lunes, marzo 30, 2026

Familias

 Amoris laetitia  Diez años después.

1. La Biblia no es un catálogo de normas ideales, es más bien un itinerario de crecimiento en la fe y en la esperanza en mitad de las dificultades de la vida. La Palabra de Dios es compañera de familias que están en crisis o en medio de algún dolor y les muestra el camino

2.  En nuestro mundo encontramos por todas parte las consecuencias del individualismos y la fragmentación, cada uno en su encierro y con su pantalla. Pero   esto no niega la otra parte de la realidad; “muchas familias que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque que caigan muchas veces a los largo del camino (Papa Francisco).

3. La iglesia no puede convertirse en una carga insoportable para las familias, sino una invitación a un camino. La Iglesia necesita una sensibilidad nueva de la pastoral del matrimonio. Debe captar los elementos positivos presentes en los matrimonios civiles, y con las debidas diferencias, en las convivencias. La propuesta cristiana, aun afirmando con claridad el mensaje cristiano, señalemos también elementos constructivos en aquellas situaciones que no se corresponden aún o ya con él. No se trata de poner etiquetas sino promover un camino nuevo, como hizo Jesús con sus discípulos.



4. El amor de la pareja. “Todos somo una combinación de luces y sombras. Me ama como es y cómo puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real.  Todo amor es limitado y terreno, el amor convive con la imperfección, la disculpa y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado (AL 113).” “El amor no es un sueño idílico y perfecto, el amor no es amar lo perfecto, sino lo cotidiano, aceptar sus límites, desafíos o la imperfección y escuchar el llamado a crecer juntos” (AL135). Amar lo cotidiano, lo real, los límites, o lo imperfecto. El matrimonio no es un espacio excluyente y cerrado. La familia es el ambiente natural donde ampliar las relaciones, los encuentros y la sensibilidad hacia familias más vulnerables.

5. Hay una fecundidad amplia más allá de lo biológico. La familia no se reduce  la intimidad de la alcoba, sino que debe acoger la vida en su complejidad; vivir la relación hermanos, hijosnetos , conyuges,  integrar a los amigos y a las familias más vulnerables.

6. La misión de la Iglesia es acompañar e iluminar las crisis que necesariamente vendrán. Debe ser un acompañamiento pastoral, cercano, realista, encarnado. No es la dureza de criterio lo que necesita un apareja que pasa por momentos difíciles, sino una mirada a tenta que sea sal y luz, que alienta agradece y valora.

7. La familia no puede renunciar a ser lugar de sostén, de acompañamiento, de guía, de protección ante tantas pantallas y ocio deshumanizantes. Hay una necesidad imperiosa de pasar tiempo “con ellos hablando con sencillez y cariño de las cosas importantes y las posibilidades sanas…Orientar y prevenir es una tarea que los padres no pueden dejar de lado, vigilancia, ayudarles a enfrentar riesgos (agresiones, abusos, drogas), de orientarles en la sexualidad y saber dónde están existencialmente.

8. Acompañar, discernir e integrar la fragilidad en esta sociedad excluyente es una urgencia espiritual y moral. Es fundamental que la Iglesia mire con amor a quienes participan de modo incompleto en su comunión, pues la gracia de Dios también obra en sus vidas. Descubrir la gracia en la fragilidad, la Iglesia debe ser una casa , un hospital en campaña. En  2 Corintios 12:9, hemos escuchado que Dios asegura que su amor y favor (gracia) son suficientes para superar cualquier limitación humana. Indica que la debilidad no es un impedimento, sino el escenario donde el poder divino se manifiesta plenamente.

Se trata de mirar hondamente, no de si se puede comulgar o no. Supone que, “en medio de una situación objetiva de pecado se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar pueda crecer en la vida de gracia”. ¿Comprendemos que la gracia del Espíritu se derrama en la fragilidad? ¿Comprendemos que el Espíritu está vivo en muchos matrimonios civiles, parejas de hecho, parejas homosexuales, prostitutas inmigrantes, tantos que llevan vidas muy difíciles?


Considero estas palabras como un compromiso a confiar en la bondad de Dios, a no condenar y esforzarse por encontrar la verdad, y si la encontramos no para admirarla sino para seguirla.

9. Orar en familia ante el Señor, ir juntos a la Eucaristía. La espiritualidad familiar acoge todo lo que les rodea con amor, cuidado, consuelo, mirada amorosa; acaricia, abraza, sueña y sale hacia los más pobre. Cuando en una familia alguno de sus integrantes renuncia a mirada  fe, no hay que buscar culpables, hay que mantener siempre  a la espera que la gratitud nos amplie la mirada.

10. Madurar y capacidad de amar es el camino que debe privilegiar toda familia humana. Hay una llamada constante y misteriosa que viene de la comunión trinitaria. No desesperemos por nuestro límites, pero tan poco renunciemos  a buscar la plenitud de amor y comión que se nos ha prometido.







sábado, marzo 28, 2026

Domingo de Ramos

 

Lecturas 

Lectura del libro de Isaías 50, 4-7
El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes ni salivazos.
El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre si tanto lo quiere». R/.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R/.

Se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
«Los que teméis al Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel». R/.

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Evangelio del día

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26, 14 – 27, 66

«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

+ «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».

+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo».

+ «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. 

+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».

+ «Amigo, ¿a qué vienes?».

. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.

COMENTARIO 

HOY es el domingo de Pasión. Popularmente lo llamamos domingo de ramos porque recordamos la entrada de Jesús en Jerusalén, pero hoy ya escuchamos la narración del amor único del Padre que se manifestó en la entrega de Jesús por el perdón de nuestros pecados.

Según los historiadores, hoy hacemos memoria de lo que, en realidad, de lo que fue la otra entrada a Jerusalén. Ya que la entrada triunfal, la importante, era la del gobernador romano. Jesús entró humildemente montado en un burro y la gente le aclamó con alegría.

Sabía lo que hacía y de las consecuencias de su entrada en Jerusalén.  Llegó, para encontrarse con todo el pueblo, para dar a la gente, a todos, la posibilidad de que lo reconocieran y lo acogieran. Va con el amor de Dios como bandera, y la paz en las manos, ofreciendo gratuitamente un camino de felicidad y salvación. Porque Jesús siempre buscó la cercanía y el encuentro. Y eso exigía su entrega total y  generosa: “Yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban".  "Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz"

Jesús, siendo Dios y gozando de la felicidad celestial, por el cariño que nos tiene a cada uno de nosotros, se despojó de su rango divino y pasó por este mundo como un ser humano normal y corriente (salvo en el pecado).

Mateo hace una representación interesada de la Pasión de Jesús siguiendo la descripción que hace el Salmo 22 de la muerte del Siervo de Dios. El escribe para los judíos que han sido adoctrinados por los rabinos para esperar a un Mesías vencedor, grande y potente. Mateo quiere que sus paisanos vean al Crucificado como al Mesías esperado. Dios no ha salvado milagrosamente a Cristo de una situación difícil, no ha impedido la injusticia y la muerte de su Hijo, pero ha trasformado su derrota en victoria, su muerte en nacimiento, para que surja una vida sin fin.

Para nosotros hoy la pasión de mateo añade algo muy oportuno. “Quien a espada mata, a espada muere”. De alguna manera, los discípulos de Jesús debemos ser hijos de la paz. Lo remarca a menudo el Papa León XIV, hablando en contra de todas las guerras que en el mundo hay abiertas. Los primeros cristianos lo tenían claro: un discípulo de Cristo debe estar dispuesto, como el Maestro, a dar la vida por el hermano y no a matarlo; nunca matarlo, por ninguna razón. Los mártires de todos los siglos nos lo recuerdan.

Dios, definitivamente, hará girar la piedra del sepulcro, y se anunciara a todos  la resurrección del Señor. El mal, la muerte, ya no tienen la última palabra.

La marcha del Señor no ha terminado. Hoy sigue caminando hacia cada uno de nosotros, porque quiere estar cerca de todos. Él quiere estar cerca de los ancianos y de los jóvenes, de los enfermos, de los obreros, de los catedráticos y, sobre todo, de los pobres, que son sus favoritos.

El Señor camina también hacia ti. Quiere encontrarse contigo. Quiere que sepas reconocerle y acogerle, porque quiere cenar en tu casa. A Él le gusta siempre la cercanía y la intimidad. Debes salir a su encuentro. No le puedes decepcionar.

Que la celebración de este Domingo de Ramos nos ayude a vivir intensamente durante esta Semana Santa la pasión, muerte y resurrección del Señor, dejando mansamente que Él nos una más a su Sagrado Corazón, transformándonos espiritualmente.



viernes, marzo 27, 2026

Atentos.

El 31/07/2025 publiqué unos comentarios sobe los nuevos grupos laicales, y sobre la pastoral juvenil.

https://salesiano.blogspot.com/2025/07/emaus-hakuna-effeta.html

Publicado el 31/7/2025 




Sobre la Pastoral juvenil y los nuevos movimientos en la Iglesia 

Hoy 15/03/2026 Retomo el tema a raíz del decreto del 3 de marzo del 2026 se publicó “Cor ad cor loquitur" ( El corazón habla al corazón), por la conferencia Episcopal Española ( Comisión permanente de la Comisión para la doctrina de la Fe)  sobre esos mismos temas.

La razón de esta nota de la comisión doctrina del CEE tiene su razón en una seria preocupación  por "un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos intelectivos, volitivos, y sentimentales presentes en los métodos, grupos y fenómenos emergentes en la pastoral.

Es particularmente interesante para los que han participado en algunos de estos retiros. La idea es saber reconocer los buenas inspiracionees recibidas y procurar seguir creciendo como creyentes y como Iglesia.

En las iniciativas  de retiros de conversión o de primer anuncio, que han aparecido en los últimos años en la Iglesia han creado una expectativa que van desde la constatación de un soplo de aire fresco  para la Iglesia hasta el temor de centrar  en exceso los elementos  emotivos del acto de fe, en detrimento  de la dimensión del conocimiento ( la Verdad) y el compromiso de la voluntad (el bien) y otros elementos profundamente necesario en un verdadero proceso o itinerario de crecimiento en la fe, como el la presencia de la palabra, los sacramentos y la vida fraterna y el servicio.

Una de las característica sobresalientes de estos retiros es que se afirma que se producen muchas conversiones significativas, pero en muchos casos con secuelas que afectan seriamente a la vida personal y creyente de los tocados por estas experiencias.

La preocupación de la Comisión doctrinal es velar por una formación integral  y continua, que incluya todas las dimensiones de la persona ( intelectual, afectiva, relacional y espiritual) y la necesidad imperiosa de iniciar procesos catecumenales y de acompañamiento con aquellos que ha realizado la primera conversión al Señor.

La  situación compleja y muy difícil  de algunas personas que se acercan a estos encuentros de e exigen de todo los promotores una formación mucho más completa.

Por todos los medios debemos tener presente que las emociones sin estar en relación con la verdad y el bien pueden degenerar en proyecciones subjetivas de las propias necesidades o intereses  y en un sentimentalismos vacío.

La constante preocupación por responder a la gracia implorada como un don extraordinario, que nos libere de la confianza excesiva e nuestras fuerzas y métodos. La celebración Eucariótica sigue siendo el inicio y culmen de nuestra vida cristiana, no debemos absolutizar expresiones del culto de adoración que las desvinculen con la propia celebración de la Eucaristía. Sentirse muy a gusto en la adoración y que después no participa de una manera plena y consciente  en la Eucaristía, y otro elemento fundamental; seguir fielmente  el rito litúrgico, con el fin de evitar subjetivismos y arbitrariedades.

La experiencia  personal de la fe debe abrirse  siempre a la comunidad, nunca debemos caer en una actitud en que pensemos que nuestra vivencia personal es determinante y cerrarme a la realidad del Pueblo santo de Dios.



La apertura a los demás creyentes, el contraste  de la propia experiencia con la tradición cristina , el dialogo y la confrontación con la comunidad son en todo momento garantía de la verdad de lo vivido. El discernimiento  último  corresponde, por tanto, a la comunidad, que es presidida por el obispo.

(    Este comentario está tomado de un articulo de la revista vida nueva n. 3.450  de José Beltran en diálogo con Don Francisco Conesa, Obispo, presidente de la comusión de La comisión de la doctrina de le de la CEE) 

Atentos, sin miedo, pero con profunda humidad y confianza en la Gracia . La Palabra de Dios modela nuestra experiencia cristiana y comunitaria, cuando lo emotivo , sentimental y directivo de los promotores privan sobre a Palabra y la gracia , quizá podremos hablar de exaltación de la vivencia pero nunca de autentica experiencia cristiana.

Cuidado con hablar de retiros de primer anuncio , cuando no es otra cosa que un primer impacto, que más que Evangelio es sacudida afectiva

Hablar de conversión basados en el miedo, el castigo la humillación y la falta de libertad es abuso y no conversión..

Hablar de discipulado cuando no hay proceso de iniciación cristiana es un auto engaño que más bien de debe describir como un movimiento circular que desata una dinámica de unos grupos, que presionar para cumular retiros como participantes o servidores para adquirir un estatus que refuerza la convicción de cambio y de pertenencia promocional. Sin acompañamiento serio e itinerarios que relaciona sanamente entre primer anuncio e iniciación teniendo como referencia inaplazable el ritual de Catecumenado. Proceso de maduración tranquilo, sosegado y verdaderamente vinculante de la persona  en su libertad .

 


Nota interesante: durante el pontificado de Juan Pablo II  se vivió una etapa muy especial sobre los  llamados Nuevos Movimientos Eclesiales  (NME) El Vaticano hasta la fecha ha reconocido a 129 NME.

Fueron unos movimientos con el total respaldo del Vaticano y especial atención de Papa Juan Pablo.

Fue necesario un nuevo y largo pontificado para revisar estos movimientos y ahora debemos dirigir nuestra atención critica a los nuevos grupos llamados de conversión y de primer anuncio, más bien debería decirse de primer impacto.    CONTUNARÁ


jueves, marzo 19, 2026

Ser más persona

 

¿El Pensamiento crítico es Posible?

La realidad 

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, lo inmediato justifica cualquier desinterés por todo lo demás. La continua información desordenada, falsa y reiterativa tiene como sólo objetivo acaparar la tención de la persona y distraer cualquier esfuerzo de alcanzar una mirada libre, crítica e indemendiente.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, evitar quedarnos en titulares o contenidos rápidos y dedicar tiempo a la lectura, el diálogo y la introspección. Ello solo es posible con una reflexión serena y pausada que exige disponibilidad y tiempo.

Esto no surge de una manera espontánea, ya que hay una extraordinaria estructura mediática totalmente enfocada de eliminar la reflexión personal y la independencia crítica ante la información pertinente.

Esfuerzo personal 

Superar la tendencia a la superficialidad debe realzarse desde un trabajo personal, educativo y colectivo.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual, el pensamiento crítico debe ocupar nuestro esfuerzo e interés. La información y los conocimientos que elegimos hay que analizarnos, confrontarlos y ponerlos en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida ayuda a formar personas másE conscientes y menos manipulables.


Educativo y social 

Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede encontrarse  mediante el esfuerzo personal, educativo y necesita un ámbito social y cultural abierto en un espacio de dialogo autentico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y superficial, pero también pueden usarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso y este surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea en pequeñas escalas: en la comunidad, en el trabajo, en las relaciones cotidianas.

Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:

¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?
Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo.


Hay un elemento esencial: la coherencia

Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno es el modo concreto d hacer posible el respeto y valoración de toda persona, también la que se equivoca.

La participación en el colectivo con la intención de comprender y comprenderse es un requisito necesario para crecer en libertad y comprensión. Contamos con la filosofía , la ética y el debate bien guiado para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes. 


El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.
La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana, coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.
Conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes de pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.



miércoles, marzo 04, 2026

En este tiempo de guerras


EN TIEMPOS DE GUERRA Y PREPOTENCIA DEL MAL

1.      Las cosas no están bien. Pareciera que todos los esfuerzos y medios que tenemos para mejorarlas están agotados. El desaliento y el desánimo nos asedian, pero la irracionalidad y la crispación pueden llevarnos a cometer errores irreparables. ¿Qué hacer?

Hemos escuchado muchas razones y motivos para hacer frente al mal, pero nosotros mismos vaciamos de su fuerza las palabras y reflexiones que nos llegan.

Hoy quiero recordar que la Palabra de Dios nos ofrece las herramientas válidas para reconstruir la convivencia y la justicia.

 No devuelvas mal por mal, rompe la dinámica de la maldad. Protege, cuida, y haz el bien. Es increíble cómo la fuerza de plantarle cara a la prepotencia del poderoso con la actitud de la serenidad y el valor puede desenmascarar el mal y debilitarle. Dios te ofrece su fuerza si tú eliges su gracia.

2.        Solemos confundir fuerza con rechazo y violencia. La fuerza más transformadora es el conocimiento al servicio de la verdad y el bien común.

No basta tener la razón; hay que tener el valor moral de buscar el bien y la justicia. 

Somos testigos de que la máxima debilidad para oponerse al mal está en nosotros mismos, que estamos contaminados de egoísmo, orgullos y soberbia.

Traducido a la palestra social, somos muchos los que echamos en falta un liderazgo moral y auténtico refrendado por una trayectoria honesta de servicio y una voluntad decidida de reconocer los errores y optar por el cambio personal y social.

 Alguien dijo: "Basta que los buenos no hagan nada para que el mal triunfe", y yo añado: Basta que los falsos asuman el liderazgo para que los que buscan el bien sean confundidos.

 3.        Debemos escuchar el llamado y acoger la invitación para unirnos, para liberarnos de toda opresión y mordaza que no nos deja organizarnos para construir la justicia y el bien común. El abuso, la ignorancia y el fraude son la moneda de cambio más abundante en nuestra sociedad.

 Para no entrar en este mercado de engaño y falsedad, el primer paso es apreciar el valor de la responsabilidad, de asumir las consecuencias de todos nuestros actos. La integridad de nuestra conducta. 

Desde esta actitud podremos reparar el mal hecho y comprometernos eficazmente en una acción liberadora y transformadora de nosotros y de la sociedad en que vivimos.

 Siendo misericordiosos y justos como nuestro Padre es justo. La mayor razón para no ser cómplices del mal es reconocernos hijos de Dios.



4.     
Es el tiempo de mirar más allá de nuestros miedos e intolerancias.
      Cada uno de nosotros  ha recibido una llamada. No huyamos.

 Desde la experiencia vivida en nuestra querida Venezuela, es inconcebible que haya gente despistada que no se dé cuenta de que absolutamente todos necesitamos un cambio de actitud y asumir las responsabilidades propias desde el realismo de la esperanza, no desde el miedo y el resentimiento. 

Vencer el interés mezquino y egoísta, para no seguir con más de lo mismo, y optar por un estilo de vida de llamado y vocación para el servicio. Por encima de los fracasos y golpes recibidos, hemos de elegir ser constructores de paz, no de violencia, de convivencia y no de crispación, de justicia y solidaridad, no de abuso y avaricia.

 


5.      Si somos humildes y oramos con verdad al Dios de la vida, él nos dará el coraje y el valor  de luchar con la justicia al lado de los hermanos.

La liberación auténtica es vocación de pueblo, es territorio de solidaridad y justicia.  El Reino de Dios padece violencia, pero nuestra fuerza está en la misericordia y la compasión.

Hace falta más fuerza para ser justos y misericordiosos que para ser vengativos y castigadores.

En definitiva, la victoria es de los que perseveran en el bien y no ponen obstáculos a la fuerza del Espíritu que dirige todas las cosas hacia la plenitud.

Tiempos difíciles, pero también apasionantes, para ser testigos del poder del bien y la esperanza. La fe es signo de nuestro amor y confianza en quien nos invita a dar la vida por los amigos. 

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