En estos tiempos también hay afán de revelaciones y novedades, búsqueda de recetas que faciliten la tranquilidad y la autorreferencia satisfecha.
No está de más releer estas palabras del gran místico católico, Juan de la Cruz.
Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso? Pon los ojos solo en él; te lo tengo dicho todo y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pide y deseas. Porque tú pides locuciones y revelaciones en parte, y si pones en él los ojos, lo hallarás en todo; porque él es toda mi locución y respuesta y es toda mi visión y toda mi revelación. (Subida al Monte Carmelo , 2,22)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu participación