Evangelización, iniciación, catequesis, pastoral
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martes, junio 23, 2026

Fanatismos


Es importante conocer las razones del fundamentalismo, las fobias y los fanatismos. A veces se presentan como posturas de certeza y fuerza, pero es todo lo contrario. Vamos a ver.

Por fundamentalismo se entiende un marco de referencia sólido y seguro, en el que los individuos sostenidos por la colectividad se sienten aliviados de sus angustias y amenazas. Esto exige rigor, firmeza inquebrantable, carencia de flexibilidad, una oposición tajante ante toda novedad y el aporte exterior.

Fomenta una desvalorización de los condicionamientos afectivos, sociales y culturales en el sujeto. Incapacidad de empatía, miedo a los cambios personales, sociales y culturales, evita por todos los medios cuestionarse a sí mismo de forma serena, algo totalmente ausente del fundamentalismo.

Las posturas fundamentalistas se presentan en todos nosotros; es algo que nos atañe personalmente. No es exclusivo de personalidades con perfil patológico.

Ante la falta de un sistema referencial de valores, surge un deseo compulsivo de identidad. La actual crisis cultural puede suscitar reacciones de tipo fundamentalista allí donde menos pensemos; la incertidumbre es, por contraste, terreno abonado para la intolerancia. La tentación de simplificación frente a lo complejo y la opacidad de nuestra sociedad nos impulsa hacia la huida o imposición de soluciones rígidas. Sin un marco sólido de referencia, esa débil identidad puede sentirse amenazada y se busca la seguridad a cualquier precio. Se siente miedo y se quiere evitar el fracaso existencial.

El fanatismo y las fobias son más bien un reflejo de nuestros miedos que el rechazo de lo diferente. Tristemente, sin darnos cuenta, lo que queremos ver como criterio de seguridad y fuerza es, en realidad, sensación de impotencia, reacción patológica ante la inminencia sentida de una quiebra de la estabilidad del mundo personal y colectivo, ante la amenaza del caos, si los fundamentos ceden.

Podemos definir el fundamentalismo como una huida hacia la radicalidad, vinculada a una actitud agresiva, con rechazo de la racionalidad, del desarrollo de la libertad y de la percepción limitada de la realidad para el individuo y la sociedad.


El presente se vive como amenaza, el futuro como incertidumbre y un pasado manipulado como terreno propicio para el refugio y enfrentar la creatividad, anclándose en el pasado. El dogmatismo, la intolerancia, la cerrazón ideológica se asientan en la creencia de la posesión absoluta de la verdad. Fanatismo

El fundamentalismo se considera que surge como “una corriente ideológica o religiosa que exige una adhesión estricta y literal a unos principios o textos fundacionales. Rechaza cualquier adaptación a los tiempos modernos, promoviendo el aislamiento, la intolerancia hacia otras creencias y la imposición de sus dogmas”; hoy podemos decir más correctamente que el fundamentalismo arraiga en la interioridad del individuo con un perfil psicológico rígido e inflexible, asediado por miedos, angustias, por la incertidumbre y la inseguridad, por la complejidad y el pluralismo, por la incapacidad para la libertad y la comprensión del entorno humano y social, amparado en ideologías políticas, sociales y religiosas. 




viernes, mayo 08, 2026

Llegar a ser persona adulta

 


Era un pensar común que la adulted era custión de tiempo, hoy eso no está tan claro

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, donde lo inmediato justifica cualquier desinterés por lo demás. La constante circulación de información desordenada, falsa y reiterativa tiene como único objetivo acaparar la atención de las personas y distraerlas de aquello que exige esfuerzo y capacidad crítica para mantenerse libres frente a los intereses de los poderosos.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, a evitar quedarnos en titulares o contenidos superficiales y a dedicar tiempo a la lectura, al diálogo y a la introspección. Esto solo es posible mediante una reflexión serena y pausada, que exige decisión, tiempo y disposición.

Este hábito no surge de manera espontánea, ya que existe una poderosa estructura mediática enfocada en diluir la reflexión personal y la independencia crítica frente a la información que consumimos.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual; el pensamiento crítico debe ocupar ese lugar. La información y los conocimientos que elegimos deben analizarse, confrontarse y ponerse en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida contribuye a formar personas más conscientes y menos manipulables.



Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede desarrollarse mediante el esfuerzo personal y educativo, y necesita un entorno social y cultural abierto, basado en un diálogo auténtico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y lo superficial, pero también pueden utilizarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso, y surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea a pequeña escala: en la comunidad, en el trabajo o en las relaciones cotidianas.

Por último, hay un elemento esencial: la coherencia. Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno, sino el modo concreto de hacer posible el respeto y la valoración de toda persona, incluso de quien se equivoca.

La participación en lo colectivo, con la intención de comprender y comprenderse, es un requisito necesario para crecer en libertad y entendimiento. Contamos con la filosofía, la ética y el debate bien guiado como herramientas para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes.



Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:
¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?

Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo. El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.

La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana y coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.

La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.

Son necesarias conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes del pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.

lunes, abril 20, 2026

Persona libre

 


Ser persona

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, lo inmediato justifica cualquier desinterés por lo demás. La continua información desordenada, falsa y reiterativa tiene como sólo objetivo acaparar la tención de la persona y distraer cualquier interés que exige esfuerzo y capacidad crítica.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, evitar quedarnos en titulares o contenidos superficiales y dedicar tiempo a la lectura, al diálogo y la introspección. Ello solo es posible con una reflexión serena y pausada que exige decisión, tiempo y disponibilidad.

Esto no surge de una manera espontánea, ya que hay una extraordinaria estructura mediática totalmente enfocada a diluir la reflexión personal y la independencia crítica ante la información necesaria.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual, el pensamiento crítico debe ocupar nuestro empeño e interés. La información y los conocimientos que elegimos hay que analizarnos, confrontarlos y ponerlos en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida ayuda a formar personas más conscientes y menos manipulables.

Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede encontrarse mediante el esfuerzo personal, educativo y necesita un ámbito social y cultural abierto en un espacio de dialogo autentico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y superficial, pero también pueden usarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso y este surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea en pequeñas escalas: en la comunidad, en el trabajo, en las relaciones cotidianas.

Por último, hay un elemento esencial: la coherencia. Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno es el modo concreto de hacer posible el respeto y valoración de toda persona, también la que se equivoca.

La participación en el colectivo con la intención de comprender y comprenderse es un requisito necesario para crecer en libertad y comprensión. Contamos con la filosofía , la ética y el debate bien guiado para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes.   


Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:

¿Por qué pienso lo que pienso?

¿De dónde vienen mis creencias?

¿Estoy abierto a cambiar de opinión?

Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo.


El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.
La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana, coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.
Conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes de pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.


jueves, marzo 19, 2026

Ser más persona

 

¿El Pensamiento crítico es Posible?

La realidad 

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, lo inmediato justifica cualquier desinterés por todo lo demás. La continua información desordenada, falsa y reiterativa tiene como sólo objetivo acaparar la tención de la persona y distraer cualquier esfuerzo de alcanzar una mirada libre, crítica e indemendiente.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, evitar quedarnos en titulares o contenidos rápidos y dedicar tiempo a la lectura, el diálogo y la introspección. Ello solo es posible con una reflexión serena y pausada que exige disponibilidad y tiempo.

Esto no surge de una manera espontánea, ya que hay una extraordinaria estructura mediática totalmente enfocada de eliminar la reflexión personal y la independencia crítica ante la información pertinente.

Esfuerzo personal 

Superar la tendencia a la superficialidad debe realzarse desde un trabajo personal, educativo y colectivo.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual, el pensamiento crítico debe ocupar nuestro esfuerzo e interés. La información y los conocimientos que elegimos hay que analizarnos, confrontarlos y ponerlos en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida ayuda a formar personas másE conscientes y menos manipulables.


Educativo y social 

Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede encontrarse  mediante el esfuerzo personal, educativo y necesita un ámbito social y cultural abierto en un espacio de dialogo autentico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y superficial, pero también pueden usarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso y este surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea en pequeñas escalas: en la comunidad, en el trabajo, en las relaciones cotidianas.

Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:

¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?
Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo.


Hay un elemento esencial: la coherencia

Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno es el modo concreto d hacer posible el respeto y valoración de toda persona, también la que se equivoca.

La participación en el colectivo con la intención de comprender y comprenderse es un requisito necesario para crecer en libertad y comprensión. Contamos con la filosofía , la ética y el debate bien guiado para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes. 


El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.
La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana, coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.
Conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes de pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.



miércoles, marzo 04, 2026

En este tiempo de guerras


EN TIEMPOS DE GUERRA Y PREPOTENCIA DEL MAL

1.      Las cosas no están bien. Pareciera que todos los esfuerzos y medios que tenemos para mejorarlas están agotados. El desaliento y el desánimo nos asedian, pero la irracionalidad y la crispación pueden llevarnos a cometer errores irreparables. ¿Qué hacer?

Hemos escuchado muchas razones y motivos para hacer frente al mal, pero nosotros mismos vaciamos de su fuerza las palabras y reflexiones que nos llegan.

Hoy quiero recordar que la Palabra de Dios nos ofrece las herramientas válidas para reconstruir la convivencia y la justicia.

 No devuelvas mal por mal, rompe la dinámica de la maldad. Protege, cuida, y haz el bien. Es increíble cómo la fuerza de plantarle cara a la prepotencia del poderoso con la actitud de la serenidad y el valor puede desenmascarar el mal y debilitarle. Dios te ofrece su fuerza si tú eliges su gracia.

2.        Solemos confundir fuerza con rechazo y violencia. La fuerza más transformadora es el conocimiento al servicio de la verdad y el bien común.

No basta tener la razón; hay que tener el valor moral de buscar el bien y la justicia. 

Somos testigos de que la máxima debilidad para oponerse al mal está en nosotros mismos, que estamos contaminados de egoísmo, orgullos y soberbia.

Traducido a la palestra social, somos muchos los que echamos en falta un liderazgo moral y auténtico refrendado por una trayectoria honesta de servicio y una voluntad decidida de reconocer los errores y optar por el cambio personal y social.

 Alguien dijo: "Basta que los buenos no hagan nada para que el mal triunfe", y yo añado: Basta que los falsos asuman el liderazgo para que los que buscan el bien sean confundidos.

 3.        Debemos escuchar el llamado y acoger la invitación para unirnos, para liberarnos de toda opresión y mordaza que no nos deja organizarnos para construir la justicia y el bien común. El abuso, la ignorancia y el fraude son la moneda de cambio más abundante en nuestra sociedad.

 Para no entrar en este mercado de engaño y falsedad, el primer paso es apreciar el valor de la responsabilidad, de asumir las consecuencias de todos nuestros actos. La integridad de nuestra conducta. 

Desde esta actitud podremos reparar el mal hecho y comprometernos eficazmente en una acción liberadora y transformadora de nosotros y de la sociedad en que vivimos.

 Siendo misericordiosos y justos como nuestro Padre es justo. La mayor razón para no ser cómplices del mal es reconocernos hijos de Dios.



4.     
Es el tiempo de mirar más allá de nuestros miedos e intolerancias.
      Cada uno de nosotros  ha recibido una llamada. No huyamos.

 Desde la experiencia vivida en nuestra querida Venezuela, es inconcebible que haya gente despistada que no se dé cuenta de que absolutamente todos necesitamos un cambio de actitud y asumir las responsabilidades propias desde el realismo de la esperanza, no desde el miedo y el resentimiento. 

Vencer el interés mezquino y egoísta, para no seguir con más de lo mismo, y optar por un estilo de vida de llamado y vocación para el servicio. Por encima de los fracasos y golpes recibidos, hemos de elegir ser constructores de paz, no de violencia, de convivencia y no de crispación, de justicia y solidaridad, no de abuso y avaricia.

 


5.      Si somos humildes y oramos con verdad al Dios de la vida, él nos dará el coraje y el valor  de luchar con la justicia al lado de los hermanos.

La liberación auténtica es vocación de pueblo, es territorio de solidaridad y justicia.  El Reino de Dios padece violencia, pero nuestra fuerza está en la misericordia y la compasión.

Hace falta más fuerza para ser justos y misericordiosos que para ser vengativos y castigadores.

En definitiva, la victoria es de los que perseveran en el bien y no ponen obstáculos a la fuerza del Espíritu que dirige todas las cosas hacia la plenitud.

Tiempos difíciles, pero también apasionantes, para ser testigos del poder del bien y la esperanza. La fe es signo de nuestro amor y confianza en quien nos invita a dar la vida por los amigos. 

jueves, enero 22, 2026

En pocas palabras

 

Saludos. 

Quiero compartir con ustedes un pensamiento muy recurrente en mí y presente en personas que sigo. Vivimos en una sociedad plagada de imágenes y noticias, que no buscan ni la verdad ni el sentido, sino el entretenimiento y la superficialidad. 

Los jóvenes que se paran un momento y perciben la manipulación y el interés bastardo que individuos y grupos de poder propagan, se sienten manipulados y experimentan la vida como una realidad sin sentido ni metas. No merece la pena soportar ni una molestia; es preferible salir de esto. A veces pueden gritar: “Quiero bajarme de esta mentira”.


En búsqueda 


jueves, diciembre 18, 2025

Sentido y propósito

 Buscando sentido y propósito, caminos por recorrer.

Vivir no es dejar que el tiempo pase. El tiempo es un convencionalismo. ¿Qué es la vida? 

Hay muchas maneras de dejar pasar el tiempo: en colas, durmiendo, leyendo, conversando, trabajando, divirtiéndose; hacer algo por alguien, sufriendo, amando... Pero todo ello, en definitiva, nos permite ocupar el tiempo, convertir en lo que hacemos el vacío.

Más que nunca, estamos condicionados por la búsqueda de la satisfacción inmediata. El instante es lo importante. Lo que hacemos pareciera que se agota en sí mismo, no se conecta con nada. Pasa, no se detiene, no hay un de dónde ni un adónde.

Y a pesar de todo lo que podamos decir, pensar o sentir, el mundo, sin embargo, se mueve, eppur si muove. Nos movemos, venimos de algún lugar o momento y vamos hacia alguna parte. Es obvio que nuestros momentos e instantes se organizan y se buscan y se autocompletan o se eliminan. Hay quien se obsesiona por aislarse y evitar cualquier pregunta más allá de retener el disfrute capturado o rechazar el disgusto inesperado. ¿Lo consiguen?

 

No seríamos los primeros en pensar que estamos viviendo una ilusión, que lo que llamamos real es fruto de nuestra imaginación. Hay una profunda llamada a la nada; lo que es no es nuestro, ni nunca lo será; lo tenemos por un instante y se desvanece, ya no es.           


 
Entre el ayer y el mañana, el hoy se disipa con nombrarlo. ¿Si atamos los instantes en el recuerdo? ¿No es una quimera?

Hay algo que no es materia y, sin embargo, es real. Es como un valor añadido. Cuando los instantes tienen una dirección. Cuando los hechos tienen un propósito. Cuando la vida tiene un sentido. Queremos superar la servidumbre de la nada, la opresión del sinsentido y el sometimiento al absurdo.

Vivimos inmersos y obsesionados por las imágenes; la realidad no nos atrae y nos molesta. Buscamos mantener ocupada nuestra atención y anular nuestros sueños. Los medios nos sumergen de nuevo en la caverna; no anhelamos la verdad y aceptamos lo que nos ofrecen como sucedáneo de lo real.

No es cuestión de destino; es necesario tomar decisiones que nos transporten más allá de nosotros mismos y nos refieran a la fuente del ser, que no es otra que el Amor Creador.


jueves, octubre 23, 2025

CANSADOS

 


Vivimos en la sociedad del cansancio (Byung-Chul Han)

Ya no son, como antes , solo las estructuras externas las que nos oprimen; ahora es el propio sujeto quien se exige cada vez más, en nombre de la eficacia, la realización personal, las exigencias institucionales , la productividad y el éxito.

Solo seremos testigos de Dios si nos dejamos amar y amamos. "Siempre trabajas y moviéndote de un lado al otro sin parar , nunca te has detenido y me has mirado a los ojos".

El descanso verdadero sólo lo puedo encontrarlo cuando soy capaz de poner nombre a mi insatisfacción, a mis molestias corporales, mi desgaste, no dormir bien y mi desaliento , aquello que me hace pasarlo mal, delante de Dios, de mi mismo  y a las personas que en verdad pueden  ayudarme.

Si me esfuerzo, en verdad, por encontrar caminos seremos, sobrios y novedosos de paz: una relación de amistad, un silencio orante prolongado, hacer gestos que transformen lo ordinario en comunión, dibujar, tocar la guitarra, escribir dando voz a los que está dentro, un filme interesante, una visita a un familiar, un cafe entre amigos, simplemente parparse , respirar profundo y mirar alrededor viendo los detalles que el amor me regala y el descanso nos envuelve.(Mt 6,28)

Dejémonos conducir por el buen pastor que nos hace descansar (Sal 23)

miércoles, octubre 22, 2025

DESCANSO EN TIEMPO DE PRISAS

 


DESCANSO  EN TIEMPOS DE PRISA Y PRODUCCIÓN 


Salmo 139 – "Tú me sondeas y me conoces"
Eclesiastés 3,1-11 "Hay un tiempo para todo, tiempo de dar gracias." 

Descanso y confianza en la providencia están estrechamente unidas. Vamos a reflexionar sobre el descanso sabático.

En el relato del Génesis, recogido en el Exodo20,11 como el mandato del Sabbat, es día para contemplar, gozar, para bendecir. No es sólo un alivio para el cuerpo , es un acto espiritual.

El descanso nos hace recordar que “somos criaturas, no dioses, y nuestra identidad no se juega en el hacer constante, sino en el sabernos amados.”

El descanso es un signo de una libertad conquistada y regalada.






En Deuteronomio 5,15 se nos recuerda: “Acuérdate de que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido. Por eso el Señor tu Dios te manda guardar el sábado”.

Descanso: un acto de memoria y justicia. No se ha hecho para la opresión y el trabajo sin alma.

Esta segunda visión añade la dimensión social del descanso. La dignidad del ser humano exige un ritmo justo y liberador en nuestro trabajo. El Shabat debe ser visto como un acto de solidaridad, de inclusión, de protección frente a la lógica del rendimiento y la obsesión por la norma que aplasta a los más débiles. [ Entendemos la actitud de Jesús rente al Sabbat]

Descansar no puede ser visto como parar cuando me apetece o buscar una excusa para eludir responsabilidades. El descanso ha de ser la coronación de una tarea, no una sustitución. Hay un cansancio bueno, el de quien ha sembrado y ahora deja que la tierra haga su trabajo.

Creo que pocas veces nos damos cuenta de que descansar exige también delegar, confiar en que los otros continuarán la obra. Es un acto de humildad: reconocer que no somos imprescindibles

La vida no es una empresa que nos deba absorber, sino un don que se construye entre muchos. “Señor, he hecho lo que he me fue mandado, somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer.(Lc 17,10)

Nuestro descanso debe ser inclusivo. Procurar hacer de nuestro descanso un gesto de fraternidad, en espacio compartido, en responsabilidad por el descanso ajeno.

Jesús, el descanso que renueva la vida
















Resulta llamativo que uno de los motivos que más tensiones provocó entre Jesús y las autoridades religiosas de su tiempo fuera precisamente el sábado. Luego podemos pensar que no es un tema baladí.

Jesús no rompe e sábado sino que quiere devolverle su sentido originario. “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mt,5,17)

Lo que era un signo de comunión, de libertad y de confianza se había transformado en un precepto inflexible que generaba miedo, culpa o exclusión. “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27)

“Vengan ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco” (Mc 6,31) El descanso no es absoluto, la compasión es prioritaria y Jesús interrumpe el descanso para ir a donde la gente el busca como ovejas sin pastor. (Mc 6,34). El descanso en Dios no es evasivo, sino regenerador, un descanso desde la escucha, desde la oración, desde estar con el Padre.

El descanso creyente como un gesto profético de resistencia contra una forma de vida que quiere hacernos creer que solo somos en la medida que hacemos cosas, que producimos.

Defender el descanso para todos; pobres, enfermos, ancianos, explotados, es defender la dignidad humana y la justicia.

El activismo nos hace confundir entrega con agotamiento. La entrega cristiana es un camino de vida abundante en la que cuidamos la gracia recibida y servimos desde la plenitud, no desde la carencia.

Cuando reconocemos nuestra necesidad legítima, nos volvemos más compasivos con quienes caminan a nuestro lado.  

El descanso como experiencia de oración y contemplación

 Encontrar un ritmo que nos reconcilia con lo que somos,  dejamos de huir de nosotros mismos y nos dejamos habitar por Dios. 

         Nuestra oración puede convertirse en un descanso de Dios.








Salmos 62 –

En Dios sólo descansa el alma mía, de él espero mi salvación.
Sólo él es mi roca y mi salvador, si es mi fortaleza, no he de vacilar.
¿Hasta cuándo se lanzan todos contra uno, para juntos demolerlo como se echa abajo un muro, como se derriba una cerca?
Todos sus proyectos son sólo engaños, su placer es mentir; con lo falso en la boca ellos bendicen, y en su interior maldicen.
Sólo en Dios tendrás tu descanso, alma mía, pues de él me viene mi esperanza.
Sólo él es mi roca y mi salvador, si es mi fortaleza, no he de vacilar.
En Dios están mi salvación y mi gloria, él es mi roca y mi fuerza, en él me abrigo.
Pueblo mío, confíen siempre en él, abran su corazón delante de él, Dios es nuestro refugio.
El vulgo no es más que una pelusa, y de los de arriba no se puede fiar. Si en la balanza se pusieran todos, ni un soplo pesarían.
No vayan a contar con la violencia ni se hagan ilusiones con la rapiña; el corazón no se apegue a las riquezas cuando se acrecientan.
Una vez Dios habló, dos cosas yo entendí: Que de Dios es la fuerza, y tuya es, oh Señor, también la gracia. Que eres tú quien retribuye a cada cual según sus obras.   





viernes, octubre 03, 2025

FRASES PARA PENSAR


 "Huéspedes obligados: tener que participar como una cosa en un acontecimiento sagrado en el que ni una pizca de mi persona podía ni quería participar, y eso durante ocho años, mañana tras mañana: esto queda grabado en la sustancia vital del muchacho". Martin Buber

Pregunta: ¿Somos conscientes de que esta es una situación no ajena a nuestras catequesis y colegios confesionales? ¿Qué hacer?

                                                   Creador: Mayur Kakade Imagen propiedad de: Getty Images
                                                   Copyright: Mayur Kakade


jueves, agosto 21, 2025

INTERESANTE

 

Frases cortas



  • A veces no necesitamos una mente inteligente que siempre hable, sino un corazón paciente que escuche.
  • Si una persona no te demuestra con hechos lo que dice, no es necesario escuchar sus palabras.
  • Las acciones hablan por sí solas, y en ocasiones, son el verdadero reflejo de lo que se siente. No podemos basar nuestras relaciones únicamente en palabras vacías; es esencial observar cómo las personas se comportan y cómo nos tratan. Un verdadero vínculo se edifica sobre la confianza y la sinceridad, donde cada acto tiene más valor que mil promesas.
  • Con el tiempo, aprendemos a discernir entre quienes nos rodean. La empatía debe ser el hilo que une nuestras interacciones, permitiéndonos entender a los demás. Apoyar a alguien en sus momentos difíciles o simplemente estar presente en silencio puede ser más reconfortante que cualquier consejo. Es en esos momentos de conexión genuina que la verdadera comunicación tiene lugar.


  • We are not a team because work together, we are a team because e respect, trust and care for each other.
     Nadie fue ayer,
     ni va hoy,
     ni irá mañana
    hacia Dios
   por este mismo camino
   que yo voy.
  Para cada hombre guarda
  un rayo nuevo de luz el sol…
  y un camino virgen
   Dios.

     León Felipe 

lunes, julio 14, 2025

Personas Auténticas


Rasgos y actitudes de la persona autentica

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ü  No oculta su nerviosismo. No consideran una debilidad conectarse con sus sentimientos y no rechazan  haber transparentado sus emociones, aunque esto quizá no sea bueno para jugar al póquer.

 ü  No temen mostrar sus opiniones. No forzaran sus propias opiniones y no tienen temor en reconocer las dudas y las diferentes opiniones que hay sobre el tema. Aunque esto implica que algunos que buscan seguridades no les agrade.
  ü  No ocultan su tristeza. Es propio de la persona auténtica reconocer que el dolor y la frustración son  emociones naturales  y deben ser aceptadas. Con el riesgo de que algunos lo consideren como falta madurez.
ü  No les avergüenza ofrecer cumplidos espontáneos. Incluso en situaciones que no son esperadas. Con el riesgo de ser mal interpretado por personas suspicaces.

ü  Expresan enfado de manera directa. No esconden su enfado o decepción por algo. Superan la actitud pasivo-agresiva ante los conflictos. Actúan de modo consecuente y muestran rechazo  ante cosas que consideran injustas.

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  ü     Expresan sus creencias  sin tratar de racionalizarlas. Explica y da razones de sus opciones pero no pretende que todos las compartan. No renuncia a reconocer que la incertidumbre convive con la certeza y que las decisiones basadas en los valores y en el corazón son tan válidas como el conocimiento basado en los hechos contrastados.

ü  No juzga a los otros. La honestidad es también cuestión de no juzgar el comportamiento de los demás, basándose en una medida propia de sus convicciones. Ser consciente de tu propia libertad y autonomía no te permite situarte en un escalafón moral por encima de los otros para criticar.

ü   Reconócelas debilidades de los otros y las acepta. Acepta y respetar la diversidad y la vulnerabilidad de los demás no significa que las considere buenas de por sí.las acepta y no se ríe de ellas. Eso es una manera de dar a entender de que uno reconoce que uno mismo no se ha visto en  situaciones similares y no sabe cómo reaccionaría.

ü  Se muestran interesadas y preguntan cuando quieren saber. No se considera ajeno a la propia ignorancia. No se acobardan a preguntar aunque intuyan que todos los demás conocen bien el tema, la palabra, el hecho.

ü  Piden ayuda cuando es necesario. No huyen de las situaciones difíciles. No dudan en buscar respaldos en su círculo social, aunque son conscientes de que no todos  tienen porque disfrutar de su compañía. Y su búsqueda de ayuda no lo consideran como un favor mutuo para proteger su ego,

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