antiguas tradiciones".

Hasta finales del siglo IV no se introdujo en el Credo de los Apóstoles, por la intervención de la iglesia de Oriente.

¿Cómo entender eso de Cristo en los infiernos ? Veamos algunos matices que resaltan la afirmación de la Muerte y Resurrección del Señor.

2. Cristo murió realmente, no debemos tomar aquí la palabra infierno como lo imagina la memoria cristiana, sino el antiguo Seol, el reino de los muertos. del Antiguo Testamento. En tiempos de Cristo los saduceos decían que todo acaba con la muerte, por eso un comentarista antiguo aclara muy bien "como hombre que era descendió a los infiernos; pero estaba libre entre los muertos, porque no podía ser retenido por la muerte". (Rufino de Aquileya).

Ahora las iglesias cristianas prefieren decir " descendió al reino de la muerte" en vez de descendió a los infiernos ( lo que llamamos una traducción equivalente dinámica ). 

2. Las consecuencias de la redención de Cristo alcanzan a quienes no lo conoce. Un beneficio para los que estaban en el seol. Los orientales hablan de anástasis "alzamiento", en definitiva , equivale a resurrección, pero incluyendo en esa victoria sobre la muerte también a los demás difuntos.

 Es natural preguntarse ¿cuál es el destino eterno de aquellas personas buenas que no conocieron a Cristo? y aún más interesante, ¿el destino eterno de quienes conocieron el mensaje pero, quizás por el anti testimonio de los cristianos que ellos trataron, no se incorporaron a la Iglesia? A quienes sin culpa propia no ha podido adherirse a Cristo también alcanza la salvación traída por él.´

3. Cristo no solo abre los sepulcro de piedra. Alguien escribió "el infiero son los demás" (Sartre). "Desde

lo hondo a ti grito, Señor; Señor escucha mi voz" (Sal 130,1-2). Pues bien, allá donde alguien gime desde el "infierno", se levanta las manos hacia Cristo, El descenderá hasta allí y lo ayudará a salir. 

8. Al tercer día resucitó de entre los muertos.


1. Resurrección "hacia atrás" y resurrección "hacia delante"

Para la mayoría de nosotros resurrección significa "volver a la vida un muerto". Es bastante peligroso mantener esta imagen. Una cosa es la resurrección "hacia atrás", como ocurrió con Lázaro (c. Jn1,1-44); la hija de Jairo (cf. Mc 5,22-24. 35-43); y el joven de Nain (cf. Lc 7,11-17); volvieron a esta vida mortal y, por tanto, algún tiempo después les llegó nuevamente la muerte.

 Jesús no volvió a la vida mortal, sino que entró en la vida eterna, gloriosa, "donde ya no habrá muerte ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo viejo se ha desvanecido"(Ap 21,4). Los primeros cristianos llamaron muy pronto  al día de la resurrección "el octavo día de la semana", Jesús resucitado había salido fuera del tiempo; era el primer día de la nueva creación.

2. Las apariciones del resucitado . Jesús se apareció durante cuarenta días a sus discípulos nos dicen los libros del Nuevo Testamento. El Credo dice que al tercer día después de su muerte resucitó; pero propiamente lo que tuvo lugar el tercer día  no fue la resurrección, sino la primera aparición del Resucitado a los discípulos. Empezó a vivir su vida nueva en el mismo instante de su muerte. 

Debemos recordar que los discípulo quisieron transmitir el mensaje de Cristo vivo y resucitado, pero en definitiva tuvieron que utilizar el bagaje de su palabra y sus experiencias, pero no suficientes para describir aquello perteneciente a la vida eterna "lo que jamás vio ojo alguno, lo que ningún oído oyó, lo que nadie pudo imaginar" (1Cor 2,9).

Los discípulos dan testimonio de que tras la Resurrección Jesús era el mismo, pero no era el mismo: se hacia presente súbitamente estando cerradas la puerta (Jn 20, 19), o a veces aparecía dee repente y no lo reconocían ( Lc 24,16; Jn 20,14). Nadie tuvo dificultad para reconocer a Lázaro o al joven de Nain cuanto volvieron a esta vida mortal.

 3. Consecuencias de la resurrección

Una sencilla pero hermosa reflexión de un hombre cuasi cristianos que dijo que Jesús  solo estaba separado de nosotros  por tres días: "los tres días que van, según la tradición, del Viernes Santo a la Pascua de la Resurrección. Y -añadía- sería absurdo dar a eso tres días más importancia que a los treinta y tres años anteriores en los que coincidimos. 

 Pero la verdad es que "esos tres días" tienen una importancia decisiva: Que Cristo prefiriera sufrir una muerte atroz antes que retractarse no garantizaba la verdad de su causa, pero el trágico final de Jesús significaba para aquella gente que todo había resultado  ser falso en Él: su pretensión de ser el Hijo de Dios, su autoridad, su anuncio de que llegaba el Reinado de Dios, etc..

Lo cierto es que - como decía Pablo- al tercer día Dios "le avaló delante de todos resucitándolo de entre los muertos" (Hch 17,31). A partir de ese momento los discípulos pudieron releer bajo una nueva luz todo lo que habían vivido junto a Él. Al resucitar el " Jesús de la historia “se convirtió en el "Cristo de la fe".

La resurrección no solo es el entro del Credo, sino que es también el centro de la vida cristiana. No basta creer que Cristo murió. La fe de los cristianos consste en creer que Cristo ha resucitado.

9. Subio a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre

1. La Ascensión al cielo no es un acontecimiento diferente a la Resurrección, sino un aspecto de la misma. Mateo, Juan y Pablo no la mencionan. En el Evangelio de Marco - que originalmente terminaba en Mc 16,8 - tampoco menciona la Ascensión, en el siglo II un autor agregó 12 versículos, en los que inspirándose en el Evangelio de Lucas, añade "fue llevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios ( v.19).

Las apariciones, dicen los estudiosos, fueron manifestaciones milagrosas  de alguien que ya está en el cielo.

2. ¿Qué quiere decir que el resucitado subió al cielo? Lucas eligió hablar [ de lo que no se puede hablar mejor callarse, Wittgenstein], pero no con palabras claras y distintas, sino a través de símbolos "algo que no es así, pero que necesita expresarse así" (Agustín).

Ascensión tiene un sentido de acceder a una situación superior, no necesariamente movimiento físico. Por otra parte el cielo es sobre todo un símbolo ancestral, y digamos que universal, para referirse a Dios. ¡Cristo no es el divino astronauta que alguien nombró, asumiendo que cielo es exclusivamente nombra al cosmos!

La "nube" que ocultó a Jesús (Hch 1,9) no es de las nubes que traen lluvia , sino es otro símbolo de Dios . En la Escritura, tanto en el Antiguo como en el nuevo Testamento aparece esta palabra con un sentido de presencia de Dios.

Los discípulos volvieron a Jerusalén rebosantes de alegría, no porque se había ido el Señor, sino porque  sabían que Cristo, regreso junto al Padre: " Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo  y me voy al Padre" (Jn 16,28).

"En dios vivimos, nos movemos y existimos" (Hch 17,28)

"He aquí que yo estoy con vosotros  todos los días hasta el fin del mundo"(Mt 28,20)

"Me voy y vuelvo a vuestro lado" (jn 14,28)

" Subió a los cielos para llenarlo todo con su presencia (Ef 4,10)

 3. Sentado a la derecha de Dios Padre.  

Esta expresión tiene un carcter simbólico como aparece en muchas citas: (Mc 14,61; 16,19, Hch 2,32;7,56; Rom 3,3; Col 3,1; Heb 10,12; 1 Pe 3,22),  Dios no esta situado en  lugar frente a otros lugares. Una expresión tomada del Salmo 110,1 para indicar que Cristo - tan humillado en la tierra- participa ahora de la dignidad divina de la que se despojo en su vida terrena.

 


10. Desde allí ha de venir a juzgar a vivo y muertos

En el nuevo testamento para eferirse a la últim venidaa  de Cristo usan la palabra griega "paruosía" y significaba  entrada oficial y triunfal del Rey. Este termino les sirvió para mostrar  el contraste entre la primera venida de Cristo - comenzó en un pesebre y termino en la cruz -, la segunda venid  será " con poder divino y la plenitud de la gloria"( Mt.24,30; 26,64).
El libro del Qohelet ( año 150 a. C., habla lleno de amargura,propio de nuestro tiempo: " a todo les aguarda un destino común: al justo y al malvado, (...)al bueno y al pecador (...): Eso es o peor de todo cuanto pasa bajo el sol: quee haya un destino común para todos ( Qoh 9,2-3).
Para la fe cristiana hay un dstino diferentE : El Señor juzgará a vivoy muertos, una expreesión para que quiere decir simplemente juzgará "a todos". El discurso del juicio final , que encontramos en eel Evangelio de Mateo (25,31-46) San uan de la cruz  lo resumión en esta frase: " A la tarde te examinarán en el amor".
Los primeros cristiano experaban espectantees este momento: Marána thá (¡Ven, Señor!) en 1Cor 16,22; y en  Ap 22,20.
Estos textos desgraciadamente han favorecdo una astral del miedo y esto hasta no hacee mucho. Haciendo que muchos  perdieran la fe y otros muchos la conservaran deformada.

Podemos servir a Dios por miedos al castigo  - propio de esclavo; por buscar recompensa - propo de mercenarios; y por amor - lo que es propio de los hijos. 
Recupereemos recupeerar el sentido pleno de la Venida del Señor: la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador  nuestro, Jesucristo ( Tit 2,13). "Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo por meedio de Él " (Jn 3,17). "Una muchedumbre  inmensa, que nadie podría contar; gentes de toda nación,raza, pueblo y lengua" (Ap 7,9).
Eun misteerio el destino de los asesino recalcitrantes, pero lo que sí es seguro que los que nos esforzamos por vivir el Evangelio, aunque sea en medio de nuestras torpezas, nunca debemos tener miedo del juicio divino. 


11. Creo en el Espíritu Santo


1. El gran desconocido. Muchos cristianos conocen que el Espíritu Santo  es la tercera persona de la Santisima Trinidad. Algunos pueden decir: "señor y dador de vida".
Lo que sucede es como a los peces en el agua, no saben lo que es porque han nacido en el agua y ha vivido siempre rodeados de ella.
Fue san Irineo qyuien nos ayudo a compreder un poco más al Espíritu cuando escribió: " Dios tien dos manos para actuar en el mundo: su Hijo y el Espíritu Santo. El Hijo se hizo Dios con nosotros (Mt 1,23); y el Espíritu Santo llegó a ser Dios en nosotros (Rom 5,5).
A veces podemos expeeriementar como dice la secueca de Pentescostés:  "Mira el vacío del hombre, si tu faltas por dentro, cuando no envías tua aliento..."

2. San Lucas el pintor de Pentecostés. Lucas acudiendo a recursos, que no son elementos de la voda ordinaria, quiere transmitirnos una experienca única, como ya lo hizo en el capítulo 9 con la ascensión. Una nube dentro de una sala, una especie de lenguas de fuego, (Hch 2,3). 
Este lenguaje quiere hablarnos de la transformación provocada por el Espíritu Santo en los apostoles: aquelos discípulos teemerosos y mudos, que llevaban varios días "enceerrados  por miedo a los judios" (Jn 20,19) empezaron e repente  a predicar sin que nada  ni nadie pudiera callarles a partir de ese momento.

3. Lucas habla de "una rafaga de viento impeetuoso que llenó tod la ccasa donde estaban los apóstoles" (Hch 2,22). El viento  - igual que el Espíritu Santo - en sí es invsible, pero vemos sus efectos. Pablo enumera los frutos del Espíritu Santo: "amor, alegría,paz tolerancia, agrado, genero sidad, lealtad, sencillez, dominoo de sí " (Gal 2,22.239, bondad, honradez, sinceridad (Ef, 5,9) justicia (Filp 1,11); libertad cristiana (2Cor 3,17).

4.El Espíritu Santo en la actualidad. El expiritu no empuja sólo a los creyentes , sino a todos: cuando te acercas a lguín dificil pero necesitado de cercanía, si en la enfeermeedad grave que corta en seco tus proyectos y logras mantener la alegía, descubrirndo una fortaleza en tí, que a ti  iso te sorprende ...es el Espíritu santo que está en tí y te mueve. Que suerte, nosotros, si recoocemos esa fuerza que nos viene de dentro y nos sorprende .
Lucas nos dice que vino sobrre los apostoles el día de Penteecostés y está con nootros hoy. El Hio d Dios y el Espíritu Santo son envidos a donde ya sde encontraban (Agustín) "Ser enviado, dice Agustín, equivale a haerse visible" Cuando creemos de verdad que el Espíritu Santo está en nosotros, nos lanzamos a empreder obras más arriesgada en favoer de los demás. "Dios y  yo mayiríia absoluta", dicen los cursillistas. No decimos existe el Espíritu Santo, sino creemos  en el Espiritu Santo. ¿Qué cambiaría  en mi vida  sino creyera en el Espíritu Santo ?

 12. La Santa Iglesia Católica 
1. La Iglesia piedra de escándalo. Recordamos: el cristianos no cree "en" la Iglesia, sino unicamente "en" Dios. Mencionamos la Iglesia y otras cuatro realidades que son obra del Espíritu Santo.
Despues de la reesurrección de Cristo que había reunido a sus discipulos, hubo una dispersión. El encrgdo de reunir otra vez a los discípulos  fue el Espíritu Santo, la Iglesia es fruto de la enseñanza de Jesús y nació el día de Penteecistés, Cristo y el Espíritu Santo son "cofundadores".

Extraordinarias palabras de Mons.Ignazios Hazin, metropolitano ortodoxo de Lataquia: "Sin el Espíritu Santo Dios está lejos. Cristo e encuentra en el pasado, el Evangelio es letra muerta,la Iglesia una simple organización, la autoridad un despotismo, la misión una propaganda, el culto una evocación y eel actuar cristiano una moral de esclavos. Con el Espíritu Santo: Cristo resucitado está presente; el Evangelio es poder de vida; La Iglesia significa comunión trinitaria; la autoridad es un servicio liberador; la misión es un nuevo Pentecostés; la liturgia es memoral y anticipación; y toda vida cristiana queda deificada".

2. ¿La Iglesia santa?  En la Iglesia hay doble protagonista: el Espirítu Santo y los bautizados.  Entre los bautizados hay santos y pecadores. Reconociendo las terribles crisis que han asolado la Iglesia Sant es útil recordad unapalabrase  Bernanos: a los santos auténticos nunca les pasa por la mente abandonar la iglesia; encambio quienes se marchan escsndalizados son ls mediocres... "Conocemos tanto mejor lo que hay en la iglsia de humano, cuanto menos dignos somos de conoceer lo que tieene de divino".



3. Mi nombre es cristiano; mi apellido es Cátolico.  Eadjetivo católico no es el nombre de una determinadaa confeesión crstiana. Desde el siglo II viene calificándose  a la iglesia de "católica". Con San paiano podemos decir: " mi nombre es crstiano; mi apellido es Cátólico. El prmero decrie lo que soy, el segúndo lo explica y l pone  prueeba". 
Katyholikós significa universal. Decía Agustín: " todas las lenguas  concuerdan en una misma fe. En este vestido hay varieedad , pero noroturas".



 13. La Comunión de los santos
La verdad de la comunión de los santos fue la verdasd de fe qu se incorporó al Credo de los Apótoles más tardiamente (siglo IV). En España no se conocía en siglo VIII, parece que la acaptación uniivarsal se hizo esperar hasta cominenzos del siglo XII.
Del latín " communio santorum" puede interpretarse como - comunión de los que son santos -  munión con lo santo.



1. Comunión entre las personas santas . Si crees en la iglesia, ¿ qué otra cosa es la Iglsia que la congregación de todos los santos? Recordemos eque ; en la antiguedad cristiana la palabra "santo" no tenía el sentido ético que nosotros le damos; se consideraba "santo" todo lo que entra en relación con Dios. En el Nuevo testamento se llama "santos" a los que creen en el Sdñor Jesús y se ha incorporado a la Iglesia por el bautismo ( cf. Hch 9,13. 32.41; Rom 8,27;1Cor 6,1; 14,33). Con la mentaldad actual las citas del nueevo Testamento se entendería como " llamados a ser santos".
Así, pues, tambien los pecadores están incluidos en la comunión de los santo. Comparando Santo Tomás la Iglesia con el cuerpo, como ya lo había hecho san Pablo (cf. 1Cor 12.12-30; Rom  12,4-5), y explca " entre los miembros de la Iglesia el principal es Cristo, porque es su Cabeza... por tanto, el bien de Cristo, se comunica a todos los cristianos. 
Con una mentalidad moderna  hoy los jovenes para expplicar esta verdad no habrian acudido al cuerpo como  Santo tomas, ni a la ciudad como Lutero, sino a Twiter y facebook, la comunión de los santos es la más antigua y la más beneficiosa  de las redes sociales.

2. Comunión de loss bienes espirituales. Los cristianos no somos islas, no vamos hacia Dios en solitario, sino apoyados por todos los hermanos en la fe. Formamos una gran familia donde todos sus miembros  se ayudan y se poyan mutuamente. " La comunión de los santos va más allá de la vida terrena, va más allá de la muerte y dura para sieempre (Papa Francisco). todos los bautizados que están aquí, las almas del purgatorio y los bienaventurados del cielo forman una sola gran familia. Esta es la razón de la oración de intercesión.
La comnión de los santos  nos asegura que nuestra entrega será simpre fecunda, aun a veces donde nunca lo habríamos imaginado.


3.Comunión de bienes materiales. "Mientras  tengamos oportunidad , hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe  (Gal 6,10). Comunicación de bienes entre las distintas comunidades cristianas. La comunión de los bienes debe alcanzar a los no cristianos; " Si no saludais más que a vuestros hermanoos, ¿qué haceis de particular?¿No hacen eso mismo los gentiles? (Mt 5,47).



4. Comunión con "lo santo" que hay en la Iglesia. La mesa de la Plabra y la mesa de la Eucaristía. 
     La palabra de Dios.Quien no conoce la escritura no conoce a Cristo. En los primeros tiempo las Escrituras era un libro que se leia esclusivamentee en las liturgías comunitarios, hoy los protestantes más bien lo consideran un libro para leer en privado.  la prioridad de la lectura en la Liturgia debe mantenerse: "La lectura risto "está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Igleeesa la Sagrada Escrituura, es Él quien habla ( Concilio Vaticano II, Sacrosantum Concilium). La lectura personal de la Biblia sigue siendo una asignatura pendiente en las comunidades católicas.
Debemos leer la Palabra como discípulos no simplemete como curiosos. La lectio divina es un metodo, entre otros , muy bueno para heceer una lectura reposada y eficaz de los teextos.

5. Los sacramentos. Ante el incomprensible  sileencio que guarda el Credo sobre los sacramentos y especialmente sobre la eucaris tía, San León Magno hablaba de "sacramentorum communio". Los sacramentos son signos, ritos, plenos de gracia, para algunos los ritos no sirven para nada, pero no es verdad, pues responden a una necesidad antropólogica y sin ellos la vida humana seríia más pobre.
Un adolescente le pregunto al sacerdote. "¿ para qué  sirvee ir a misa?" el sacerdote contestó: " Para nada, absolutamente para nada. Igual que tampoco sirve para nada besar a tus padres por la noche antees de acostarte."

Los sacramentos son ritos  que ceelebran y dan visibilidad  a la presencia de Crito en las experiencias fundamentales de la vida humana: nacer (bautismo), pasara la vida adulta ( confirmación), el enamoramiento (matrimonio) y a consagración al servicio de la comunidad cristiana (orden), la contidinanidad de la vida cristiana (eucariatía), el fracaso ( la penitencia) y la lucha contra la en fermedad , en la debildad ( unción de los enfermos). Son signos visibles  de algo invisible que hacen realmente lo que signifcan - la definición clásical-. En la Eucaristía , de una manera excepcional, por la  Palabras de Jesús ( Mt, 26,26) es un signo de presencia, un signo eficaz que hace realmente presente a Cristo Resucitado, que nos  da la vida que  Él nos alcanzó.
Es Cristo mismo que actua en el sacerdote, su eficacia no depende de la mayor o menor santidad del ministro, pero si es necesario la auténtica acogida del discipulo, para que no suceda lo que nos dicee Juan: "vino a los suyos pero los suyos no le recibieron" (jn 1,11)


 14. El perdón de los pecados 
Un detalle a tener en cuenta, el credo no haba de pecado, sino del perdón de los pecados. En ls origenes de nuestra Comunidad cristian el perdón de los pecados estaba estechamentee vinculado con el sacramento del Bautismo, hoy vinculamos el perdón de los pecados más frecuenteemente,  con el sacraento  de la confesión o penitenca. 

1. El pecado. Hoy no es fácil hablar de este tema, pues como en otras afirmaciones creyentes hoy no tienen releevancia. En 1946 ya Pio XII dijo: "el pecado del siglo es la perdida del sentido del pecado".
Para muchos hoy pecado no significa más que un momento de placer o capricho momentaneo, es trstee que confundamos esta realidad tan unida a nuestra condición humana con  cosas ridiculas y superficiales.

Hablar del pecado como trangresion ala leey de diios es correcta pero insuficiente. En el Antiguo Testamente el pecado esta estrechameente ligado  a la ruptura  de la relación con Dios y con los demás seres humanos. Hoy esta realidad no se reduce al acto personal inmeediato sino que esta inscrito en las estructuras de pecaddo de qu enos habla San juan pablo II.
En el Antiguo  Testamento tambiéncontramos otra visióndel pecado: l pecado como una meta no alcanzada,un objetivo fallido;quien peca no acieerta en el blanco de la propia vida y echa a perder el proyecto de Dios tenía sobree él.  En esta perpectiva pecar no solo es hacr  el mal, sino haceerse mal.
para el cristiano pecado implica a Dios, sino sería un error, una maldad. Al pecr haceemos sufrir a Dios; pero no porque le ofeendamos directamentee e Él, sino  porque nos hacemos daño unos a otros, o bieen nosotros mismos.

2. El perdón. Es sumanente importantee para nuestra salud mental y espiritual que no interpreteemoal mal la mitrada d Dios cuando pecamos. No es una mirada de ira  de un Dios perseguirdor, no, la rada que Dios nos dirige cuando peecaamos se parece más bien a la mirada dolorida ee una madre hacia el hijo que va por mal  camino. El Dios de Jesús es un Padre maternal, siempre dispuesto a la comprensión y a la ayuda, que hagamos lo que hagamos nos reecibirá con los brazos abiertos, como podemos ver en la hermosa parábola del hijo prodigo (Lc15,11-24).
El perdón nunca exime de las responsabliad,  y de reparar el mal que ha producido.  Y no solo en razón de la justicia, sino también para sanar las heridas producidas a sí mismo .
En un lenguaje actual, sacado de una escena de la película "Pena de muerte", de Tim Robbins (1995) podemos acercarno al verdadero signiificado del perdón. Es cuano el el momento de ser  ejecutado  un asesino confeso, una hermana lee dice: que es hijo de Dios, y el condendo a merte dice "Nadie me había llamado hijo de Dio; me habían llamado hijo de p. muchas vecees, pero no hijo de Dios.

15. La resurrección de la carne.

Cristo es el primero en resucitar  de entre losmueertos (Hch 26,23)."El primogenito de los que triunfan sobre la muerte"Col 1,18; Ap 1,5; 1Cor 15,20) él es el que abre el seno materno de todos losque nacen para lavida nueva.

1. Vida después de la muerte. La vida humano digamos que tiene tres fases: dentro del seno materno, en la vida en la tierra y la vida después de la muerte.
La expresión , resurrección de la carne, no tiene que confundirnos con "reencarnación", reanimación del cadáver.  La antropología bíblica,"carne" singnifica la persona humana completa. "La palabra se hizo Carne "(Jn 1,14), se hizo hombre. No se trata, tampoco de la inmortalidad del alma, como pensaba Platón, sino en la resurrección del ser humano, todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, intelgencia y voluntad. 
Nuestra resurrección como la de Cristo no será una resurrección hacia tras para volver a tomar el cuerpo que ahora tenemos, sino una resurrección hacia delante   para empezar la vida eterna.

2. ¿Con qué cuerpo resucitaremos? Pablo tratando de responder a la pregunta ¿cómo resucitarán los muertos? Respone: "lo que tu siembras no es cuerpo que va a brotar, sino una simple semilla... Se siembra algo corruptiblee, resucita incorruptible; se siembre una cosa despreciable, reesucita resplandeciente de gloria; se siembra algo endeble, se resucita pleno de vigor; se siembre, en fin, un cuerpo animal, resucita un cueerpo espiritual " (1 Cor 15,34-44; Jn 12,24).
 Pero Pablo no nos muestra lo que será al otro lado de la mueerte; "lo que jamás vió ojo alguno, lo que ningún oido oyó, lo que nadie pudo imaginar, es lo que Dios tiene prparado para quieenes le aman (1Cor 2,9)
No me hables de glorias, ni alabanzas  de bienaventurados,ni me digais nada de los ángeles, creo que un Amor mee espera" ( Sor María del spiritu Santo  ( 1922-1967).
16. La vida eterna.
Mejor deberiamos decir salvación eterna. El cielo que esperamos no tiene que ver con el cielo que contemplamos en uanoche estrellada. El cielo es la morada de Dios ( Sal 2,4 20,67;123,1) En algunos pasajes cielo se utiliza como  sinónimo de Dios (Mc 11,30; Lc 15,18.21; Jn 3,27).
La sencia de la vida eterna es  disfrutar de Dios, gozar de la comunión de via que Él nos concede, sin que exista  ya la posibilidad de alejarnos de ÉL.
Atentos,  la eternidad no es un tiempo ilimitado, infinito, la apocalisis  dice :"ya no habra tieeempo" (ap.10,6).  La eternidad no tiene que ver con el tiempo es el presente de Dios.

3. Reencontrarnos a nuestros seres queridos. Ortega dijo : " Yo soy yo y mis circunstancia, y si la salvo a ella no me salvo yo ". La salvación no es solo gozar de Dios, es gozar juntos de Dios. Por eso decimos que cremos en  la resurrección de los muertos, no en la inmortalidad del alma, porque el cuerpo es nuestro medio de expresión; estamos orientados hacia la convivencia.
Es bello pensar que cuando un enamorado dice <>: te querre eternamente, no sabe bieen lo que está diciendo, pero curiosamente esa es la expresión más firme para los que aman a Dios.

4. Reencontraremos los frutos de nuestro trabajo. "Sus obras  los acompañaran" (Ap 14,13), ¿cómo entender esto? seguuipos bajo la consigna que somos incapaces de imaginar  cómo será el universo resucitado, pero la reflexión dela Iglesia en el  Conciolio Vaticano II nos dice : Todos los frutos excelentes  de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, despues de habeerlo propagado por la tieerra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volvereos a encontrarlos limpíos  de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno universal." Gaudium et spes, 39 c.

5. Reencontraremos un mundo nuevo. Dios nos promete " un cielo nuevo  y una tiera nueva" (Is 65,17;66,22; Ap 21,1;2 Pe 3,13). Pasaremos un momento de discontinuidad, muerte, fin del mundo, pero no significa destrucción, sino transformación que lleva a la plenitud.


Continuará.


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