Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor. Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.» (Ezequiel 2,3-5)
Y a pesar de nuestras cegueras y rebeldía, Dios no nos abandona y siempre enviará profetas en medio de su pueblo.
Definitivamente, Dios nos respeta y no juega con nosotros. Dios no nos salva a pesar de nosotros.
Alguien puede decir: "Dios es injusto", ¿por qué no nos salva?, si es tanto el mal que podemos hacernos a nosotros mismos. Pero Dios no es injusto, ¿no son injustas nuestra obstinación y orgullo?
¿Cómo conocer a los verdaderos profetas entre nosotros?
De la primera carta de Pedro
Por eso, ceñidos los lomos de vuestra mente y, manteniéndoos sobrios,
confiad plenamente en la gracia que se os dará en la revelación de Jesucristo. 14Como hijos obedientes, no os amoldéis a las aspiraciones que
teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. 15Al contrario, lo mismo que es santo el que os llamó, sed
santos también vosotros en toda vuestra conducta, 16porque está escrito: Seréis santos, porque yo soy santo. 1 P
1,13-16
Así, pues, apartaos de toda maldad, de toda falsedad, hipocresía y
envidia y de toda maledicencia. 2Como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual, no
adulterada, para que con ella vayáis progresando en la salvación, 3ya que habéis gustado qué bueno es el Señor. 4Acercándoos a él, piedra viva rechazada por los hombres, pero
elegida y preciosa para Dios, 5también vosotros, como piedras vivas, entráis en la
construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer
sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. 1 P 2 1-5
Como personas libres, es
decir, no usando la libertad como tapadera para el mal, sino como siervos de
Dios, 17mostrad estima hacia todos, amad a la comunidad
fraternal, temed a Dios, mostrad estima hacia el rey. 18Que los
criados estén, con todo temor, a disposición de los amos, no solo de los buenos
y comprensivos, sino también de los retorcidos. 1P 2,16-18
8 Y por último, tened todos el mismo sentir, sed
solidarios en el sufrimiento, quereos como hermanos, tened un corazón compasivo
y sed humildes. 9No devolváis mal por mal, ni insulto por
insulto, sino al contrario, responded con una bendición, porque para esto
habéis sido llamados, para heredar una bendición. 10Pues quien
desee amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus
labios de pronunciar falsedad; 11apártese del mal y haga el
bien, busque la paz y corra tras ella. 1 P 3, 8-11
Más bien, glorificad a
Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación
a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, 16pero
con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os
calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en
Cristo. 1P 3,15-16
Sed sensatos y sobrios
para la oración. 8Ante todo, mantened un amor intenso entre
vosotros, porque el amor tapa multitud de pecados. 9Sed
hospitalarios unos con otros sin protestar. 10Como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios, poned al servicio de los demás
el carisma que cada uno ha recibido. 11Si uno habla, que sean
sus palabras como palabras de Dios; si uno presta servicio, que lo haga con la
fuerza que Dios le concede, para que Dios sea glorificado en todo, por medio de
Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los
siglos. Amén. 1 P 4, 8- 11
Me pregunto y comparto. Busco
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