viernes, marzo 27, 2026

Atentos.

El 31/07/2025 publiqué unos comentarios sobre los nuevos grupos laicales y sobre la pastoral juvenil.

https://salesiano.blogspot.com/2025/07/emaus-hakuna-effeta.html

Publicado el 31/7/2025 




Sobre la pastoral juvenil y los nuevos movimientos en la Iglesia 

Hoy 15/03/2026 retomo el tema a raíz del decreto del 3 de marzo del 2026; se publicó “Cor ad cor loquitur" (El corazón habla al corazón), por la Conferencia Episcopal Española (Comisión Permanente de la Comisión para la Doctrina de la Fe) sobre esos mismos temas.

La razón de esta nota de la Comisión Doctrinal del CEE tiene su razón en una seria preocupación por "un equilibrio dentro de la vida espiritual entre los aspectos intelectivos, volitivos y sentimentales presentes en los métodos, grupos y fenómenos emergentes en la pastoral".

Es particularmente interesante para los que han participado en algunos de estos retiros. La idea es saber reconocer las buenas inspiraciones recibidas y procurar seguir creciendo como creyentes y como Iglesia.

Las iniciativas  de retiros de conversión o de primer anuncio, que han aparecido en los últimos años en la Iglesia, han creado una expectativa que va desde la constatación de un soplo de aire fresco  para la Iglesia hasta el temor de centrar  en exceso los elementos  emotivos del acto de fe, en detrimento  de la dimensión del conocimiento (la Verdad) y el compromiso de la voluntad (el bien) y otros elementos profundamente necesarios en un verdadero proceso o itinerario de crecimiento en la fe, como la presencia de la palabra, los sacramentos y la vida fraterna y el servicio.

Una de las características sobresalientes de estos retiros es que se afirma que se producen muchas conversiones significativas, pero en muchos casos con secuelas que afectan seriamente a la vida personal y creyente de los tocados por estas experiencias.

La preocupación de la Comisión Doctrinal es velar por una formación integral  y continua, que incluya todas las dimensiones de la persona (intelectual, afectiva, relacional y espiritual) y la necesidad imperiosa de iniciar procesos catecumenales y de acompañamiento con aquellos que han realizado la primera conversión al Señor.

La  situación compleja y muy difícil  de algunas personas que se acercan a estos encuentros exige de los promotores una formación mucho más completa.

Por todos los medios debemos tener presente que las emociones, sin estar en relación con la verdad y el bien, pueden degenerar en proyecciones subjetivas de las propias necesidades o intereses  y en un sentimentalismo vacío.

La constante preocupación por responder a la gracia implorada como un don extraordinario, que nos libere de la confianza excesiva en nuestras fuerzas y métodos. La celebración eucarística sigue siendo el inicio y culmen de nuestra vida cristiana, no debemos absolutizar expresiones del culto de adoración que las desvinculen con la propia celebración de la Eucaristía. Sentirse muy a gusto en la adoración y que después no participa de una manera plena y consciente  en la Eucaristía, y otro elemento fundamental: seguir fielmente  el rito litúrgico, con el fin de evitar subjetivismos y arbitrariedades.

La experiencia  personal de la fe debe abrirse  siempre a la comunidad; nunca debemos caer en una actitud en que pensemos que nuestra vivencia personal es determinante y cerrarme a la realidad del Pueblo santo de Dios.

La apertura a los demás creyentes, el contraste  de la propia experiencia con la tradición cristiana, el diálogo y la confrontación con la comunidad son en todo momento garantía de la verdad de lo vivido. El discernimiento  último  corresponde, por tanto, a la comunidad, que es presidida por el obispo.

Este comentario está tomado de un artículo de la revista Vida Nueva n. 3.450  de José Beltrán en diálogo con don Francisco Conesa, obispo, presidente de la Comisión de la Doctrina de la CEE. 

Atentos, sin miedo, pero con profunda humildad y confianza en la Gracia. La Palabra de Dios modela nuestra experiencia cristiana y comunitaria; cuando lo emotivo, sentimental y directivo de los promotores priva sobre la Palabra y la gracia, quizá podremos hablar de exaltación de la vivencia, pero nunca de auténtica experiencia cristiana.

Cuidado con hablar de retiros de primer anuncio, cuando no es otra cosa que un primer impacto, que más que Evangelio es sacudida afectiva.

Hablar de conversión basada en el miedo, el castigo, la humillación y la falta de libertad es abuso y no conversión.

Hablar de discipulado cuando no hay proceso de iniciación cristiana es un autoengaño que más bien se debe describir como un movimiento circular que desata una dinámica de unos grupos, que presionan para acumular retiros como participantes o servidores para adquirir un estatus que refuerza la convicción de cambio y de pertenencia promocional. Sin acompañamiento serio e itinerarios que relacionan sanamente entre primer anuncio e iniciación, teniendo como referencia inaplazable el ritual de catecumenado. Proceso de maduración tranquilo, sosegado y verdaderamente vinculante de la persona  en su libertad.

 


Nota interesante: Durante el pontificado de Juan Pablo II  se vivió una etapa muy especial sobre los  llamados Nuevos Movimientos Eclesiales (NME). El Vaticano hasta la fecha ha reconocido a 129 NME.

Fueron unos movimientos con el total respaldo del Vaticano y especial atención del papa Juan Pablo.

Fue necesario un nuevo y largo pontificado para revisar estos movimientos y ahora debemos dirigir nuestra atención crítica a los nuevos grupos llamados de conversión y de primer anuncio; más bien debería decirse de primer impacto.


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