
El 18 de febrero mi hermana cumplió cuatro años de su muerte.
Gracias a Dios sigue estando presente en mi recuerdo, en mi oración y en el día a día de mi existencia.
La recuerdo con cariño, su presencia es amigable. Me anima a valorar el momento presentes, a ser agradecido por lo que compartimos.
Inma, que sigas siempre en mi mente y corazón hasta el final de mis días. hasta que te encuentré en el lugar de la luz y de la paz.

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