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sábado, diciembre 15, 2018



Nuestro bienestar está “bloqueando el camino” el camino  a Dios. Para reconocer a Dios hemos de hacer nuestra vida más responsable y solidaria, más generosa y desprendida, centrarla en lo esencial.




Lo esencial Juan el Bautista lo expresa así: “Pónganse  ante Dios  y reconozca cada uno su propio pecado. Sospechen de su inocencia. Vayan a la raíz.” “Conviértanse a Dios. Lávense de su malicia y comiencen a reconstruir la vida de manera diferente, tal como El la quiere”.
Esta es la invitación que encontramos en este tiempo de adviento: Preparen el camino del Señor. Hoy nosotros podemos convertir esta llamada en un momento importante para acercarnos al Misterio que celebramos en la Liturgia esta Navidad.
Image result for compras compulsivas en navidadVamos a romper con la rutina y  a no fiarnos de la costumbre, vayamos al corazón mismo de la fe,  busquemos lo esencial, abrámonos a Dios que siempre llega.
Desde un aprecio comprometido con los auténticos valores humanos. Atentos a rechazar las ofertas engañosas ten variadas y atrayentes que nos hacen más difícil acertar el camino adecuado. Por eso, una crítica sincera  de la escala de valores  en la que transcurre nuestra existencia. Pero una crítica que sea efectiva, nada de lamentos, quejas y disculpas estériles. 
Nuestra religiosidad no debe ser complacencia en facilismo y el hedonismo sino estimulo para llegar a lo importante. Feliz Navidad.

jueves, diciembre 13, 2018

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El desierto. 

Nombrar el desierto es querer llegar y estar en el territorio de la verdad. 
El desierto es símbolo de una vida esencial, más sencilla, más centrada, enraizada en lo esencial, una vida que donde encontrarnos con nuestras posibilidades y nuestro sueños, donde las  distorsiones de este mundo consumista e infiel a Dios y a los pobres nos alejan de nosotros mismos y de los demás. 
En el desierto no hay lugar para lo superfluo, nos permite solidarizarnos más seriamente contra las injusticias que sufren los seres humanos.
Si de algo necesitamos los insatisfechos e indignados es despojarnos de los superfluo, de muchas cosas y pensamientos, el desierto no permite acumular superficialidades y caprichos. 
El desierto es el lugar para vivir con lo imprescindible, lo decisivo.Es un lugar privilegiado para escuchar y ser escullado, para que nos llegue la Palabra de Dios y de los hermanos.
El desierto el lugar para  buscar el camino para orientar la vida, para no llevarse por la apariencia y vivir en la verdad . 
Pasar por el desierto  nos posibilita el encuentro con pobre, con el Dios Niño que nace en la gruta de Belén.

En Navidad 

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