El 31/07/2025 publiqué unos comentarios sobre los nuevos grupos laicales y sobre la pastoral juvenil.
https://salesiano.blogspot.com/2025/07/emaus-hakuna-effeta.html
Publicado el 31/7/2025
Hoy 15/03/2026 retomo el tema a raíz del decreto del 3 de marzo del 2026; se publicó “Cor ad cor loquitur" (El corazón habla al corazón), por la Conferencia Episcopal Española (Comisión Permanente de la Comisión para la Doctrina de la Fe) sobre esos mismos temas.
La razón de esta nota de la Comisión Doctrinal del CEE tiene
su razón en una seria preocupación por
"un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos
intelectivos, volitivos y sentimentales presentes en los métodos, grupos y fenómenos
emergentes en la pastoral".
Es particularmente interesante para los que han participado en algunos de estos retiros. La idea es saber reconocer las buenas inspiraciones recibidas y procurar seguir creciendo como creyentes y como Iglesia.
Las iniciativas de
retiros de conversión o de primer anuncio, que han aparecido en los últimos
años en la Iglesia, han creado una expectativa que va desde la constatación de
un soplo de aire fresco para la Iglesia hasta el temor de centrar
en exceso los elementos emotivos del
acto de fe, en detrimento de la dimensión del conocimiento (la Verdad) y
el compromiso de la voluntad (el bien) y otros elementos profundamente
necesarios en un verdadero proceso o itinerario de crecimiento en la fe, como la presencia de la palabra, los sacramentos y la vida fraterna y el servicio.
Una de las características sobresalientes de estos retiros es
que se afirma que se producen muchas conversiones significativas, pero en
muchos casos con secuelas que afectan seriamente a la vida personal y creyente
de los tocados por estas experiencias.
La preocupación de la Comisión Doctrinal es velar por una
formación integral y continua, que incluya todas las dimensiones de la
persona (intelectual, afectiva, relacional y espiritual) y la necesidad imperiosa
de iniciar procesos catecumenales y de acompañamiento con aquellos que han
realizado la primera conversión al Señor.
La situación compleja y muy difícil de algunas personas que se acercan a estos encuentros
exige de los promotores una formación mucho más completa.
Por todos los medios debemos tener presente que las
emociones, sin estar en relación con la verdad y el bien, pueden degenerar en proyecciones
subjetivas de las propias necesidades o intereses y en un
sentimentalismo vacío.
La constante preocupación por responder a la gracia
implorada como un don extraordinario, que nos libere de la confianza excesiva en
nuestras fuerzas y métodos. La celebración eucarística sigue siendo el inicio y
culmen de nuestra vida cristiana, no debemos absolutizar expresiones del culto
de adoración que las desvinculen con la propia celebración de la Eucaristía.
Sentirse muy a gusto en la adoración y que después no participa de una manera
plena y consciente en la Eucaristía, y otro elemento fundamental: seguir
fielmente el rito litúrgico, con el fin de evitar subjetivismos y
arbitrariedades.
La experiencia personal de la fe debe abrirse
siempre a la comunidad; nunca debemos caer en una actitud en que pensemos que
nuestra vivencia personal es determinante y cerrarme a la realidad del Pueblo
santo de Dios.
La apertura a los demás creyentes, el
contraste de la propia experiencia con la tradición cristiana, el
diálogo y la confrontación con la comunidad son en todo momento garantía de la
verdad de lo vivido. El discernimiento último corresponde, por
tanto, a la comunidad, que es presidida por el obispo.
Este comentario está tomado de un artículo de
la revista Vida Nueva n. 3.450 de José Beltrán en diálogo con don
Francisco Conesa, obispo, presidente de la Comisión de la
Doctrina de la CEE.
Atentos, sin miedo, pero con profunda humildad y confianza en
la Gracia. La Palabra de Dios modela nuestra experiencia cristiana y
comunitaria; cuando lo emotivo, sentimental y directivo de los promotores
priva sobre la Palabra y la gracia, quizá podremos hablar de exaltación de la
vivencia, pero nunca de auténtica experiencia cristiana.
Cuidado con hablar de retiros de primer anuncio, cuando no
es otra cosa que un primer impacto, que más que Evangelio es sacudida afectiva.
Hablar de conversión basada en el miedo, el castigo, la
humillación y la falta de libertad es abuso y no conversión.
Hablar de discipulado cuando no hay proceso de iniciación cristiana
es un autoengaño que más bien se debe describir como un movimiento circular
que desata una dinámica de unos grupos, que presionan para acumular retiros como
participantes o servidores para adquirir un estatus que refuerza la convicción
de cambio y de pertenencia promocional. Sin acompañamiento serio e itinerarios
que relacionan sanamente entre primer anuncio e iniciación, teniendo como
referencia inaplazable el ritual de catecumenado. Proceso de maduración
tranquilo, sosegado y verdaderamente vinculante de la persona en su
libertad.
Nota interesante: Durante el pontificado de Juan Pablo II se vivió una etapa muy especial sobre
los llamados Nuevos Movimientos Eclesiales (NME). El Vaticano hasta
la fecha ha reconocido a 129 NME.
Fueron unos movimientos con el total respaldo del Vaticano y
especial atención del papa Juan Pablo.
Fue necesario un nuevo y largo pontificado para revisar estos movimientos y ahora debemos dirigir nuestra atención crítica a los nuevos grupos llamados de conversión y de primer anuncio; más bien debería decirse de primer impacto.




No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu participación