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miércoles, enero 28, 2026

La nieve






 Vivir en Fidelidad I

Dios es un Dios fiel, un Dios que cumple la promesa divina y que nunca nos abandonará.

Dios no solo quiere ser un Dios para nosotros, sino que también quiere ser Dios con nosotros. Esto sucede en Jesús de Nazaret, que anda con nosotros, que habla con nosotros, y muere con nosotros.

Al dejarnos, Jesús nos dice: “No os dejaré solos, os enviaré el Espíritu Santo”. El Espíritu de Jesús es Dios dentro de nosotros. Dios nos da el Espíritu divino para que podamos vivir una vida semejante a la de Dios. El Espíritu es el aliento de Dios. Es la intimidad entre Jesús y su Padre. Es la comunión divina. Es el amor de Dios actuando entre nosotros.

Por medio de nuestras vidas hemos de revelar, hemos de revelar la fidelidad de Dios al mundo.

El mundo no le interesa ni la verdad ni la fidelidad porque no sirven para adquirir éxito, popularidad y poder.



jueves, enero 22, 2026

En pocas palabras

 

Saludos. 

Quiero compartir con ustedes un pensamiento muy recurrente en mí y presente en personas que sigo.  Vivimos en una sociedad plagada de imágenes y noticias, que no buscan ni la verdad ni el sentido, sino el entretenimiento y la superficialidad. 

Los jóvenes que se paran un momento y perciben la manipulación y el interés bastardo que individuos y grupos de poder propagan, se sienten manipulados y experimentan la vida como una realidad sin sentido ni metas. No merece la pena soportar ni una molestia; es preferible salir de esto. A veces pueden gritar: “Quiero bajarme de esta mentira”.


En búsqueda 


lunes, enero 19, 2026

Educar para reconstruir un país

Carlos Casanova Leal  - 

La familia venezolana está rota, como consecuencia de la migración, abuelos solos, o niños con abuelos sin padre en el lugar. La crisis llevó al joven a abandonar escuelas y liceos para ir en búsqueda del rebusque para vivir.

Para nadie es un secreto la crisis educativa. La corrupción, criticada, pero a su vez aceptada socialmente, cambió patrones de la moral.

La reconstrucción del país pasa por la formación de ciudadanos íntegros. Los valores que se han impuesto son contrarios a los fundamentos esenciales de la sociedad occidental. Aquí debemos detenernos para encontrar la responsabilidad que tenemos con la sociedad actual para su vigencia en el mediano y largo plazo.

 La juventud hoy vive en el paradigma tecno-céntrico, despojados de una visión holística, configurándose como operadores de herramientas tecnológicas de plataformas digitales, perdiendo la concepción de sí mismos como individuos con propósito y riqueza espiritual; el existir se convierte en métricas de logro y productividad optimizada por una moral utilitaria determinada por la rentabilidad instantánea. Estas conductas lo alejan del bien colectivo y de la dignidad intrínseca que como persona debe tener.

Al excluir a Dios del contexto educativo, reduce al ser humano a un organismo productivo, eficiente o utilizable. La fe católica, en cambio, restaura y devuelve la noción de dignidad trascendente, irreducible a métricas cuantificables de desempeño laboral o rendimiento algorítmico.

Lo que se discute no es solo el culto religioso, sino una comprensión cabal del ser humano frente a esquemas que exaltan lo instrumental sobre lo moral y eterno. Las corrientes tecnológicas contemporáneas, tecnocracia, poshumanismo y el transhumanismo, postulan el avance instrumental como objetivo supremo sin anclaje trascendente, los estándares éticos se diluyen, y la tecnología muta de instrumento al servicio de la humanidad en ideología totalizante; he aquí el real problema objetivo de sus proponentes.

Los transhumanistas señalan que la evolución de la especie humana está en sus manos, el ser humano como reemplazable por partes hasta que sea tecnológico; visto así, el ser humano deja de percibirse como guardián de su propio legado para convertirse en objeto.

 Aquí se fractura la cadena intergeneracional de los valores morales, dando paso a las dinámicas digitales obsesionadas con la inmediatez y desechando lo heredado. En consecuencia, lo que se disipa no es solo un culto religioso, sino una comprensión cabal del ser humano frente a esquemas que exaltan lo instrumental sobre lo moral y eterno.

La tradición cristiana provee estructuras de sentido, conciencia de finitud y deber moral. Su ausencia instala una ilusión de autosuficiencia que obstaculiza el encuentro genuino con el otro, el compromiso con el cuidado mutuo y la búsqueda del bien común. Adicionalmente, genera un empobrecimiento simbólico y ético, ya que la increencia no queda confinada al ámbito privado, sino que conlleva la degradación progresiva de narrativas, principios y costumbres que durante siglos han apuntalado la unidad social, la resiliencia emocional y la brújula moral colectiva.

Por ello considero que la educación religiosa católica debe impartirse en escuelas y liceos, desde la segunda casa, para enfrentar desde la educación la crisis moral, social y la pérdida de identidad. El problema no es la pérdida de fe solamente, sino una educación incompleta del ser humano.

 “El padre y la madre tienen derecho a que sus hijos o hijas reciban educación religiosa que esté de acuerdo con sus convicciones”. Una educación optativa, abierta a la transcendencia y al sentido. Una educación integral, trascendiendo a lo académico, forma en valores como disciplina, solidaridad y dignidad humana; es así como preparamos líderes y dirigentes éticos en contextos de crisis y de cómo coadyuvar en la reconstrucción del país.



domingo, enero 18, 2026

Dios con nosotros , Dios en nosotros.

Semana de oración por la unión de los cristianos. 

Juan liderará un movimiento profético y penitencial en los primeros tiempos del cristianismo, ante la certeza inminente de la llegada del Mesías, realidad largamente esperada por Israel.

Su estilo de vida austero y su Dios de la justicia, el cual separará lo bueno de lo malo, y un Dios de la ira inminente ante el pecado e infidelidad de Israel, seducirán a muchos, pues su discurso estaba ligado al Dios del Antiguo Testamento.

El mensaje y estilo de Jesús estarán en las antípodas del de Juan. Por eso, el mismo Juan enviará a sus discípulos a preguntar a Jesús si es él el que ha de venir o hay que esperar a otro. Cocemos la reacción de Jesús: "díganle lo que ustedes ven" Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio. “(Mt.11,5)

Juan no fue confuso al proclamar con valentía que él era solo la “voz que clama en el desierto”, y que Jesús es Dios, el mesías esperado, “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

Juan se proclama el precursor, no el mesías. Y de él dice Jesús: Nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. (Mt. 121,11)

El Reino de Dios anunciado por Jesús estará al centro del mundo, no alejado de él, sanando, acogiendo y curando las heridas de los hombres y mujeres de su tiempo. Frente al Dios de buenos y malos, propio del judaísmo del Antiguo Testamentario, reflejado en el discurso de Juan, Jesús irá por la oveja perdida, porque todos son hijos de Dios.

Se juntará con los pecadores, con hombres y mujeres de mala fama, afirmando que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores; son los enfermos los que necesitan médico, no los sanos. .

De la mano de Jesús se nos revela el Dios del amor y de la misericordia que ofrece a todos siempre otra posibilidad de vida. El Dios de Jesús es el Padre de la parábola del hijo pródigo, que hace fiesta por el hijo que vuelve a casa, perdonándole su pecado.

Juan bautizaba con agua, todo un símbolo de regeneración y de pureza ritual, Jesús bautizará en el Espíritu Santo, haciéndonos participar de la misma vida de Dios, convirtiéndonos en verdaderos hijos e hijas en Él.

Pidamos al Espíritu Santo que nos convierta en testigos humildes, valientes y fieles, como Juan, para señalar a Cristo en un mundo que necesita encontrarse con Él y llevar su amor y su paz a todos los que viven alrededor nuestro.

Del 18 al 25  Semana de oración por la unión de las Iglesias cristianas.

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