Estoy interesado en saber si para alguien este escrito que comparto es legible, comprensible y con posibilidad de iniciar un diálogo sobre su contenido. Gracias por su atención. Déjenme su opinión, es importante.
Mi manera de leer las páginas del estupendo libro de Antonio Jiménez Ortiz, La fe en tiempos de incertidumbre, Ed. San Pablo 2018.
1. Conceptos como Dios, la fe, la salvación eterna, la Iglesia,
la oración, aparecen como irrelevantes. Y al mismo tiempo, en estos últimos tiempos,
percibimos algunos signos de que la búsqueda de sentido está llevada a algunos
a recoger los símbolos que eran irrelevantes.
Las instituciones religiosas sufren un desgaste más fuerte.
En el ambiente social, lo humano adquiere la única norma de la verdad, pero
todo este reconocimiento de un elemento que pareciera que da soporte al sentido , queda disminuido
en un relativismo absoluto donde cualquier valor es sustituible y cualquier
opción de fe se diluye ante el conflicto y el dolor.
Todo esto no se reduce a una experiencia personal, pues
todas las religiones, confesiones e ideologías que se ofertan con libertad,
dentro dela legalidad, en un clima que quiere ser tolerante y de respeto , no
son otra cosa que una situación de mercado.
La confusión y la sospecha alimentan esta actitud de vacío y
debilidad en el creyente poco formado. Fuera de los grupos o comunidades
eclesiales, el sentido de las propias creencias corre el peligro de desarraigo
de la experiencia profunda religiosa y se convierte en un sincretismo, combinación
subjetiva de fragmentos de credos que conduce a la indiferencia.
Podemos decir que en
las sociedades secularizadas europeas se ha desarrollado un clima en el que la
experiencia religiosa tiende a quedarse recluida en el ámbito de lo privado, lo
elegible y lo opinable.
Esto permite que el individuo seleccione lo que le interesa
de la religión, guiado por principios de eficacia y del pragmatismo: “Esto me
sirve, esto no me sirve”. La consecuencia de esta negación de una validez
absoluta a lo elegido determina una práctica religiosa, la “carta”, regulada por
las necesidades personales de los fieles.
Esta debilidad de la creencia no es consciente del error de
que no somos creadores de absolutos, nosotros finitos, el absoluto es don y
gracia. Ante este error, normalmente se amplía dando cabida a elementos científicos
mal utilizados, convicciones esotéricas y supersticiosas.
Es interesante que
las personas que han llegado a este clima de ensoñación individualista se conviertan en grandes proselitistas necesitados de satisfacer su hambre. No se sienten fieles
a sus opciones, no hay compromiso de fidelidad. Deciden en cada momento la necesidad
y el gusto del libre consumidor.
Termino , en este mismo momento , en el primer cuarto del
siglo XXI, cualquier variante que intenta salir de este vacío, y aunque inicialmente
abre su mente al absoluto, a lo transcendente, ya sea en la música, al arte, la
presencia en la calle es etiquetada como fascismo, ultraderecha, al menos en este país.
1. 2. Mirando en derredor
Secularidad y libertad religiosa, pluralismo y tolerancia,
incertidumbre y búsqueda de seguridad, individualismo y solidaridad, filosofía
de mercado y política social, ambiente empirista y tendencias espiritualistas,
participación democrática y poderes globalizantes, ciencia y esoterismo,
violencia y movimientos pacifistas, sensibilidad ecológica y contaminación
ambiental, política y corrupción.
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Espero que esta terminología no te sea desconocida
y que tengas sensibilidad social capaz de reconocerla en tu propio ambiente.
Si hablamos de un humanismo cristiano o un humanismo
abierto a la trascendencia, debemos superar los prejuicios del pensamiento
liberal y laicista que nos desborda.
La exaltación del consumo y de la imagen,
la fragmentación existencial y la exaltación del bienestar psicológico van
acompañados de una desconfianza de la razón, del rechazo a los grandes relatos,
de inseguridad ante el futuro, de relativismo e individualismo.
Concluimos diciendo que se percibe un interés
por los valores postmodernista, pero que choca profundamente con una superficialidad
y la carencia de interioridad que condiciona la experiencia religiosa.
El intento de buscar nuevas coordenadas que
hagan posible vivir humanamente, más allá de los compromisos religiosos y
políticos, hace que pierdan influjo las referencias tradicionales: cristiana,
ideología política, las escalas de valores.
3. 4. La relación









