martes, mayo 12, 2026

Piensalo

Reflexión en positivo 

Conocer el peligro para evitar el mal

La humanidad se enfrenta hoy a realidades profundas y desafiantes que amenazan nuestras certezas y nos llevan a cuestionar el sentido mismo de la vida. La insolidaridad, la injusticia, el abuso y la violencia en todas sus formas son algunas de estas realidades que, junto con la discriminación, la desigualdad y un consumismo destructivo y contaminante, nos hacen preguntarnos si la humanidad mantiene una actitud razonable ante la existencia o si, por el contrario, se ha convertido en la causa de su propia autodestrucción y de la destrucción de toda forma de vida.

Estas condiciones se agravan en tiempos de crisis y se ven potenciadas por el uso inapropiado de los medios digitales y de las nuevas tecnologías, a las que con frecuencia no se les imponen límites ni se aprovechan plenamente sus posibilidades para promover el bien común y, en definitiva, el cuidado de toda vida.

Existen dos circunstancias características de nuestro tiempo que merecen especial atención. Por un lado, las nuevas tecnologías de la información se utilizan de manera extraordinaria para captar nuestra atención y alejarnos del esfuerzo personal de reflexión y búsqueda de sentido; además, limitan nuestra capacidad de confrontar la realidad y dificultan la iniciativa, la creatividad y el compromiso con el bien común. Por otro lado, la tecnología que permite intervenir en el código genético humano, cuando se desarrolla sin una adecuada valoración ética, puede afectar de manera irreversible y fatal nuestra condición de personas humanas.

Hay realidades que alientan la esperanza y construyen vida reconózcanoslas.

En estos momentos por los que atraviesa gran parte de la humanidad, junto con sus peligros se hace evidente una gran verdad: toda persona y todo el ecosistema global están llamados a dar vida y a vencer el mal.

Contamos con dones tan extraordinarios como la amabilidad, la integridad, el inconformismo y la compasión. En las situaciones límite crecemos y respondemos con valentía y determinación en la búsqueda de soluciones en favor de la vida.

El ser humano tiene la capacidad de dudar de todo, incluso de sí mismo; pero, por muy condicionado que esté, sabe que es señor y no esclavo. Por eso se indigna ante la corrupción y la avaricia, y no descansa hasta vencer el mal.

El amor, la justicia y la paz no son palabras vacías; son caminos de vida que el ser humano recorre con coraje y valentía. La tolerancia, la verdad, el respeto y la inclusión son valores fundamentales de la naturaleza humana que le permiten entregarse a la gran tarea de cuidar, aliviar y sanar. Sin embargo, necesita un punto de apoyo que le permita salir más allá de los muros y las barreras que buscan someterlo.

¿Dónde buscar, pedir y llamar? Esta es una pregunta que cada persona debe responder para reconstruir la vida social, educarse para desaprender, disponerse a elegir en libertad y actuar con esperanza, fe y amor.                                          

                                                              
             

viernes, mayo 08, 2026

Llegar a ser persona adulta

 


Era un pensar común que la adulted era custión de tiempo, hoy eso no está tan claro

Vivimos en una sociedad marcada por la superficialidad y el relativismo, donde lo inmediato justifica cualquier desinterés por lo demás. La constante circulación de información desordenada, falsa y reiterativa tiene como único objetivo acaparar la atención de las personas y distraerlas de aquello que exige esfuerzo y capacidad crítica para mantenerse libres frente a los intereses de los poderosos.

Plantearse y elegir el hábito de pensar con profundidad nos obliga a cuestionar la información que consumimos, a evitar quedarnos en titulares o contenidos superficiales y a dedicar tiempo a la lectura, al diálogo y a la introspección. Esto solo es posible mediante una reflexión serena y pausada, que exige decisión, tiempo y disposición.

Este hábito no surge de manera espontánea, ya que existe una poderosa estructura mediática enfocada en diluir la reflexión personal y la independencia crítica frente a la información que consumimos.

La memorización no debe ser el centro de nuestro esfuerzo intelectual; el pensamiento crítico debe ocupar ese lugar. La información y los conocimientos que elegimos deben analizarse, confrontarse y ponerse en contexto. Fomentar preguntas abiertas, el contraste de ideas y la argumentación sólida contribuye a formar personas más conscientes y menos manipulables.



Una conciencia crítica, reflexiva y comprometida solo puede desarrollarse mediante el esfuerzo personal y educativo, y necesita un entorno social y cultural abierto, basado en un diálogo auténtico y sincero.

Las redes sociales suelen favorecer lo inmediato y lo superficial, pero también pueden utilizarse para difundir contenido valioso, generar debate y visibilizar perspectivas profundas. Aquí la responsabilidad individual también cuenta: elegir qué compartimos y cómo participamos.

Esto es lo que llamamos compromiso, y surge cuando la reflexión se traduce en acción. Una conciencia crítica no se queda en el análisis, sino que busca transformar la realidad, aunque sea a pequeña escala: en la comunidad, en el trabajo o en las relaciones cotidianas.

Por último, hay un elemento esencial: la coherencia. Una sociedad cambia cuando las personas intentan vivir de acuerdo con lo que piensan, evitando la contradicción constante entre ideas y acciones. La tolerancia y la mirada generosa no son un adorno, sino el modo concreto de hacer posible el respeto y la valoración de toda persona, incluso de quien se equivoca.

La participación en lo colectivo, con la intención de comprender y comprenderse, es un requisito necesario para crecer en libertad y entendimiento. Contamos con la filosofía, la ética y el debate bien guiado como herramientas para aprender a cuestionar, argumentar y contrastar fuentes.



Una conciencia crítica empieza por uno mismo. Preguntarse:
¿Por qué pienso lo que pienso?
¿De dónde vienen mis creencias?
¿Estoy abierto a cambiar de opinión?

Esto evita caer en dogmatismos o en el “todo vale” del relativismo. El objetivo no es aceptar todo, sino aprender a discernir mejor.

La reflexión no debe quedarse en lo abstracto. Una conciencia crítica se vuelve valiosa cuando se traduce en acciones: participación social, responsabilidad ciudadana y coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace.

La superficialidad crece cuando todo debe ser rápido y fácil. Practicar la paciencia intelectual (investigar, contrastar, profundizar) es casi un acto de resistencia cultural.

Son necesarias conversaciones honestas, sin polarización ni ataques, donde se pueda disentir con respeto. Esto fortalece tanto el pensamiento como la convivencia.

En el fondo, se trata de pasar de ser consumidores pasivos de ideas a constructores conscientes del pensamiento. No es un cambio inmediato, pero sí acumulativo: cada hábito, cada conversación y cada reflexión suma.

martes, mayo 05, 2026

Una mirada a la tarea Pastoral

 

La acción o el conjunto de actividades con las que la Iglesia continúa la misión de Jesucristo, actuando como "buen pastor" para acompañar, cuidar, curar y proteger al Pueblo de Dios. Se centra en la evangelización, la celebración sacramental y la caridad, involucrando tanto a sacerdotes como a laicos.

· La Pastoral en estos últimas décadas

Tres documentos han marcado la orientación pastoral eclesial durante las últimas décadas (1965,1975,2013) Gaudium et spes, Evangelii nuntiandi y Evangelii gaudium.

En la Evangelii gaudium hay dos expresiones muy significativa: Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo (EG 27) y la salida misionera es el paradigma de toda la Iglesia (EG 15), son como las palabras claves que nos indican que la conversión y la misión renuevan la Iglesia. Y podemos añadir esta concepción profunda del Papa Francisco sobre la tarea pastoral se comprende mejor desde las periferias, por eso hay una importante conexión entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora (EG 178).


· Los desafíos pastorales en la actualidad según EG 50-70

ü Hay que ser consciente de que hoy existe un economía de exclusión. Es un sistema que mata (EG 53-54)
ü Hay una idolatría del dinero, que gobierna el mundo en vez de servir al ser humano (EG 55-58)
ü Estamos en medio de una fuerte indiferencia relativista (EG 61-62)
ü Surgen nuevos movimientos religiosos de espiritualidades difusas (EG 63)
ü Aumenta la secularización (EG64-65)
ü Fuerte crisis de la familia (EG 66)
ü Individualismo posmoderno o “liquido” (EG 67)
ü Problemas en la relación fe – cultura(s) (EG 68-70)
ü Desafíos de la cultura urbana (EG 68)
ü Creciente polarización ideológica
ü Avance acelerado y descontrolado de las nuevas tecnologías  
ü Invasión del mundo digital en la comunicación.
ü La acelerada movilidad del trasporte.

 · Frente a estos desafíos es imprescindible no abandonar la reflexión, el discernimiento, tomar en serio la tradición de la Iglesia y muy en especial la realidad, poniéndolas a dialogar entre ellas . Acortar la distancia entre teología y pastoral, fe y vida, entre reflexión creyente y vida creyente.

Las dificultades y crisis de nuestro pueblo tienen un valor hermenéutico que nace del misterio de la encarnación. Hoy no vivimos solo en una época de cambios sino en un verdadero cambio de época.  Es necesario que nuestro compromiso cristiano sea pleno e integro: evangelizar educando y educar evangelizando. En una acción común que se encarna en el aquí y ahora en un compromiso y equilibro entre celebración de los sacramentos y acción social.



viernes, mayo 01, 2026

No se turbe vuestro corazón

Queridos hermanos:

El camino de la primera comunidad de discípulos, que hemos ido meditando en estas semanas de Pascua, parecía un camino de rosas. Sin embargo, hoy, en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, aparecen diferencias y discusiones entre los de lengua griega y los de lengua hebrea.

Frente a las tensiones internas que, por diversas razones, pueden existir en toda comunidad cristiana o en nuestras familias, la alternativa no es profundizar la división ni discriminar al que es distinto o piensa de manera diferente. Toda parroquia o familia está llamada a ejercer esta diaconía de servicio. El servicio es la manifestación de que nos amamos los unos a los otros. Estar pendientes del otro, de sus necesidades, ayudarnos y aceptarnos en nuestras diferencias es la forma de hacer presente al Señor resucitado en medio de nosotros.

Nosotros, a menudo turbados interiormente por una lista interminable de acontecimientos que nos afectan a nivel personal, familiar, eclesial, social y mundial, no podemos dejar de preguntarnos: ¿cómo encontrar la manera de que “no se turbe nuestro corazón”? Y escuchamos en labios del mismo Jesús: “No perdáis la calma; creed en Dios y creed también en mí”. Él es la medicina contra la inquietud del corazón.

La resurrección de Jesús nos abre el camino hacia nuestra casa definitiva, donde todos tenemos un lugar junto a Dios. Un lugar donde hay sitio para todos, en el que participaremos de la vida nueva como don del Resucitado, donde no habrá más lágrimas, ni dolor, ni muerte (cf. Ap 21,1-4). La fe en nuestra propia resurrección abre un horizonte de sentido en medio de las vicisitudes presentes.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. “Os he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13,15).

Creer es fiarse: aceptando a Jesús como modelo de hombre, conocemos al verdadero Dios. Como cristianos, al proclamar nuestra fe en Jesús resucitado, mostramos el rostro del Padre a la humanidad. La fe se convierte así en buena noticia para todos: todo ser humano, independientemente de su religión, cultura o raza, se encuentra con un Dios que es Padre, en cuyas manos podemos poner nuestra vida con la seguridad de que no quedaremos defraudados.

Oración

Padre bueno, que te has manifestado en tu Hijo único Jesucristo, cuyo amor y misericordia alcanzan tanto al hijo menor como al hijo mayor; que haces salir el sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos; que has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños.

Concédenos una fe viva, que se traduzca en amor concreto y en servicio a los demás.

Amén.


miércoles, abril 29, 2026

Lectura orante de la Palabra

 1. Comenzar invocando al Espíritu Santo

Iniciar con un momento de oración, invocando a Espíritu Santo para que   nos acompañe en este momento de Escucha de la Palabra de Dios.

2. Leer el texto lentamente y con atención

Se lee un pasaje de la Escritura, con atención y respeto, si es necesario se repite hasta tener la confianza de que hemos escuchado con total atención.

3. Hacer un momento de silencio interior recordando lo que se leyó situaciones,personajes, palabras.

a)    ¿Qué dice el texto? Se busca comprender el sentido literal y el contexto histórico del texto para, tratar de entender el mensaje que Dios quiere transmitir. Es importante, en este momento, no hacer comentarios, o expresar opiniones sobre lo que leído.

b)    Se "mastica" o "rumia" el texto, permitiendo que las palabras se asienten en el corazón. Se responde a la pregunta: ¿Qué me dice el texto a mí? Es un diálogo personal con Dios para aplicar la Palabra a la propia vida. 

4. Se responde a Dios con el corazón, movido por el Espíritu

¿Qué me hace decirle a Dios el texto? Es un diálogo espontáneo con el Señor, expresando los sentimientos y pensamientos que han surgido de la meditación. 

5.     Contemplación (Contemplatio) 

                                                 a)     Nos preguntamos ante Dios: ¿Qué conversión y acción me invita el Señor? Es un encuentro más profundo con Dios, dejando que su presencia y su mensaje inspiren una nueva forma de vida y acción. 

                                                 b)     Haciendo un compromiso que brote de este encuentro con el Señor. Es el salto a la vida. Animado e invadido por la Palabra, regresa a la vida con otra actitud.

       Para concluir elegir una frase para memorizar y dar gracias 


 Rezar un salmo apropiado   Formular un compromiso de vida  Compartir con los presentes.

                                                   

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