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lunes, enero 12, 2026

MES DE DON BOSCO

DON BOSCO El educador y el pedagogo, el padre de los huérfanos y el formador de los niños abandonados, el fundador de una congregación religiosa, el propagador del culto a María Auxiliadora, el instructor de uniones laicales expandidas por el mundo entero, el suscitador de la caridad operativa, el propulsor de misiones lejanas, el escritor popular de libros morales y apologías religiosas, el propulsor de la prensa honesta y católica, el creador de oficinas cristianas y de colecciones de libros, el hombre de la piedad religiosa y de la caridad, y el hombre de los negocios humanos o de intereses públicos, todo junto a un tiempo opera y avanza como si fueran otras tantas personas nacidas o destinadas a ello solo, y se funden en la única persona de un sacerdote sin apariencia, que no descompone jamás la serenidad de su aspecto ni la compostura modesta de su trato con los grandes gestos decorativos, ni enriquece su vocabulario con la retórica de las grandes frases.

lunes, diciembre 29, 2025

Por favor

 

Estoy interesado en saber si para alguien este escrito que comparto es legible, comprensible y con posibilidad de iniciar un diálogo sobre su contenido. Gracias por su atención. Déjenme su opinión, es importante.

Mi manera de leer las páginas del estupendo libro de Antonio Jiménez Ortiz, La fe en tiempos de incertidumbre, Ed. San Pablo 2018.

 1.  Conceptos como Dios, la fe, la salvación eterna, la Iglesia, la oración, aparecen como irrelevantes.    Y al mismo tiempo, en estos últimos tiempos, percibimos algunos signos de que la búsqueda de sentido está llevando a algunos a recoger los símbolos que eran irrelevantes.
Las instituciones religiosas sufren un desgaste más fuerte. En el ambiente social, lo humano adquiere la única norma de la verdad, pero todo este reconocimiento de un elemento que pareciera  que da soporte al sentido , queda disminuido en un relativismo absoluto donde cualquier valor es sustituible y cualquier opción de fe se diluye ante el conflicto y el dolor.
Todo esto no se reduce a una experiencia personal, pues todas las religiones, confesiones e ideologías que se ofertan con libertad, dentro de la legalidad, en un clima que quiere ser tolerante y de respeto, no son otra cosa que una situación de mercado.
La confusión y la sospecha alimentan esta actitud de vacío y debilidad en el creyente poco formado. Fuera de los grupos o comunidades eclesiales, el sentido de las propias creencias corre el peligro de desarraigo de la experiencia profunda religiosa y se convierte en un sincretismo, combinación subjetiva de fragmentos de credos que conduce a la indiferencia.
 Podemos decir que en las sociedades secularizadas europeas se ha desarrollado un clima en el que la experiencia religiosa tiende a quedarse recluida en el ámbito de lo privado, lo elegible y lo opinable.
Esto permite que el individuo seleccione lo que le interesa de la religión, guiado por principios de eficacia y del pragmatismo: “Esto me sirve, esto no me sirve”. La consecuencia de esta negación de una validez absoluta a lo elegido determina una práctica religiosa, la “carta”, regulada por las necesidades personales de los fieles.
Esta debilidad de la creencia no es consciente del error de que no somos creadores de absolutos, nosotros finitos, el absoluto es don y gracia. Ante este error, normalmente se amplía dando cabida a elementos científicos mal utilizados, convicciones esotéricas y supersticiosas.
 Es interesante que las personas que han llegado a este clima de ensoñación individualista se conviertan en grandes proselitistas necesitados de satisfacer su hambre. No se sienten fieles a sus opciones, no hay compromiso de fidelidad. Deciden en cada momento la necesidad y el gusto del libre consumidor.
Termino , en este mismo momento , en el primer cuarto del siglo XXI, cualquier variante que intenta salir de este vacío, y aunque inicialmente abre su mente al absoluto, a lo trascendente, ya sea en la música, al arte, la presencia en la calle es etiquetada como fascismo, ultraderecha, al menos en este país. 

                                                     

1.     2.   Mirando en derredor

 · ¿Qué tan cerca consciente eres de situaciones o ambientes de la sociedad europea que pudieran describirse con los siguientes binomios?

Secularidad y libertad religiosa, pluralismo y tolerancia, incertidumbre y búsqueda de seguridad, individualismo y solidaridad, filosofía de mercado y política social, ambiente empirista y tendencias espiritualistas, participación democrática y poderes globalizantes, ciencia y esoterismo, violencia y movimientos pacifistas, sensibilidad ecológica y contaminación ambiental, política y corrupción.

·        Espero que esta terminología no te sea desconocida y que tengas sensibilidad social capaz de reconocerla en tu propio ambiente.

  3.  Humanismos

Si hablamos de un humanismo cristiano o un humanismo abierto a la trascendencia, debemos superar los prejuicios del pensamiento liberal y laicista que nos desborda.

 Rasgos positivos como defensa de los derechos humanos o de las minorías étnicas y sociales, la condena de la guerra y de la violencia, el respeto a la naturaleza, la búsqueda de la justicia social y el rechazo a todo tipo de xenofobia son proclamados con insistencia, aunque con un matiz interesante: estos mismos rasgos positivos solo parecen existir unidos a la ideología de moda.

 

La exaltación del consumo y de la imagen, la fragmentación existencial y la exaltación del bienestar psicológico van acompañados de una desconfianza de la razón, del rechazo a los grandes relatos, de inseguridad ante el futuro, de relativismo e individualismo.

Concluimos diciendo que se percibe un interés por los valores postmodernista, pero que choca profundamente con una superficialidad y la carencia de interioridad que condiciona la experiencia religiosa.

El intento de buscar nuevas coordenadas que hagan posible vivir humanamente, más allá de los compromisos religiosos y políticos, hace que pierdan influjo las referencias tradicionales: cristiana, ideología política, las escalas de valores.

 3.          4.  La relación

 








Una brisa de esperanza










 

jueves, diciembre 18, 2025

Sentido y propósito

 Buscando sentido y propósito, caminos por recorrer.

Vivir no es dejar que el tiempo pase. El tiempo es un convencionalismo. ¿Qué es la vida? 

Hay muchas maneras de dejar pasar el tiempo: en colas, durmiendo, leyendo, conversando, trabajando, divirtiéndose; hacer algo por alguien, sufriendo, amando... Pero todo ello, en definitiva, nos permite ocupar el tiempo, convertir en lo que hacemos el vacío.

Más que nunca, estamos condicionados por la búsqueda de la satisfacción inmediata. El instante es lo importante. Lo que hacemos pareciera que se agota en sí mismo, no se conecta con nada. Pasa, no se detiene, no hay un de dónde ni un adónde.

Y a pesar de todo lo que podamos decir, pensar o sentir, el mundo, sin embargo, se mueve, eppur si muove. Nos movemos, venimos de algún lugar o momento y vamos hacia alguna parte. Es obvio que nuestros momentos e instantes se organizan y se buscan y se autocompletan o se eliminan. Hay quien se obsesiona por aislarse y evitar cualquier pregunta más allá de retener el disfrute capturado o rechazar el disgusto inesperado. ¿Lo consiguen?

 

No seríamos los primeros en pensar que estamos viviendo una ilusión, que lo que llamamos real es fruto de nuestra imaginación. Hay una profunda llamada a la nada; lo que es no es nuestro, ni nunca lo será; lo tenemos por un instante y se desvanece, ya no es.           


 
Entre el ayer y el mañana, el hoy se disipa con nombrarlo. ¿Si atamos los instantes en el recuerdo? ¿No es una quimera?

Hay algo que no es materia y, sin embargo, es real. Es como un valor añadido. Cuando los instantes tienen una dirección. Cuando los hechos tienen un propósito. Cuando la vida tiene un sentido. Queremos superar la servidumbre de la nada, la opresión del sinsentido y el sometimiento al absurdo.

Vivimos inmersos y obsesionados por las imágenes; la realidad no nos atrae y nos molesta. Buscamos mantener ocupada nuestra atención y anular nuestros sueños. Los medios nos sumergen de nuevo en la caverna; no anhelamos la verdad y aceptamos lo que nos ofrecen como sucedáneo de lo real.

No es cuestión de destino; es necesario tomar decisiones que nos transporten más allá de nosotros mismos y nos refieran a la fuente del ser, que no es otra que el Amor Creador.


lunes, diciembre 15, 2025

¿ La verdad?

Un pensamiento me viene espontáneamente a la mente cuando experimento en las redes y en la vida de cada día: que lo que se dice o se escribe responde más a lo que me interesa resaltar que al respeto por la verdad.

Luego tomo conciencia de que esa palabra, verdad, ya no es reconocida con un significado propio. Quiero decir que difícilmente hoy alguien se pregunte: "¿Qué es la verdad? Aunque, honestamente, la pregunta no siempre significará auténtica búsqueda del sentido.

En un breve examen de lo que se escribe en las redes, en TikTok, en los feeds y en otras plataformas, uno llega a la conclusión de que, por mucho que se esfuercen, con ayuda de la IA, en parecer que quieren comunicar la noticia de interés, al final es el deseo de los likes y del propio beneficio lo que motiva su intervención.                              

La verdad es fácilmente sustituida por el me gusta; eso es lo que pienso, esa es mi opinión. En definitiva, se ha generalizado la actitud de que la verdad como algo objetivo, permanente, no existe; existe el propio interés, ganancia o conveniencia; lo demás queda para las disquisiciones filosóficas, pero no para la vida de cada día.

La tiranía, la autocracia y todo tipo de imposición tienen su justificante en que eso es lo que yo considero oportuno y tengo el poder para imponerlo. Ya son frecuentes las alertas sobre el sufragio universal, la opinión de la mayoría y cosas semejantes no garantizan lo verdadero.

La verdad auténtica no se encierra en sí misma , se transciende y, en definitiva, nos señala la verdad única y definitiva que es la Voluntad del Padre creador.



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