"Cuántas veces hemos exclamado: ¡En qué mundo vivimos! Algo
que nos confirma diariamente la experiencia es que vivimos en un mundo roto.
Vivimos en estado de separación. Estamos separados de Dios: somos bien
conscientes de que Dios es el Santo y nosotros somos los pecadores. Estamos
separados de los demás: advertimos cuánta falta de armonía, de entendimiento,
de aceptación mutua hay entre nosotros. El equilibrio es demasiado inestable:
conflictos internacionales, guerras civiles, dominio de unos pueblos sobre
otros, insuficiente solidaridad con los más débiles, tendencias disgregadoras,
labilidad de las uniones entre las personas… Y en nuestro mundo personal nos
percatamos de que no estamos reconciliados cada uno consigo mismo: nos damos
cuenta de las rupturas interiores que nos habitan."
Alejandro Carbajo, C.M.F.
Recordar : Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. (Rom 5,20)
Jesús fue tentado con la oferta de un modo distinto de llevar
adelante el plan de Dios que el Padre le había señalado; rechazó cualquier visión del poder de Dios que no se manifiesta en la debilidad amorosa y compasiva del Padre. Y fue tentado hasta la cruz, como recuerda Lucas: "le dejó hasta
otra ocasión".
Concedednos, Dios, amigo de la vida, que, como Jesús,
descubramos que la filiación divina no elimina nada de nuestra condición humana;
todo lo contrario, es la fuerza, el Espíritu, que nos permite actuar según tu voluntad. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu participación